
Durante los años 40 en México, se produjo una ola de secuestros de niños. Algunos eran vendidos, a otros los obligaban a mendigar para las mafias o se pedían altas recompensas para que regresaran con vida. Uno de esos casos, el del pequeño Fernando Bohigas, conmocionó a la opinión pública, quizás porque era un menor de una familia acomodada y su familia tenía el poder para que el caso se convirtiera en mediático.
Sin embargo, no se trató de una cuestión de robachicos convencional, el término con el que se conocía en ese momento. Tenía que ver con algo mucho más perturbador, mucho más humano e irracional que no podemos desvelar para que la experiencia de leer la última novela de Brenda Lozano sea completa.
Maternidades heridas

Soñar como sueñan los árboles se basa en este caso para reflexionar sobre muchas cuestiones que tienen que ver con la maternidad, con la vulnerabilidad femenina y los deseos insatisfechos. Lo hace a través de tres relatos de mujeres: la que acaba de perder a su hija de dos años, Gloria Felipe, y la que acaba de adoptar a una bebé de edad similar, Nuria Valencia, después de que los médicos le dijeran que era estéril. Y la madre de la primera, Ana María, una mujer hecha a sí misma que consiguió sacar adelante sola a su niña, convirtiéndose en una de las modistas más respetadas del país.
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Lo que sigue a continuación es una crónica apasionante de una época a través de varias voces, aunque lo cierto es que nos encontramos ante un relato que irá mutando a lo largo de las páginas y adquiriendo, en cada una de sus tres partes, una estructura diferente que nos lleva por lugares inesperados.
Pero, además, dentro de esta apasionante narración también aparece la voz de la propia autora desde el presente, para ir puntualizando algunos datos que le parecen fundamentales, sobre todo en torno a las violencias cotidianas de las que son objeto las mujeres. “Me di cuenta de que quería contar esta historia desde el presente y cuestionar la complejidad sobre la que se sustentaba para hablar de una serie de mujeres dentro de una sociedad patriarcal, racista y clasista”, cuenta la autora a Infobae España.
Una nueva sensibilidad feminista en la literatura mexicana

Al contar estas historias en paralelo, se plantean temas como ser una buena o mala madre, de qué forma la sociedad exige y martiriza a las mujeres al respecto, pero también hay espacio para analizar las estructuras de poder, la corrupción generalizada o las trampas del sistema, así como las desigualdades sociales y la violencia machista. “Quería analizar cómo la mujer es sistemáticamente juzgada y condenada de una manera mucho más cruda que los hombres”
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Brenda Lozano (Ciudad de México, 1981) es una de las grandes nuevas voces de la literatura mexicana y ya habíamos descubierto su estilo y sensibilidad en novelas como Cuaderno ideal, Cómo piensan las piedras o Brujas. Pertenece a una generación inquieta de mujeres que se encuentran dando la vuelta a las estructuras tradicionales, como Valeria Luiselli, Fernanda Melchor o Guadalupe Nettel. “Creo que estamos en un momento muy importante tanto en literatura como en música, también en cine, a la hora de hablar de problemas que hasta el momento habían estado silenciados”.
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