Cuotas sin cambios y más margen fiscal: qué pueden esperar los autónomos de 2026

Prórrogas normativas y aplazamientos tributarios en un año que continuará siendo exigente para el trabajador por cuenta propia

Electricista autónomo arreglando un problema eléctrico (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los trabajadores autónomos afrontan 2026 con un horizonte económico incierto, en el que las principales decisiones aprobadas a final de 2025 apuntan más a la continuidad normativa y al aplazamiento de cambios que a una reforma del marco vigente. En la práctica, las medidas recogidas en distintos reales decretos-ley dibujan un escenario en el que, al menos a corto plazo, no se endurecen las cuotas y se pospone la entrada en vigor de algunas obligaciones fiscales. Una estabilidad que, sin embargo, no disipa las advertencias del colectivo sobre la carga burocrática y la falta de certidumbre.

Así lo refleja la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), que en su balance del año advierte de que el 30% de los autónomos ha cerrado 2025 con pérdidas. “Ha terminado un año nefasto para los autónomos. Teníamos muchas promesas sobre la mesa pero no se ha mejorado nada, y especialmente no se ha mejorado la protección social para ellos”, ha asegurado su presidente, Lorenzo Amor, quien alerta de que, sin cambios profundos, 2026 puede repetir o incluso agravar los problemas estructurales del colectivo.

Desde la organización subrayan que, aunque los datos generales de empleo muestran crecimiento, este se está concentrando en las grandes empresas, mientras que el empleo cae en los pequeños negocios y entre los autónomos, especialmente en sectores tradicionales como comercio, transporte, industria o agricultura.

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Cuotas sin cambios generales en 2026

En este contexto, uno de los principales mensajes para los autónomos de cara a 2026 es el de la estabilidad en las cotizaciones, a la espera de que se cierre la negociación sobre el esquema definitivo, en la que el Gobierno ha planteado posibles subidas de cuotas. Hasta entonces, el sistema de cotización por rendimientos reales, en vigor desde 2023, mantiene en 2026 las tablas ya previstas, de modo que la mayoría de los trabajadores por cuenta propia no verá modificadas sus cuotas mensuales respecto a 2025.

No obstante, la normativa sí contempla ajustes en las bases máximas que afectan a los tramos de mayores ingresos, en línea con la evolución del tope máximo de cotización del Régimen General. Se trata de un cambio que impacta únicamente en los autónomos con rendimientos más elevados, mientras que el grueso del colectivo mantiene el mismo esquema de aportaciones.

El secretario de Estado de la Seguridad Social y Pensiones, Borja Suárez, ha señalado que el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ha planteado en la mesa de negociación sobre autónomos una nueva propuesta que contempla congelar las cuotas de los autónomos de menores ingresos (de 670 a 1.166,7 euros al mes) y subir el resto entre 2,91 y 14,75 euros mensuales para 2026. (Europa Press)

Más margen para adaptarse a las nuevas obligaciones fiscales

Uno de los aspectos que más alivio aporta a los autónomos en 2026 es el aplazamiento de la entrada en vigor de los nuevos sistemas de facturación, conocidos como Veri*Factu. Hacienda ha decidido ampliar los plazos, de modo que esta obligación no será exigible durante 2026, retrasando su aplicación a 2027.

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Este aplazamiento evita que los autónomos tengan que afrontar en el corto plazo inversiones en software y cambios en sus procesos administrativos, en un escenario de márgenes ajustados y elevada carga burocrática. Según ATA, los autónomos destinan unas 200 horas anuales a trámites administrativos, lo que supone un coste estimado de 10.000 millones de euros y más de 650 millones de horas de trabajo.

Incentivos fiscales que se mantienen

Junto a la estabilidad en las cuotas y el aplazamiento de obligaciones, 2026 mantendrá incentivos fiscales que también alcanzan a parte del colectivo autónomo, en particular a quienes tributan en el IRPF. Entre ellos destacan las deducciones por obras de mejora de eficiencia energética en viviendas, con porcentajes del 20%, 40% o 60%, en función del ahorro energético logrado.

Asimismo, se prorrogan las deducciones de hasta el 15% por la compra de vehículos eléctricos y por la instalación de puntos de recarga, una medida especialmente relevante para autónomos cuya actividad depende del uso del vehículo, siempre que se cumplan los requisitos fiscales establecidos.

A ello se suman las medidas fiscales extraordinarias para los perjudicados por la DANA y los incendios forestales, que incluyen exenciones y alivios tributarios para profesionales y pequeños negocios situados en las zonas afectadas.

Un 2026 marcado por la incertidumbre

Pese al marco de prórrogas y aplazamientos que define el arranque de 2026, ATA advierte de que el próximo ejercicio seguirá siendo exigente para los trabajadores por cuenta propia. Aunque las previsiones macroeconómicas apuntan a un crecimiento moderado, la organización subraya que estos avances no siempre se trasladan al pequeño negocio y señala que la evolución del colectivo dependerá más de la estabilidad regulatoria que del ciclo económico general.

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