Esta es la temperatura a la que recomiendan poner la calefacción los expertos: el rango térmico perfecto para elevar el descanso

Es muy importante regular las distintas habitaciones de la casa según el tamaño y las necesidades

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Una persona comprobando la calefacción
Una persona comprobando la calefacción

La tradicional referencia de los 19 °C como temperatura estándar para la calefacción en los hogares italianos ha dejado de ser válida, según han señalado los expertos del sector. Durante décadas, este umbral ha servido como guía tanto para las normativas municipales como para las campañas de ahorro energético y la gestión de las facturas. Sin embargo, la evolución en el aislamiento de las viviendas y la incorporación de sistemas de climatización avanzados han modificado por completo el panorama, de modo que mantener esa temperatura ya no garantiza ni eficiencia ni bienestar térmico.

En 2024, más del 60 % de las familias italianas han declarado que han reducido el uso de la calefacción en sus hogares con el objetivo de contener los costes energéticos sin renunciar al confort, según ha recogido el equipo editorial responsable de la información. La regla de los 19 °C, instaurada en la década de 1970 como respuesta a la crisis del petróleo, se basaba en la premisa de que reducir un grado la temperatura suponía un ahorro aproximado del 7 % en la factura.

No obstante, el contexto técnico y económico actual es radicalmente distinto. Los edificios residenciales construidos en los últimos años disponen de ventanas con aislamiento térmico, materiales aislantes y calderas de condensación. Los análisis realizados por ENEA indican que las viviendas edificadas después de 2015 consumen, de media, un 40 % menos de energía que los inmuebles más antiguos. En este nuevo escenario, mantener de forma estricta los 19 °C puede resultar incluso contraproducente, ya que favorece cambios bruscos de humedad y una sensación de frío, especialmente para quienes permanecen sentados durante largos periodos o teletrabajan.

Nuevas recomendaciones de temperatura

El concepto de “confort diferenciado” ha sustituido a la antigua norma uniforme. Tanto el Instituto Italiano de la Marca de Calidad (IMQ) como la Agencia Nacional de Eficiencia Energética han publicado directrices actualizadas que proponen ajustar la temperatura en función del uso real de cada espacio. Así, se recomienda mantener las zonas habitables en torno a 20 °C, lo que permite equilibrar confort y consumo. Para los dormitorios, el rango óptimo se sitúa entre 16 y 18 °C, favoreciendo el descanso y limitando la pérdida de calor durante la noche.

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En los baños, la temperatura aconsejada es de unos 22 °C durante las horas de uso, con el fin de evitar choques térmicos, mientras que en pasillos y entradas basta con unos 17 °C, al tratarse de zonas de paso. Este enfoque modular facilita una gestión más precisa del consumo energético. Según estimaciones de la Red Italiana de Automatización de Edificios, la diferenciación térmica interna puede reducir los costes anuales hasta en un 12 % sin que ello suponga inconvenientes significativos.

La tecnología se convierte en aliada

Los sistemas inteligentes de climatización permiten ahora regular la temperatura de cada habitación de forma independiente. Los termostatos inteligentes, conectados a sensores ambientales, activan o desactivan la calefacción en función de la ocupación o la humedad relativa. Los datos de Assotermica reflejan que la implantación de estos dispositivos ha supuesto una reducción media del 15 % en el consumo de gas durante el primer año de uso.

Una mujer pone la calefacción
Una mujer pone la calefacción a 22 grados en invierno (Canva)

Algunos modelos incorporan algoritmos predictivos capaces de aprender los hábitos de la familia y anticipar los picos de demanda ajustando la temperatura de manera automática. En cuanto a los sistemas de control, el ahorro estimado varía: los termostatos tradicionales, con control manual único, ofrecen entre un 0 y un 3 % de ahorro; la zonificación electrónica con válvulas termostáticas alcanza entre un 8 y un 10 %; y los termostatos inteligentes con múltiples sensores pueden llegar hasta un 15 % de reducción en el consumo.