David Gómez, psicólogo: “Sentir emociones, vengan como vengan, no te hacen intenso, sino humano”

El reconocer y aceptar la variedad de emociones propias, incluidas aquellas mal vistas socialmente, es crucial para mantener una buena salud mental

Un hombre que llora en una imagen de recurso. (Adobe Stock)

“Sentir emociones, vengan como vengan, no te hace intensa, sino humana”. Es una frase que no debería ser necesaria, pero que en ocasiones es agradable escuchar. La pronuncia el psicólogo David Gómez, un divulgador que utiliza sus redes sociales para hablar de psicología y de salud mental y que cuenta en una de sus últimas publicaciones que una de sus pacientes le preguntó si era “demasiado intensa” tras recibir un comentario y creer que al resto de personas le molestaba.

“¿Cuántas veces has escuchado que eres una persona demasiado intensa, sensible, débil, loca del moño, dramas o cualquier otro tipo de invalidación emocional? Alegría, tristeza, ansiedad, culpa, vergüenza, rabia, miedo, asco forman parte de ti. Y cada emoción tiene un sentido propio que es tuyo porque está ligado a tu propia historia, a tus heridas, todo lo que has vivido y que el contexto presente activa", responde Gómez tanto a su paciente como a todos aquellos que dudan y se sienten mal.

El especialista pone en valor el derecho a reír a carcajadas, llorar sin reservas, dejarse ver por los demás, emocionarse frente a detalles simples. Para el psicólogo, no existe “una manera correcta o incorrecta o universal de sentir”. Y justo por eso anima a cualquiera a vivir sin poner límites a las emociones: “Que te afecten las cosas que te pasan en la vida. Considerarte una persona sensible y mostrarlo. Querer vivir las relaciones afectivas a tope. Que te importe sentirte criticada, juzgada y no aceptada. Sentir vergüenza en una gran variedad de contextos. Reír a carcajadas y llorar a mares. Enfadarte cuando alguien hace algo que te molesta. Emocionarte ante las pequeñas cosas de la vida, como un cuadro, un atardecer, un libro, una canción, una peli o una flor. Hacerte un bicho bola cuando el día te abruma y necesitas estar contigo misma. Tener personalidad propia y necesitar abrazos, mimos y atenciones”.

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“En un mundo que inhibe la expresión emocional, la sensibilidad debería ser el más bonito de los valores; así que siéntete orgullosa de ser como eres y de sentir como sientes. Lo estás haciendo lo mejor que puedes con todo lo que te está pasando. Por eso, si eres una persona intensa, enhorabuena.”, concluye el psicólogo, que recalca que “la invalidación emocional es muy dañina e incluso una forma de manipulación emocional”.

Qué es la invalidación emocional

La invalidación emocional es un tipo de desaprobación o rechazo emocional. A menudo, quienes llevan a cabo este tipo de conductas no son plenamente conscientes del daño que pueden causar, pues pueden proceder tanto de despistes como de un desconocimiento genuino sobre la manera más adecuada de acompañar emocionalmente a los demás.

Uno de los mecanismos más comunes de invalidación tiene lugar cuando alguien busca apoyo al compartir una preocupación y, en lugar de encontrar comprensión, recibe respuestas como “eso no es nada, no deberías preocuparte” o “te ahogas en un vaso de agua”. Mensajes de este tipo tienden a menospreciar el malestar ajeno, negando la perspectiva particular de cada individuo y la diversidad con la que cada persona vive y percibe sus circunstancias.

No resulta extraño haber pronunciado alguna vez este tipo de frases cerca de otras personas, a veces por falta de ánimo propio o porque los problemas expuestos no nos han parecido lo suficientemente relevantes. Sin embargo, cada preocupación es vivida de manera única, por lo que el respeto y el apoyo deberían sustituir al juicio.

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