Pensar el aprendizaje de la lectoescritura fuera del aula es un desafío importante; en especial en este mundo presente de grandes estímulos y donde la concentración se transforma en un recurso escaso.
En el marco del primer día de las Jornadas de Alfabetización propuestas por Ticmas en la 50° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, Cristina Rodrigues- quien es Directora de Tecnología Educativa de la Secretaría de Educación y Empleo de Vicente López- compartió la experiencia del Municipio de educar y alfabetizar a través del juego en las colonias de verano.
¿Cómo lograr que un chico elija leer? Esa es una de las grandes preguntas motoras que llevan a pensar en oportunidades. La gamificación del aprendizaje es una gran herramienta para trabajar en diversos ámbitos y edades. La propuesta de ¡A leer en vivo!, desarrollada por la solución integral Ticmas, apunta a transformar a los niños en “streamers” y de esta forma fomentar la lectura en voz alta y la fluidez; además de apuntalar la comprensión a través del juego.
Del “no va a funcionar” al “¡Quiero leer!"
Pensar que los chicos quieran pausar una actividad física, o un juego en la pileta para elegir leer no es distópico. Y el Municipio de Vicente López tiene la evidencia. “Creí que no iba a funcionar”, se sinceró Cristina Rodrigues sobre la idea de hacer leer a los chicos en una colonia de verano.
¡A leer en vivo! fue una experiencia diseñada para que chicos de entre 9 y 10 años, interactúen con textos seleccionados según sus intereses y que puedan convertirse en “streamers” por un día, a partir de lecturas individuales y grupales desarrollando confianza y expresión.
La sorpresa fue grata. “Me acuerdo que cuando llegamos el primer o el segundo día, la responsable de toda la gestión nos planteó que los chicos no se van a abarcar estar un mes leyendo no se lo van a abarcar, no hay chance”, rememoró Matías Palacio sobre los inicios del programa en las colonias de Vicente López.
El Municipio logró un impacto del 70% en la mejora de la fluidez lectora a partir del uso de ¡A leer en vivo! con los grupos que trabajó en las colonias. “Para nosotros fue muy importante primero porque este proyecto va fuera de la escuela; no lo hacemos en la educación formal sino en la colonia aunque después sí lo implementamos en nuestras escuelas y eso nos da la posibilidad de pensar en todos los chicos de Vicente López no solo en los que vienen de las escuelas municipales”, destacó Rodrigues.
“Lo más lindo de esto era ver que los chicos que en su momento no querían leer después pedían pasar a leer; entonces acá el valor más importante está en darles a los chicos la motivación de que no le tengan miedo a leer de que puedan leer y que si no leen fluidamente está bien porque lo van a perfeccionar y que también a través del error, que jugando se aprende”, reflexionó y celebró la Directora de Tecnología Educativa de Vicente López y subrayó la importancia de este tipo de acciones de gamificación y aprendizaje que luego se implementó en la Escuela Dorrego.
La tríada: Gobierno- Empresa- Academia
Las vinculación entre el sector público y privado revela nuevas oportunidades, en especial cuando la tecnología funciona como puente educativo y se enlaza con la academia. “Esto tiene que ver con colaborar entre todos; porque el cambio de la educación tiene que tener ese lugar de cruce. La empresa nos puede aportar esto, nosotros aportamos el campo, y la academia y la investigación aportan el saber.”, planteó Rodrigues.
Por su parte, Matías Palacio planteó que probar ¡A leer en vivo! en las colonias: “Fue realmente una experiencia transformadora, ya que nos habilitaron la posibilidad de estar en una situación fuera del aula que no la no la tuvimos antes. No soy docente, pero esta experiencia me permitió entender lo que es la docencia, la importancia del docente como mediador”. Incluso Palacio compartió cómo los chicos también lo desafiaron a él a practicar hacer “una medialuna” e ir mejorando; así como él los instaba a practicar su lectura a través del juego.
“La experiencia de que un niño o niña quiera salir de la pileta y trabajar con la lectura es la visión que tenemos nosotros de que puedan comprender ese amor por el conocimiento y que el conocimiento también está en una situación con el cuerpo. Te cuento eran pantallas pero también hacían la práctica o jugaban desde el piso”, destacó Rodrigues y planteó que en un principio estaba esa reticencia de los padres a que los chicos en la colonia dejen de hacer actividades físicas para usar tablets.
Y agregó: “Esto era mucho más que una pantalla porque los chicos llegan y tienen un motivo, un encuentro de motivación. Ellos comparten sus saberes previos, cuentan cuáles fueron sus logros. Se sienten satisfechos de haber leído de esa manera y de haber mejorado”.