
Latinoamericanos y españoles comparten un pasado común y tienen, por tanto, una cultura similar, pero con muchas diferencias. Cada país tiene sus formas de vestir, de actuar, de socializar, de expresarse y de ser, como apunta Laurent Vargas (@lau.vargas64) en un vídeo de TikTok.
Según esta creadora de contenido, el carácter de las mujeres españolas es muy diferente al que ella observa en Colombia su país de origen. Vargas se ha mudado hace no mucho a Madrid y le han sorprendido las diferencias que hay en la forma de comportarse de las mujeres españolas frente a las colombianas.
Vargas detecta una diferencia fundamental en la forma de manifestarse el carácter en España. Describe que, en su experiencia, la mujer española “es una mujer inconforme“, algo que a ella le parece ”bacano, chévere". “A mí me gusta, porque veo que les da resultados”, asegura.
Para ella, esta inconformidad se traduce en la capacidad de levantar la voz frente a situaciones que no consideran justas o satisfactorias: “No se conforman con cualquier cosa y no están poniéndote como una buena cara si en realidad no tiene ganas de eso, que es algo en lo que se nos quería mucho a la mujer en Latinoamérica”. Para Vargas, esta franqueza resulta reveladora, pues las mujeres españolas son capaces de expresar lo que sienten “sin temor a lo que el otro vaya a pensar”, una capacidad que admira y ha visto en amigas y compañeras del trabajo, explica.
Así, por ejemplo, ante una primera cita, la mujer española iría tal y como ha salido del trabajo, mientras que, en su opinión, las colombianas intentarían arreglarse un poco más. “Yo aquí veo todo como que muy relajado de parte de ellos y eso me parece cool, la verdad”.
Una actitud que replican las más pequeñas
Uno de los puntos que considera característico es la camaradería entre mujeres con este perfil. “Me parece muy chistoso cuando hablan entre dos mujeres que tienen ese mismo carácter y entre las dos se entienden, se quejan de una cosa como ‘Sí, esto es una mierda y tal’. Y la otra como ‘Ya, ya, yo te entiendo y a mí también me parece una mierda’, es muy ácido...”, describe.
Esta actitud, según la autora, no solo se da en adultas. Ha detectado comportamientos similares en las más pequeñas. “He visto niñas del colegio de mis hijos que tienen ese mismo comportamiento, como que nada me satisface y punto, no sé si esto va en la crianza, pero es diferente", explica.
Por último, Vargas menciona una barrera social detectada por muchos extranjeros al intentar hacer amistades en España: “Es difícil, es difícil hacer amigas españolas, o sea, como que suelen tener su grupo cerrado”, lamenta, una experiencia que dice haber compartido con otras personas inmigrantes en el país. Ella misma, pese a su actitud abierta y amigable, admite que sus vínculos sociales con españolas han sido más una excepción que la norma. “Es realmente como complicado que entre un extranjero ahí”, reconoce.
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