
Desde el próximo lunes 4 de enero, 17.402 alumnos de la Ciudad de Buenos Aires volverán a la escuela para tener clases de refuerzo de cara al próximo ciclo lectivo. Según supo Infobae, el 60% de ellos son estudiantes de escuelas públicas que por la pandemia no lograron aprobar los contenidos de 2020. Los restantes fueron inscriptos por las familias por motu propio.
Por la suspensión de las clases presenciales, este año se eliminaron las calificaciones numéricas. En lugar de las notas tradicionales, las escuelas porteñas calificaron a sus alumnos en diciembre con tres rúbricas: “Avanzado”, “Suficiente” y “En proceso”. Las dos primeras equivalen a la acreditación de los contenidos. En cambio, “En proceso” hace referencia a la figura de promoción acompañada.
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En 2020, por resolución del Consejo Federal de Educación, se decidió quitar la repitencia y armar una unidad curricular con el siguiente año lectivo. La figura de “promoción acompañada” alude a la necesidad de clases de apoyo para equilibrar la disparidad en los aprendizajes que pudieron haber surgido en las clases virtuales.
Si bien la iniciativa para esos casi 10 mil chicos es obligatoria, en el gobierno porteño aclaran que no hay sanciones en caso de inasistencia: “Se hizo un trabajo con las conducciones de las escuelas para que entiendan que no es un castigo para los chicos. Al contrario, es ayudarlos a que puedan arrancar el año de una mejor manera”, explicaron.
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La propuesta forma parte de la Escuela de Verano, que inauguraron el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y su ministra de Educación, Soledad Acuña. Además de a los chicos que no lograron acreditar saberes, también apunta a aquellos que saltan de nivel: es decir los niños de sala de 5 que pasan a primaria o los de séptimo grado que avanzan al secundario.
“Faltan 50 días para el inicio de clases más desafiante de todos. Por eso seguimos trabajando para que chicas y chicos puedan incorporar los aprendizajes priorizados y así empezar su año escolar en las mejores condiciones posibles”, señaló Acuña.
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La Escuela de Verano se extenderá hasta el viernes 29 de enero. La asistencia se dividirá en dos turnos de tres horas y media de lunes a viernes. El turno matutino será de 9 a 12.30 y por la tarde la propuesta irá desde las 13 hasta las 16.30.
La propuesta combinará contenidos curriculares y actividades recreativas. Por eso, además de las 131 escuelas públicas que abrirán en enero, habrá tres predios a disposición: el Indoamericano, el Parque de la Ciudad y el Club Comunicaciones. La idea es que los chicos concurran tres días a las escuelas y los dos restantes hagan deporte en los parques.
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A cargo de la tarea habrá 500 docentes que la Ciudad designó especialmente. Pertenecen a distintos espacios curriculares y trabajarán en parejas pedagógicas, de la mano con auxiliares y personal administrativo.
Al igual que sucede desde noviembre, las actividades educativas y recreativas transcurrirá en formato burbuja y bajo protocolos sanitarios. Es decir, serán al aire libre pese al calor, con distanciamiento social, control de temperatura al ingreso, uso de tapabocas obligatorio y dispensadores de alcohol en gel a pedal. Las burbujas no podrán superar los 12 integrantes, incluyendo un docente y un auxiliar.
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Cada estudiante recibirá una serie de cuadernillos de las diferentes asignaturas y una antología literaria, con la dificultad pensada para tres franjas etarias: de 6 a 8 años, de 8 a 10 y de 10 a 13.
“Los chicos tendrán actividades como resolución de desafíos matemáticos y acertijos de prácticas de lenguaje. También integrarán aprendizajes científicos: podrán observar, describir, discutir ideas, buscar información y analizar datos. Además recibirán acompañamiento en espacios de escucha y apoyo emocional”, detallaron fuentes de la Ciudad.
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