
Los primeros radares de velocidad llegaron a España en 1970. Desde entonces, las multas por exceso de velocidad han sido una de las sanciones más habituales para los conductores de automóviles, que pese a utilizar en ocasiones herramientas para conocer su ubicación han visto como, en la última década, un nuevo dispositivo les está acechando para que sean respetuosos con la circulación vial.
Se trata de los radares de tramo, una herramienta que se basa en el uso de dos cámaras de visión artificial por rayos infrarrojos capaces de identificar las matrículas. Una se coloca al principio y otra al final del tramo vigilado, para medir el tiempo que tarda un mismo vehículo en cruzar esa distancia y calcular su velocidad media. Con este sistema, hay más de 90 en territorio español, aunque algunos, como veremos a continuación, cubren una distancia mucho mayor que otros.
Palencia, con los cuatro radares más largos
Las carreteras comarcales CL-613 y CL-615 tienen varios radares de tramo en la provincia de Palencia. Tal es así, que este territorio cuenta con los cuatro radares más largos de toda España. En la CL-615 se pueden encontrar dos de casi 17,5 kilómetros, uno en sentido creciente y otro decreciente. En la CL-613, en cambio, los radares alcanzan un tramo de hasta 23 y 33 kilómetros de longitud, respectivamente.
De este modo, el dispositivo que vigila la velocidad media durante esos más de 30 kilómetros entre la ciudad de Palencia y la localidad de Guardo, es el radar más largo de toda España. En ese trayecto, la velocidad media exigida será de 90 kilómetros por hora entre el punto kilométrico 34,61 y el 67,51.
A continuación entrarían dos radares del tramo de Albacete, que en la N-430, que va desde Badajoz a Alicante, y que tanto en sentido creciente como decreciente, contiene sendos radares de 16,39 kilómetros de largo. Finalmente, el podio lo cerraría la ciudad de Badajoz, que en la N-432 también cuenta con dos radares en ambos sentidos con 14,7 kilómetros.
Así son las multas
Las multas que los radares pueden imponer son las mismas que se aplican para todas las infracciones por exceso de velocidad, es decir que tienen un rango que va desde 100 a 600 euros. Las más bajas son por no excederse en más de 20 kilómetros en tramos de entre 20 y 50 kilómetros por hora, mientras que en tramos de 60 a 120 los 100 euros de multa llegarían a aquellos que no se excedieran en más de 30 kilómetros por hora.
En el lado contrario, las multas de 600 euros serían, entre otras cosas, porque se habría cometido una infracción muy grave, yendo a más de 51 kilómetros por hora en zonas con límites de entre 20 y 50, o yendo a más de 71 en zonas de entre 60 y 120. Si, por un casual, la velocidad del automóvil, en esos mismos tramos, excediera en más de 60 y 80 kilómetros, respectivamente, pasaría a ser un delito que podría incluso acarrear un tiempo en la cárcel.
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