
Las películas y libros de ficción son capaces de hacer realidad cosas que son prácticamente imposibles. Una de las temáticas más habituales es mezclar humanos con animales, pudiendo hablar el mismo idioma y relacionarse entre ellos. Existen miles de ejemplos, entre los que se encuentran El Libro de la Selva o Tarzán.
Sin embargo, hay historias que son capaces de superar a la propia ficción, sorprendiendo incluso a los más fantásticos. Una de estas historias es la de Sambath, un niño que compartía cama y hogar con su pitón gigante.
Esta relación tiene su origen en los densos bosques de Camboya. Un día, el padre del niño encontró a este reptil debajo de la cama del niño. La pitón hembra medía alrededor de seis metros y pesaba 120 kilogramos. Los padres decidieron adoptar a la serpiente, teniendo la creencia mística de que venía a defender al niño, que en ese entonces era un bebé.
La serpiente rápidamente se hizo amiga del pequeño, siendo ambos uña y carne. Chroman fue el nombre que le pusieron los padres a esta inusual mascota que pasaría tantas horas con el niño.
Ambos compartían las noches durmiendo juntos, una escena que a sus propios padres, lejos de darle miedo, les provocaba ternura. La pitón se convirtió en uno más de la familia, siendo considerado como una especie de ángel protector.
Sin embargo, la naturaleza, por más domesticada que parezca, siempre reclama su lugar. Un día la pitón cambió su comportamiento, adaptando una conducta inapropiada en Chroman.
La intervención milagrosa del padre
Según informa la web kairn, la pitón que había compartido años de convivencia pacífica con Sambath, cedió a sus instintos más primarios y mordió al niño en la pierna. Sin embargo, la intervención del padre consiguió evitar la tragedia, logrando salvar a su hijo.

Este hecho traumático hizo que los padres perdiesen completamente la confianza en la serpiente, decidiendo llevar a la serpiente a un zoológico cercano a la zona. Esto fue un hecho traumático para todos los integrantes de la familia. A pesar del profundo lazo que se había formado y de los años de convivencia, la seguridad de Sambath se convirtió en la prioridad absoluta.
Críticas al comportamiento de sus padres
Aunque el niño y el resto estén a salvo, la actitud de los padres ha sido muy criticada. Pese a que el animal siempre ha sido muy manso y se ha portado bien con el niño, no deja de ser un animal salvaje de un tamaño masivo.
Esto supone un gran peligro para cualquier persona, pero este se multiplica exponencialmente cuando se trata de un niño. “Podría haber acabado de manera muy diferente”, opina un internauta que expone la temeridad de esta actuación.
La historia de Sambath y Chomran, aunque se acerca mucho a la ficción, es un crudo recordatorio de la delgada línea entre la fascinación humana por lo salvaje y el respeto a la naturaleza. Las críticas a los padres apuntan a que se debe priorizar la seguridad de los más pequeños.
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