
La soledad es, a día de hoy, una condición generalizada. Sobre todo desde el covid-19, la gente se siente cada vez más sola, especialmente las generaciones nativas digitales. Esto, entre otros motivos, puede tener que ver con la inseguridad provocada por el conocimiento de tantas opiniones y consensos multitudinarios sobre lo que “mola” y lo que no, la idealización de determinadas cualidades, la comparación constante con los demás, y el “paripé” performativo en redes y medios tanto de figuras de gran influencia como, consecuentemente y como si de un embudo se tratase, de las personas de a pie.
Ser uno mismo pasa a parecer peligroso, ya que uno se expone al escrutinio y posible crítica o rechazo multitudinario y a un sentimiento de ser observado y vigilado, pasando a calcular minuciosamente esa presentación a los demás y la totalidad de su imagen. Ponerse una “máscara” social es, entonces, la respuesta automática y frecuentemente subconsciente que hace las veces de mecanismo de supervivencia para poder pertenecer al grupo, según Healthy Gamer.
Inseguridad y paripé, perfeccionismo y máscaras: es probable que todo venga de dentro
Esto acarrea problemas, sin embargo, como un sentimiento de soledad a pesar de tener lo que uno considera amigos. Si cada interacción social positiva se tiene a través de esa máscara, se desarrolla una especie de dependencia emocional a esta caricatura de uno mismo. Y, claro, como todo lo que se siente bien, sentirse aceptado e incluido también puede ser adictivo, por lo que se recurre cada vez más a la máscara y se entierra, como consecuencia, al “yo” auténtico bajo todas las capas de adorno que se hayan aplicado por encima. Si se percibe que no es a uno a quien aceptan los demás, sino a su “máscara”, el autoconcepto se ve alterado y dañado gravemente, lo que genera, como resultado, un sentimiento poderoso de inadecuación y de soledad.
El perfeccionismo también es una “máscara”: cuando uno se esfuerza constantemente en mostrarse como un individuo “perfecto” y sin yerros, está ocultando su verdadero ser por la creencia de que esas cualidades propias que percibe como negativas serían gravemente rechazadas por los demás. Cuando una persona no muestra su verdadero yo, suele ser consciente de que está, en cierto grado, escondida y siendo “deshonesta” con la gente que le rodea, lo que genera de por sí un distanciamiento del otro y una sensación de lejanía.
Esto puede suponer que, como consecuencia, las relaciones nunca evolucionen de la superficialidad: cuando una persona no es ella misma, no confía en los demás para revelar su vida interior. Y, por tanto, puede suponer que tampoco confíe en los demás para pedir ayuda con sus problemas, quizás por demostrarse a sí mismo que es capaz de hacerlo por su cuenta, basando su sensación de valor en ello o por no querer “importunar” a los demás.

Esconderse de los demás o expectativas sin cumplir
También puede suceder lo contrario: quizás uno tiene unas expectativas o deseos de sus relaciones que no puede satisfacer, sea en cuanto a compañía, apoyo, o comprensión, lo que provoca una sensación de insuficiencia que acarrea esa soledad.
Este incumplimiento de las expectativas de uno puede deberse a que, simplemente, no está rodeado de la gente adecuada - aunque también puede ser debido a dificultades horarias que no permiten una mayor dedicación. Todo el mundo tiene necesidades sociales y está en su derecho de verlas cubiertas: un círculo de apoyo es muy importante, y el no tenerlo puede traer consigo esa sensación de aislamiento y soledad, de acuerdo con el medio especializado Relationships Australia.
A pesar de que, frecuentemente, esa sensación nace de la forma de socializar y de la naturaleza de las relaciones que se tienen con los demás, la verdadera raíz puede ser mucho más personal: quizás el sentirse de esa manera se debe a que algo en su interior no está funcionando correctamente. Sea un rechazo a o una desconexión del yo verdadero, el cansancio, la tristeza o depresión, la falta de energía... Lo más recomendable para quien se sienta así, según American Behavioral Clinics, es acudir a un especialista en ayuda psicológica que pueda orientar hacia una mejor relación con uno mismo y, eventualmente también una mejor forma de relacionarse con los demás y con el entorno.
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