
El futuro de la Casa de Adrián Caballero Magán pende de un hilo tras la orden de demolición que ha pedido su propietario, ADIF, que se ampara en la ausencia de protección legal sobre el inmueble. La toma de esta decisión generó inquietud entre los vecinos del edificio, los habitantes del barrio de La Estación en Guadix (Granada), que han pedido la intervención del Ayuntamiento para evitar la desaparición de un edificio que, pese a su estado de ruina, constituye un testimonio singular de la historia ferroviaria y arquitectónica de la zona.
La Casa de Adrián Caballero, obra del arquitecto e ingeniero Enrique T. Daverio Vara, fue erigida entre 1906 y 1907 en terrenos de la Compañía de los Caminos de Hierro del Sur de España. Su inauguración en 1909 contó con la presencia de autoridades civiles y eclesiásticas, reflejando la relevancia que la actividad ferroviaria había adquirido en Guadix desde finales del siglo XIX. El auge del ferrocarril, especialmente tras la apertura del tramo Guadix-Almería y la posterior conexión con Baza en 1907, transformó la periferia de la ciudad en un dinámico enclave industrial. La instalación del mayor depósito y taller de locomotoras de la línea Linares-Almería atrajo empresas como la fábrica azucarera de San Torcuato (1901) y la harinera de los Gómez Mateos (1933), impulsando el crecimiento de La Estación mediante nuevas barriadas e infraestructuras.
Durante la Guerra Civil, la estratégica importancia de la estación y su entorno convirtió la zona en objetivo prioritario de la aviación franquista. La rápida reacción de ferroviarios y mineros del marquesado impidió el triunfo de la sublevación militar en Guadix, que permaneció leal a la República hasta el final del conflicto. En 1937, se construyó un refugio antiaéreo en la Placeta del Esparto para proteger a viajeros y empleados, estructura que aún se conserva.
El último edificio neomudéjar de Guadix
El edificio, concebido como sede administrativa y vivienda asociada a la empresa de Adrián Caballero Magán, destaca por su estilo neomudéjar y ecléctico, poco habitual en Guadix. La construcción, realizada en ladrillo cocido —material tradicional de la comarca por la abundancia de arcilla—, presenta tres plantas y dos fachadas, siendo la posterior la más relevante desde el punto de vista artístico. La fachada se organiza en tres cuerpos: el inferior, con tres vanos de arcos escarzanos adintelados; el intermedio, que alberga ventanas y un balcón central dispuesto a modo de serliana; y el superior, abuhardillado y rematado por un friso adintelado con molduras. Las decoraciones geométricas, que combinan motivos zigzagueantes y hiladas de pico de gorrión —típicas de la arquitectura del marquesado—, generan contrastes lumínicos y confieren al conjunto un aire exótico.
Tras la nacionalización ferroviaria en 1941 y la creación de RENFE, la casa pasó a ser utilizada como dependencia administrativa. En la primera planta se ubicaron servicios de movimiento, circulación, explotación, trenes, facturación, maniobras y carga-descarga, así como la oficina de la Seguridad Social. La planta intermedia se destinó a viviendas para cargos intermedios, mientras que en los bajos probablemente funcionó uno de los talleres de reparaciones de la estación, obra del ingeniero Silvestre Fernández de la Somera. En épocas más recientes, el edificio sirvió como consultorio médico y centro social para los vecinos de La Estación.
El pasado en ruinas
El declive del ferrocarril en Guadix se acentuó tras la clausura del depósito en 1965 y el cierre de la línea a Baza en 1985. Desde la extinción de RENFE en 2005, ADIF ostenta la titularidad de unas instalaciones que apenas registran actividad. Tanto el barrio como la estación han experimentado un proceso de marginalización y abandono, situación que afecta de manera directa a la Casa de Adrián Caballero.
Actualmente, el inmueble se encuentra en estado de ruina y abandono. Es por eso que se incluye en la “lista roja” de la Asociación Hispania Nostra, que vela por el patrimonio histórico del España y utiliza este sistema de listas para dar visibilidad a la pérdida de los edificios históricos que no protege Patrimonio Nacional. “La Casa Caballero debe incluirse en la lista por su pésimo estado de conservación y por el inminente riesgo de demolición, lo que no sólo supondría la pérdida de este emblemático edificio, sino también de sus valores históricos, artísticos, documentales, técnicos, industriales”, denuncia la asociación, que destacar que la construcción ha sido escenario de varios rodajes cinematográficos y, durante muchos años, sede del centro social del vecindario.
Ante la preocupación vecinal por el mal estado del edificio, el Ayuntamiento de Guadix solicitó a ADIF que asumiera responsabilidades como propietaria. La empresa optó por la vía más económica: la demolición del edificio, tras constatar que carece de protección legal específica. La principal amenaza para la supervivencia de la casa es la orden de demolición, aunque el Ayuntamiento aún no ha concedido la licencia necesaria para ejecutarla.
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