Alcachofas: propiedades, beneficios y contraindicaciones

En este vegetal destaca su contenido potasio y fósforo, que cuidan los músculos y los dientes

Las alcachofas son versátiles en la cocina y beneficiosas para la salud (Chiaway)

Desde sus orígenes en la agricultura del Antiguo Egipto y su introducción en España de mano de los árabes, la alcachofa ha sabido encontrar su propio hueco dentro de la gastronomía hasta convertirse, para muchos, en una de las verduras más emblemáticas de la dieta mediterránea.

Más allá de su sabor característico y su versatilidad culinaria, este vegetal destaca por su interesante perfil nutricional y por una serie de compuestos bioactivos que le confieren beneficios para la salud. Así lo recoge la Fundación Española de la Nutrición (FEN), lo que ofrece una referencia clave para comprender por qué la alcachofa merece un lugar habitual en nuestra alimentación.

Desde el punto de vista nutricional, la alcachofa es un alimento muy ligero. Aporta apenas 44 kilocalorías por cada 100 gramos de porción comestible, lo que la convierte en una opción idónea para dietas de control de peso. Su elevado contenido en agua (más del 88 %) contribuye a la hidratación y a la sensación de saciedad, un aspecto relevante en contextos de alimentación saludable.

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Tras el agua, los principales componentes de la alcachofa son los hidratos de carbono, entre los que destacan la inulina y la fibra. La inulina es un tipo de fibra soluble que no se digiere en el intestino delgado y llega prácticamente intacta al colon, donde puede favorecer el equilibrio de la microbiota intestinal. La fibra total, con unos 2 gramos por cada 100 gramos, contribuye al tránsito intestinal y ayuda a alcanzar los objetivos nutricionales diarios recomendados por las autoridades sanitarias.

Vitaminas y minerales de las alcachofas

En el apartado de minerales, la alcachofa sobresale especialmente por su contenido en potasio y fósforo. El potasio, con 430 mg por 100 gramos, es esencial para el funcionamiento normal del sistema nervioso y de los músculos, además de participar en el mantenimiento de una presión arterial normal.

Por su parte, el fósforo (130 mg por 100 gramos) contribuye al mantenimiento de huesos y dientes en condiciones normales. De hecho, una ración de alcachofas de 300 gramos puede cubrir aproximadamente el 20 % de las ingestas recomendadas de fósforo para adultos jóvenes, según los datos de la FEN.

Aunque su aporte vitamínico no es especialmente elevado, la alcachofa contiene pequeñas cantidades de vitaminas del grupo B, vitamina C y vitamina E, que complementan su perfil nutricional. Según la FEN, se trata de un alimento naturalmente bajo en grasas, colesterol y sodio, lo que refuerza su adecuación para dietas cardiosaludables.

Sin embargo, lo más destacable de la alcachofa no se encuentra en los nutrientes mayoritarios, sino en una serie de sustancias presentes en pequeñas cantidades, como los esteroles y la cinarina. Estos compuestos han sido tradicionalmente asociados a efectos fisiológicos positivos, especialmente en relación con la función digestiva y hepática.

El Dr López Rosetti nos cuenta la importancia de consumir frutas y verduras.

Contraindicaciones de comer alcachofas

A pesar de sus múltiples beneficios, el consumo de alcachofa no está exento de contraindicaciones en determinados casos. Su contenido en fibra e inulina puede provocar molestias digestivas, como gases o hinchazón, en personas con sensibilidad intestinal o con síndrome del intestino irritable.

Además, por su elevado aporte de potasio, las personas con enfermedad renal que requieren dietas controladas en este mineral deberían moderar su consumo y consultar con un profesional sanitario.

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