
Una joven española se ha vuelto viral en TikTok tras compartir su visita a un mercado callejero en Dakar, la capital de Senegal. En un vídeo que acumula miles de visualizaciones, la usuaria documenta con espontaneidad y curiosidad cómo es la experiencia de comprar productos en uno de estos mercadillos populares: frutas típicas, calzado, alimentos asados en la calle y demás productos típicos, siempre con el particular arte del regateo.
Lejos del bullicio ordenado de un supermercado europeo, el mercado que recorre la joven se presenta como un espacio caótico, vivo y profundamente local. El paseo lo recorre una chica española junto con otra joven local que le ayuda con el idioma, la orientación y, lo más importante, el regateo o, como se dice allí, “wahale”. El vídeo comienza con la misión de comprar frutas típicas de temporada.
“Casi todos venden más o menos lo mismo”, señala, mientras muestra montones de mangos expuestos sobre mesas improvisadas o incluso sobre el suelo, algunos en bolsitas de plástico y otros envueltos en papel de periódico reciclado. “Ahora es la época de mangos en Senegal, así que los encuentras en todos lados”, comenta mientras camina por las polvorientas calles del mercadillo.
Frutas, maíz a la brasa y cacahuetes con arena
Uno de los aspectos que más llama la atención en el vídeo es la variedad de alimentos cocinados directamente en la calle, como sucede también en otras culturas africanas y asiáticas. La joven muestra cómo algunos vendedores preparan mazorcas de maíz a la brasa, una costumbre que le resulta familiar: “En mi pueblo se comen en la feria, ¡qué bueno!”.

Pero lo más curioso, sin duda, es la imagen de cacahuetes asándose directamente con arena. “Ya os contaré por qué lo hacen”, dice, sin entrar en más detalles, aunque se trata de una técnica tradicional que permite mantener el calor de forma uniforme sin que los frutos se quemen.
“Nos da cosa regatear porque es todo demasiado barato”, asegura mientras busca unas chanclas en uno de los puestos. Finalmente, adquiere un par por unos 3.000 francos CFA (menos de 5 euros) y frutas por menos de 1.000 francos, lo que equivale a unos 1,05 euros en total. “He cogido bastantes cosas, eh”, dice entre risas.
Una experiencia que cambia según quién compra
Más allá de lo pintoresco del mercado, el vídeo pone en evidencia algunas dinámicas sociales muy comunes en países con fuerte presencia turística: el trato desigual según el color de piel o el origen percibido del comprador. “Me encanta venir acompañada con ella”, afirma refiriéndose a su amiga senegalesa, “porque como venga yo sola, siendo blanca, me timan. Seguramente pagaría el doble de lo que cuesta sin el regateo”.
Esta confesión, lejos de ser anecdótica, refleja una realidad habitual en muchos países del Sur Global donde los extranjeros (especialmente los blancos) suelen enfrentarse a precios inflados o condiciones menos ventajosas por el simple hecho de ser percibidos como turistas o personas con mayor poder adquisitivo.
Aun así, la joven transmite en todo momento respeto y admiración por el entorno en el que se mueve. Habla con cariño del mercado, de la gente, de su amiga local y de las pequeñas cosas que encuentra fascinantes, como el uso de arena para cocinar, el ambiente bullicioso y comunitario de las calles de Dakar y la amabilidad de los vendedores que le piden que filme sus tiendas.
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