
La búsqueda de la ‘Lechuza de Oro’ ha durado nada menos que 31 años. Fue en 1993 cuando Régis Hauser, escritor de libros de marketing, publicó la obra En busca de la Lechuza de Oro con el seudónimo Max Valentin, lo que supuso el comienzo de una yincana de 11 acertijos con el fin de poseer un objeto muy valioso: una escultura de oro en forma de lechuza valorada en 150.000 euros (aproximadamente 170.000 dólares).
Las reglas del juego eran simples, pero no así la forma de obtener el premio: los participantes de la yincana encontrarían 11 enigmas en el libro de Hauser que, una vez resueltos, les indicarían la localidad francesa concreta en la que esta enterrado el objeto; un duodécimo enigma les indicaría el lugar exacto en el que deberían cavar. Aunque, cuando el libro fue publicado, muchos se dieron prisa en encontrar la estatura, pensando que la búsqueda terminaría pronto, han sido necesarias tres décadas y otras pistas adicionales para hallar el tesoro. La larga espera también hizo circular el rumor de que se trataba de una promoción publicitaria para vender más ejemplares del libro y que realmente el premio era falso.
“Confirmamos que la réplica de la Lechuza de Oro fue desenterrada durante la noche”, comunicó Michel Becker, uno de los organizadores del evento, a través del foro de Discord en el que más de 7.000 personas esperaban las noticias del desenlace. El ganador, cuya identidad no ha trascendido de momento, tiene ahora en su poder una réplica en bronce que puede canjear por la estatua original: una escultura de oro y plata de diez kilos incrustada con diamantes.

30 años de batallas legales y nuevas pistas
La historia de la ‘Lechuza de Oro’ no ha estado exenta de conflictos: ha sido incautada, se ha intentado subastar y se han necesitado pistas adicionales para hallar su paradero. Con la bancarrota de la editorial que publicó la tercera edición del libro, la estatua de oro fue incautada, por lo que Hauser y Becker lucharon cuatro años para recuperarla, algo que consiguieron en 2009. Sin embargo, el autor del libro fallecería pocos meses después sin llegar a ver resuelto su propio acertijo.
Ante este hecho, Becker entró en una batalla legal con los herederos de Hauser para controlar también la solución de los acertijos, que estaba confiada a un notario de París. Finalmente lo consiguió en 2021 y pudo conocer el lugar en el que se encontraba la réplica de la escultura. Años antes, en 2014, el propio Becker intentó subastar el premio, algo que no pudo hacer porque la comunidad de buscadores acudieron al tribunal alegando que la estatua era propiedad de su futuro ganador.
Ahora la búsqueda llega a su fin después de que Michel Becker tuviese que aportar en 2021 nuevas pistas sobre el paradero de la ‘Lechuza de Oro’. Finalmente, gracias a la cooperación de los rastreadores, que se han puesto en contacto a través de Discord, el tesoro ha sido encontrado por el buscador más hábil.
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