Un cliente se queja de que un popular bar de Granada no le atiende pasada la hora de cierre y este responde: “Por suerte, las jornadas de 12 horas se abolieron”

La situación ha suscitado el debate en redes sobre el respeto de los horarios laborales en negocios de restauración por parte de los usuarios

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El bar Aliatar Los Caracoles
El bar Aliatar Los Caracoles responde a un cliente por su queja sobre el servicio. (Google Maps)

Un incidente ocurrido en el Bar Aliatar Los Caracoles, ubicado en la emblemática plaza Aliatar del Albaicín en Granada, ha captado la atención de numerosos usuarios en las redes sociales y se ha convertido en un tema viral. El pasado fin de semana, unos clientes intentaron ser atendidos en el establecimiento poco después de su horario de cierre, lo que derivó en una queja pública que no tardó en generar una ola de reacciones.

Este bar tiene un horario de atención que finaliza a las 16 horas y reabre a las 19.30 para ofrecer el servicio de cena. Sin embargo, unos clientes llegaron minutos después de ese tiempo y solicitaron una cerveza. David Martínez, uno de los propietarios del local, ha respondido a la mala reseña que este visitante le dejó: “Siento no haberte atendido como mereces”, han manifestado desde el bar granadino.

Un cliente se queja de
Un cliente se queja de que no le sirven en un bar de Granada. (@soycamarero)

Una reseña negativa desata el debate

El cliente ha declarado en su comentario, donde también ha puesto una estrella sobre cinco: “A las 16:01 no te ponen una cerveza un sábado estando el bar con gente”. A esto, ha añadido también: “Cultura de Granada, tapas... será un horario noruego. Lamentable”. La indignación del usuario se puso de manifiesto en las palabras que dejó escritas. Sin embargo, el bar andaluz le ha respondido: “Mis trabajadores y yo tenemos horarios como cualquier empleado en Granada y resto de España”.

Además, este propietario ha manifestado que “por suerte, las jornadas laborales de 12 horas se abolieron” y que espera que “en su trabajo sea igual”. Una vez zanjada la conversación, la popular cuenta de @soycamarero compartió en su perfil esta historia, junto al mensaje: “Los clientes que no respetan el horario laboral de los demás...” A partir de aquí, numerosos usuarios se han lanzado a compartir sus opiniones sobre lo ocurrido.

Un camarero pone un café
Un camarero pone un café a un cliente. (Europa Press)

Reacción en las redes sociales

La publicación no tardó en generar reacciones en redes sociales, donde muchos usuarios defendieron al bar y cuestionaron la actitud de los clientes. El debate se centró en la importancia de respetar los horarios de cierre de los establecimientos y en las expectativas que algunos consumidores tienen respecto al servicio en bares y restaurantes. La respuesta del Bar Aliatar Los Caracoles a la reseña negativa fue ampliamente aplaudida. “Cómo es posible que la gente no tenga en cuenta que todas las personas tienen un horario y que todos tenemos que respetarlo”, ha manifestado una usuaria.

En la misma línea, otro internauta ha resaltado: “¿Esta gente pondrá también las mismas reseñas a bancos y otros negocios?” También se suma la ironía en las redes: “Qué fea esa costumbre de los trabajadores de dejar de trabajar cuando llega la hora”. Por otro lado, han compartido: “Y he aquí el mayor problema de todos, los clientes no respetan nada, hay que reeducar y para eso hay que aguantar cualquier tipo de vejaciones”.

El bar secreto de tapeo que está escondido tras el mostrador de una charcutería: “Probablemente, los mejores embutidos de Granada”.

El contexto cultural y las expectativas en Granada

Granada es conocida por su cultura de tapas y su vibrante vida social, lo que ha generado ciertas expectativas entre locales y turistas sobre la flexibilidad de los horarios en bares y restaurantes. Sin embargo, como lo demuestra este caso, los establecimientos también tienen límites operativos que deben ser respetados. La crítica de los clientes, que hacía referencia a una supuesta “cultura de Granada”, fue percibida por muchos como un intento de justificar una actitud poco respetuosa hacia las normas del negocio.