Esta joven de 30 años está prácticamente jubilada: es hija de funcionarios y ya tiene 15 propiedades “para no depender del sistema”

Esta joven aprovechó los precios y ventajas de financiación de 2015 para buscar ingresos extra. Una década después vive de ello

Con 30 años ya se considera jubilada. Pauline vive de sus propios ingresos gracias a inversiones desde muy joven.

Acceder a la jubilación completa a los 65 años exige acreditar al menos 38 años de cotización en la Seguridad Social. De no haberlos alcanzado, hay que esperar hasta los 66 años y seis meses. El sistema establece algunas excepciones para anticiparla, como en el caso de aquellos trabajadores en profesiones consideradas de especial peligrosidad o penosidad, como ocurre con la minería o en el sector ferroviario, sector naval o construcción, entre otros. También pueden hacerlo quienes acrediten una discapacidad igual o superior al 65%. Además, existe la modalidad de la jubilación anticipada a partir de los 63 años siempre que se cumplan algunos requisitos, si bien esta opción conlleva una reducción en la cuantía de la pensión.

Otra opción de retirarse del mercado laboral anticipadamente, lotería aparte, es poder vivir de rentas o inversiones, lo que, según la dimensión de estas, puede tratarse de un trabajo en sí mismo. El mercado inmobiliario, pese a especular con un derecho como es el de la vivienda, es uno de los más prósperos y que ha permitido a tantos poder dedicarse a gestionar su patrimonio. Según distintos indicativos y confirman expertos, el globo está empezando a pincharse: los ciudadanos ya no pueden pagar una casa, tan solo los que ya disponen de uno, varios o muchos, y no precisamente para vivir. Estas horas en Francia es noticia una joven que se ha beneficiado del modelo, si bien su punto de partida no era especialmente privilegiado.

“Trabajar hasta los 64 es realmente tarde”

Sin embargo, el suyo es ejemplo de otros tantos casos de quienes han sabido jugar sus cartas ante la desatención de los gobiernos a la crisis de la vivienda. Decidió, con sus ahorros, invertir. Lo hizo en un momento adecuado, cuando los precios aún permitían mayores alegrías. Su intuición fue acertada, y sus buenos movimientos llevaron a otros, hasta atesorar hoy, con tan solo 30 años, un importante patrimonio, concretamente el que pudieran desear 15 familias, que es el número total de pisos que tiene a su nombre. El medio francés La Provence cuenta la historia de Pauline, hija de funcionarios -sus padres son maestros- y quien dice haber alcanzado una situación de “semijubilación” que le permite en cualquier caso no depender del Estado.

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Reside en un país en el que la cuestión de las pensiones, en riesgo, saca a los ciudadanos con gran frecuencia a las calles. Para ella, ha dejado de ser un problema. Ingeniera de formación, abandonó el trabajo por cuenta ajena para centrarse en comprar, reformar y sacar en alquiler propiedades. “Me di cuenta de que no quería depender del sistema, donde no tenías la certeza de tener una pensión”, declara Pauline a La Provence. Una vez acabada la carrera y ante el abismo laboral, cayó pronto en que “trabajar hasta los 64 años es realmente tarde” como para además no tener garantías, por lo que dio vueltas a otras fuentes de ingresos que pudieran adelantar el momento de la retirada. Lo que no planteaba es que fuera a lograrlo tan pronto.

Viviendas en construcción en Madrid. (Ricardo Rubio/Europa Press)

La oportunidad de 2015

Su afán no era estrictamente económico. El objetivo era vivir y poder dedicarse aquello que le gustara. Una de esas cosas es la restauración de espacios, y es lo que hace con los que adquiere, encargándose personalmente de muchas de las tareas, por puro disfrute. “Me apasiona embellecer lugares con mis propias manos”, asegura. Pauline no es una anónima, ya que todos estos años ha ido contando sus decisiones en redes sociales, donde ha logrado gran alcance. Uno de sus mensajes más repetidos es que no hace falta un gran capital ni un punto de partida privilegiado para empezar a hacer un camino en el mundo de la inversión, para generar ingresos extra que, cuando menos, complementen el salario y faciliten los últimos años de vida.

Pauline forma parte de aquellos jóvenes que en torno al año 2015, con unos tipos de interés especialmente bajos, aprovecharon para invertir en vivienda con un aporte inicial limitado, o muy limitado si lo comparamos con el contexto diez años después. Pero, desde 2024, la abrupta subida de tipos lo ha complicado. Ya no es fácil, ahora exige más capital, más conocimiento y más disciplina. En España, la compraventa de viviendas se ha detenido tras 14 meses de subidas. Los alquileres siguen la línea: en ciudades como Madrid, están cerca de tocar techo: los ciudadanos ya no pueden pagar unos precios disparados. Incluso los fondos buitre están llevando a cabo una desinversión. No obstante, los expertos advierten: “No debemos esperar milagros”.

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