
La Ertzaintza ha dejado de detener a aquellas personas que amenazan a otros con un arma blanca. Esta decisión, que ha generado sorpresa y preocupación entre la población, se basa en una reinterpretación de las disposiciones legales vigentes, que ahora consideran estas amenazas como un “delito leve” siempre que no haya contacto físico o agresión directa. “Es simplemente aplicar la lay”, han explicado desde la fuerza de seguridad vasca a Infobae España.
Este cambio en el proceder policial está fundamentado en las limitaciones impuestas por el Código Penal. Según la normativa, las amenazas con un arma blanca, cuando no se concretan en una agresión física, no justifican un arresto inmediato. Esto se debe a que la ley contempla estos actos como delitos de menor gravedad, lo que ha llevado a la Ertzaintza a priorizar la identificación de los implicados y a dejar que los casos sean tratados por la justicia ordinaria. El trasfondo de esta medida radica en evitar posibles denuncias por detención ilegal, un riesgo al que se enfrentan los agentes si actúan más allá de los límites que la ley permite en estos casos.
A pesar del cambio de criterio, la Ertzaintza ha establecido excepciones claras a esta norma. Los casos de violencia de género se mantienen como una prioridad para la intervención directa, incluso cuando el acto no implica una agresión física. En estas situaciones, los agentes están autorizados a proceder con la detención del agresor para garantizar la seguridad de la víctima.
Otra excepción significativa es cuando el agresor, durante la amenaza, llega a contactar a modo amenazante con alguna parte del cuerpo de la víctima. Este tipo de interacción física, aunque no se traduzca en una agresión violenta, se considera suficiente para que los agentes actúen con mayor firmeza, procediendo a la detención del implicado.
Mayor presencia policial
Esta nueva manera de proceder coincide con una mayor presencia de la Ertzaintza en las calles de la capital vasca, particularmente durante las tardes y noches de fin de semana. Desde hace más de un año y medio, los agentes realizan cacheos preventivos y se han dedicado a incautar armas encontradas durante estos operativos. Estas medidas buscan reducir la posibilidad de que se produzcan ataques con armas blancas, una problemática que ha ganado relevancia en Vitoria-Gasteiz.
Pese a los esfuerzos de la policía autonómica, los incidentes violentos con armas blancas continúan siendo motivo de preocupación en la capital alavesa. En los últimos meses, se han reportado varios episodios de este tipo, como el ocurrido, en julio, en el parque Molinuevo, donde una reyerta resultó en una persona herida. Este no fue un caso aislado: sólo unos días antes una mujer fue amenazada con un cuchillo por negarse a vender droga, con anterioridad, un hombre resultó gravemente herido en las inmediaciones de una discoteca en la ciudad.
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