El 'Rogerball' devuelve al Benfica a lo más alto de Portugal

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Miguel Conceição

Lisboa, 27 may. El 'Rogerball', el fútbol ofensivo del entrenador alemán Roger Schmidt, ha devuelto este sábado al Benfica a lo más alto de Portugal tras cuatro años y una temporada en la que ha ganado adeptos dentro y fuera del país luso.

Un atractivo juego de ataque basado en una presión altísima: así es este 'Rogerball' que en los últimos meses ha sido el garante sobre el campo del Benfica, que acaba de proclamarse campeón de Portugal.

El trofeo liguero, el 38º de su historia, fue la guinda del pastel de una campaña dominante, en la que incluso el París Saint-Germain (PSG) de Messi y Mbappé o el Juventus de Turín pasaron apuros ante los lisboetas.

Este viaje comenzó hace exactamente un año, con la llegada de Roger Schmidt, procedente del PSV neerlandés, a Lisboa, donde heredó un Benfica talentoso pero sin rumbo y que venía de perder a su estrella, el delantero uruguayo Darwin Núñez.

Pero los dolores de crecimiento fueron imperceptibles, gracias en parte al excelente momento de forma del nuevo refuerzo, el argentino Enzo Fernández.

ENZO DICTA EL RITMO

Con Enzo como metrónomo, el resto de sus compañeros no tardó en igualar el ritmo dictado por el joven centrocampista argentino.

El ahora jugador del Chelsea, junto con el luso-angoleño Florentino, fue el motor de la configuración favorita de Schmidt, el 4-2-3-1, al actuar como apoyo de los tres centrocampistas ofensivos, además de colaborar en las tareas defensivas.

Sin Darwin, Schmidt recurrió a la mina de oro que es la cantera del Benfica y adelantó a Gonçalo Ramos en el campo, que pasó de segundo delantero a punta de lanza principal y resultó ser una apuesta más que segura.

También salió de la cantera de las "águilas" António Silva, quien, a sus 19 años, ha formado una pareja de contrastes en el centro de la defensa con el veterano argentino Nicolás Otamendi y marcó la diferencia en una zaga que en la campaña anterior fue el "talón de Aquiles" del equipo.

A pesar de su edad, no se amilanó cuando se le encomendó la tarea de frenar a Leo Messi en la 'Champions' y recientemente ha sido designado como el central joven más prometedor por el Observatorio del Fútbol CIES.

LAS MEJORES VERSIONES DE GRIMALDO Y JOÃO MÁRIO

La táctica de Roger Schmidt también ha sacado las mejores versiones de algunos de sus jugadores, como el lateral izquierdo español Alejandro Grimaldo y el centrocampista portugués João Mário.

El valenciano, que ha firmado con el Bayer Leverkusen de Xabi Alonso, siempre ha sido un lateral con vocación ofensiva, lo que le ha permitido adaptarse a la perfección a las exigencias del técnico alemán.

João Mário, por su parte, parece haber sido el más beneficiado por el 'Rogerball', que le ha dado alas en el centro del césped.

El internacional portugués logró en esta temporada, su segunda en el Benfica, las mejores cifras de su carrera, con 23 goles y 13 asistencias.

En comparación, acabó la anterior con 4 goles y 7 asistencias, mientras que en la 2020/21, en la que fue esencial para que el Sporting de Portugal se proclamara campeón de Liga, marcó en dos ocasiones y asistió también dos veces.

TURBULENTO ATERRIZAJE

No todo fue perfecto en el vuelo de las "águilas", que vivieron un fuerte periodo de turbulencias en el tramo final por culpa de una crisis de confianza.

Su ímpetu sufrió una sacudida en abril, cuando tuvieron la oportunidad de sentenciar la Liga en el gran clásico contra el Oporto en su Estadio da Luz pero cayeron, contra todo pronóstico, por 1-2.

Luego el Benfica fue eliminado en cuartos de final de la Liga de Campeones por un Inter de Milán que se veía como un rival asequible, dada su magnífica actuación en la competición hasta ese momento.

El cansancio tras una campaña marcada por la intensidad o los errores estratégicos de Schmidt fueron algunas de las justificaciones de las que se habló en la prensa deportiva portuguesa.

Pero cuando el cerco del Oporto empezó a estrecharse, el Benfica logró recuperar su brillo de antaño, devolviendo a sus seguidores a las calles de Lisboa tras una larga ausencia. EFE

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