El instituto Menéndez Pelayo de Getafe cierra uno de sus edificios y reubica a los alumnos tras dos semanas dando clase por debajo de los 17 grados

La Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid asegura que la calefacción, que solo precisa de una aprobación técnica, se activará pero no especifica cuándo

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Imagen de archivo de un aula vacía. (EFE/ Paco Campos/Archivo)

Este martes, Getafe ha amanecido con temperaturas cercanas a los cero grados, aunque el frío lleva instaurado en la ciudad, al igual que en el resto de España, varias semanas. Aun así, la calefacción sigue sin encenderse en el edificio Silverio Lanza del IES Menéndez Pelayo, que tras varias semanas con las aulas por debajo de los 17 grados, ha decidido reubicar a sus alumnos en los otros dos edificios del centro. Es la medida desesperada a la que ha recurrido el equipo directivo para evitar que los profesores y los estudiantes continúen dando clase a temperaturas tan bajas.

El Silverio Lanza es un edificio que lleva en uso 50 años a pesar de tratarse de un remedio provisional y estar montado “con barracones y, por tanto, con un aislamiento lamentable”. Lo cuenta Javier Lloréns, un profesor de Historia del centro, que explica que tras el cambio de la caldera de gasoil, que se produjo en verano para renovar el sistema de calefacción, esta no se ha puesto en marcha. La caldera es nueva, pero aún no se han completado los trámites para activarla, a pesar de las peticiones de la dirección del centro, que lleva semanas reclamando una solución a Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid.

Desde Educación aseguraban la semana pasada que la activación era inminente, pero no se ha producido. Según detalla Lloréns, les han explicado que solo hace falta que un técnico valide la instalación, pero ese paso, por alguna razón que no les han explicado, no llega. “Nosotros llevamos con esto desde que ha venido el frío, en noviembre y ya ahora, cuando en el mes de diciembre ha venido el frío fuerte, nos hemos quejado mucho más y hemos exigido soluciones”, dice al otro lado del teléfono.

Clases con 12 grados, con mantas y manos en los bolsillos

Hasta ahora, el profesor de Historia ha impartido sus clases envuelto en una manta para guardar el calor. Aunque, dice, que él lo ha tenido mejor sus alumnos: “Son temperaturas de 12 grados en situaciones sedentarias. El profesor a lo mejor puede estar moviéndose porque está dando la clase, pero para un alumno que está sentado y recibiendo a la clase es horroroso”. Cuenta que sus alumnos iban abrigados como si estuvieran en la calle. “Los pobrecitos estaban con guantes, con gorros, con abrigos y mantas en las piernas”, dice.

Ahora, con la reubicación ya no tienen problemas de frío pero sí de espacio, aunque es un mal menor. “Estamos muy apretados, pero las clases tienen que continuar y esta es la única forma”, comenta el profesor ante la medida desperada que ha tomado la dirección para atajar el problema, al que esperan, den una solución lo antes posible, porque tampoco les han facilitado sistemas portátiles para tratar que las aulas cogieran una temperatura más adecuada. Por eso, solo esperan que el certificado técnico, que requieren para activar el sistema de calefacción y que depende de la gestión de la Comunidad, llegue lo antes posible para poder volver a la normalidad.