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Los secretos fitness de Jason Statham: así entrena el actor para seguir fuerte a los 59 años

El actor británico consolidó un método de preparación basado en fuerza, movilidad, coordinación y constancia a lo largo de dos décadas

Jason Statham mantiene vigencia en el cine de acción a los 59 años con un perfil físico asociado al rendimiento y la funcionalidad (REUTERS/Danny Moloshok/File Photo)
Jason Statham mantiene vigencia en el cine de acción a los 59 años con un perfil físico asociado al rendimiento y la funcionalidad (REUTERS/Danny Moloshok/File Photo)
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A los 59 años, Jason Statham mantiene una presencia destacada en el cine de acción. Dos décadas después de haber sido tapa de Men’s Health US, la revista volvió a poner el foco en su estado físico y aseguró que está “igual o más fuerte” que entonces.

Su entrenador Logan Hood lo define como “el héroe perfecto de la clase trabajadora, una bestia del cine de acción”, una descripción que sintetiza buena parte de su imagen pública.

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Pero su vigencia no se explica solo por la edad ni por una apariencia física que resistió el paso del tiempo. Lo que vuelve interesante su caso es el tipo de preparación que sostiene desde hace años: un modelo de entrenamiento menos ligado al fisicoculturismo clásico y más orientado al rendimiento, la movilidad y la funcionalidad.

Jason Statham en 'El motín'
Men’s Health destaca que Jason Statham conserva una imagen fuerte dos décadas después de haber sido tapa de la publicación

Un entrenamiento pensado para rendir

En la base de su método de entrenamiento se encuentra una premisa clara: entrenar para ser un atleta completo. Según relató en 2007, su interés se centraba en mejorar “la potencia explosiva, la fuerza central, la coordinación y los reflejos”, en lugar de perseguir únicamente el desarrollo muscular.

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El entrenamiento de Jason Statham prioriza la potencia explosiva, la fuerza central, la coordinación y los reflejos por encima del desarrollo muscular (REUTERS/Maja Smiejkowska)
El entrenamiento de Jason Statham prioriza la potencia explosiva, la fuerza central, la coordinación y los reflejos por encima del desarrollo muscular (REUTERS/Maja Smiejkowska)

La variedad y el aprendizaje constante también forman parte de su mentalidad. “Quiero aprender cosas nuevas. No quiero hacer lo mismo todos los días”, explicó.

Mientras otros modelos físicos del género estuvieron más asociados al tamaño corporal o a la exhibición muscular, Statham aparece vinculado a una idea de eficacia: un cuerpo preparado para moverse, reaccionar y sostener intensidad.

Jason Statham
La rutina funcional de Jason Statham combina peso muerto, sentadillas, gimnasia, pesas rusas y escalada en cuerda para mejorar el rendimiento integral

La lógica funcional de su rutina

El entrenamiento de Jason Statham se distingue por un enfoque funcional que busca mejorar el rendimiento integral del cuerpo, más allá de la ganancia de masa muscular.

Su rutina combina ejercicios clásicos de fuerza, como el peso muerto y las sentadillas, con prácticas que exigen coordinación y control corporal, entre ellas la gimnasia, el trabajo con pesas rusas y la escalada en cuerda.

La lógica de ese método no pasa solo por desarrollar músculos, sino por moverse mejor y responder con mayor eficacia física en distintas situaciones. El trabajo con el propio peso corporal aparece como una constante en su preparación y constituye una de las bases más visibles de su trayectoria.

Jason Statham
El trabajo con el peso corporal, como dominadas, flexiones, subidas de cuerda y anillas, forma parte de la preparación de Jason Statham desde hace dos décadas

Dominadas, flexiones, subidas de cuerda y ejercicios de anillas forman parte de sus entrenamientos desde hace dos décadas, mientras que su entrenador en The Beekeeper y A Working Man lo define como “extremadamente funcional”, con sesiones centradas en movilidad, cardio, estiramientos y habilidades como saltar o esprintar.

Antes incluso de los entrenamientos dirigidos, Statham suele hacer rutinas intensas por iniciativa propia, un rasgo que refuerza la idea de una disciplina sostenida más allá de las exigencias del rodaje.

Medición, progresión e intensidad

Una de las claves del progreso de Statham es la capacidad de medir el avance de sus entrenamientos y convertir cada sesión en un punto de comparación.

Uno de sus entrenamientos semanales consiste en intervalos de remo de seis repeticiones de 500 metros, con tres minutos de recuperación activa entre cada serie.

En The Beekeeper y A Working Man, las sesiones de Jason Statham se centraron en movilidad, cardio, estiramientos y habilidades como saltar o esprintar (REUTERS/Maja Smiejkowska)
En The Beekeeper y A Working Man, las sesiones de Jason Statham se centraron en movilidad, cardio, estiramientos y habilidades como saltar o esprintar (REUTERS/Maja Smiejkowska)

Sus tiempos registrados oscilan entre “aproximadamente 1 minuto y 39 segundos y 1 minuto 50 segundos”, una diferencia que sirve para monitorear el rendimiento real. La repetición y la medición permiten establecer objetivos claros: “Luego apunta los resultados”.

Statham también emplea estrategias para acumular volumen y calidad sin caer en el agotamiento excesivo. Junto a su entrenador, utiliza un formato de escalera, aumentando las repeticiones en grupos de uno, dos, tres, cuatro y cinco antes de volver a una y comenzar de nuevo.

Cuando la meta es llegar cerca del fallo muscular, la intensidad es fundamental. Por eso la consigna es concreta: “Haz 40 minutos duros”.

Jason Statham mide su progreso con intervalos de remo y formatos de escalera para acumular repeticiones de calidad y sostener la intensidad del entrenamiento (REUTERS/Maja Smiejkowska)
Jason Statham mide su progreso con intervalos de remo y formatos de escalera para acumular repeticiones de calidad y sostener la intensidad del entrenamiento (REUTERS/Maja Smiejkowska)

Una identidad física propia

El acompañamiento profesional ha sido clave en la evolución de Statham. Su entrenador Logan Hood diseñó programas que integraban fuerza, potencia y coordinación, mientras que el coordinador de acrobacias Eddie Fernández lo calificó como un atleta “extremadamente funcional”.

Además, el exluchador de UFC James Moontasri lo preparó para The Beekeeper incorporando jiu-jitsu, boxeo, patadas y puñetazos, con énfasis en repetir movimientos hasta volverlos automáticos.

Más que un ejemplo de musculación tradicional, su caso funciona como una síntesis entre disciplina, funcionalidad y rendimiento. En esa diferencia se apoya una vigencia que, a los 59 años, todavía logra destacarse en un género donde el cuerpo sigue siendo parte central del personaje.

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