Las características de las furgonetas camufladas de la DGT presentes en las carreteras españolas

Para identificarlas hay que fijarse en la matrícula y en quién conduce el vehículo, ya que es habitual que se haga por agentes uniformados.

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Furgoneta de la Dirección General
Furgoneta de la Dirección General de Tráfico. Imagen de archivo.

La tecnología con la que cuenta la Dirección General de Tráfico es sabida por todos los conductores: es de última generación y contribuye, en gran medida, a proteger a los ciudadanos, tanto conductores como pasajeros, de los vehículos que cada día toman las carreteras españolas. Radares fijos, móviles, de tramo, drones, helicópteros, controles con agentes de tráfico y ahora, también furgonetas.

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La Dirección General de Tráfico ha puesto en marcha un nuevo arma para vigilar, controlar y proteger la seguridad en la red de carreteras del territorio nacional. Con estas furgonetas se busca encontrar conductores que infringen las normas de circulación, por lo que es importante que, la próxima vez que adelantes o lleves a cabo alguna maniobra prohibida en la carretera, revisa tus espaldas, es posible que te hayas topado con una furgoneta de la DGT.

Lo complicado de esta nueva arma es lo difícil de su detección por parte de los conductores. Son muy complicadas de identificar, ya que, a simple vista, son vehículos normales como las que utiliza cualquier particular o trabajador de una empresa.

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No obstante, hay una forma para intentar descifrar quién opera tras la conducción del vehículo. Este tipo de furgonetas suelen ser blancas y no tienen ningún tipo de rótulo en la carrocería. Además, la matrícula nos permite saber si forman parte del Parque Móvil de la Guardia Civil, ya que todas las matrículas del organismo tienen las letras PGC en la placa identificativa. Por último y determinante, es imprescindible fijarse en quién conduce el vehículo porque suelen ser dos agentes uniformados.

El modus operandi

La forma de actuar de esta nueva estrategia de la Dirección General de Tráfico consiste en que, en caso de cometer una infracción, los agentes encargados de la furgoneta graban el hecho delictivo, posteriormente, los agentes avisan a sus compañeros que, habitualmente, están situados en un puesto de control cercano. Cuando el infractor llega al lugar donde se encuentran apostados los agentes, estos le notifican que infracción ha cometido y la sanción correspondiente.

Las imprudencias que suelen notificar son más que habituales en las vías españolas: excesos de velocidad, uso del teléfono móvil o no llevar el cinturón correctamente abrochado. La circulación a una velocidad más elevada de la permitida puede acarrear una sanción económica de hasta 600 euros, en función de la gravedad de la prohibición infringida.

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Por su parte, el uso del teléfono móvil al volante es considerada una infracción, una actitud imprudente que puede ser penalizada con una sanción de hasta 200 euros y la retirada de 6 puntos del carnet de conducir.

Más allá de las furgonetas, una de las novedades de la Dirección General de Tráfico, también hay que tener en cuenta que también cuentan con una flota de más de 20.000 coches patrulla. Algunos de estos vehículos son fácilmente reconocibles, no obstante, la DGT y la Guardia Civil de Tráfico también ponen en circulación coches camuflados que llevan instalados radares con los que multar a coches que se saltan los límites de velocidad.