Molinos Agro, la firma agroindustrial de la familia Pérez Companc, recibió la autorización comunal para desarrollar en Timbúes, Santa Fe, un megaproyecto que, de concretarse, podría convertirse en el mayor centro de molienda de oleaginosas del mundo. Con una inversión prevista de USD 800 millones, la firma evalúa montar un complejo portuario en la Vía Navegable Troncal (Hidrovía), el corredor por el que sale aproximadamente el 80% de las exportaciones agroindustriales argentinas.
Según pudo confirmar Infobae, la ordenanza que emitió la comunidad de Timbúes aprobó la concreción del proyecto que se emplazará sobre un predio de más de 150 hectáreas en el último punto del Río Paraná donde pueden entrar los barcos más grandes del mundo
y podrá procesar alrededor de 1,2 millones de toneladas de granos mensuales. La empresa, por su parte, se encuentra en proceso de evaluación y definición final de la megaobra.
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El carácter diferencial del emprendimiento radica tanto en su escala productiva como en la transformación logística que generará. Según pudo saber Infobae, Molinos Agro proyecta una capacidad de 45.000 toneladas diarias de procesamiento, con tres líneas de molienda —cada una capaz de procesar entre 12.000 y 15.000 toneladas al día—, y un sistema de acopio que permitirá almacenar hasta un millón de toneladas de granos.
A nivel logístico, la operación contempla un movimiento de 1,2 millones de toneladas mensuales y la construcción de terminales portuarias diseñadas para buques de gran calado, incluyendo dos muelles para navíos Panamax y Neopanamax más un muelle especializado para la descarga de barcazas provenientes del norte argentino, Paraguay y Bolivia.
La iniciativa involucra una reconfiguración territorial sin antecedentes en la zona. El año pasado, Molinos había comprado 150 hectáreas que eran únicamente de uso rural. Tras esta habilitación, la tierra podrá ser industrial y transformarse en una estación portuaria mediante la creación de un Subdistrito Portuario Especial (SPE).
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Como contraprestación, la compañía cederá terrenos para nuevas trazas viales y hará un aporte económico de USD 1.100.000. Además, está obligada a pavimentar y mejorar 6.800 metros de calles y abonar una plusvalía específica de USD 2.000 por hectárea, compromisos estipulados en la ordenanza comunal publicada el viernes pasado en el Boletín Oficial de la provincia de Santa Fe.
El complejo formará parte del polo agroexportador del Gran Rosario, una franja de 70 kilómetros sobre el Río Paraná compuesta fundamentalmente por terminales privadas. El sitio elegido, en las proximidades del Río Coronda, aprovecha la profundidad natural del cauce —que facilita la carga completa de los grandes buques— y la disponibilidad de amplios terrenos en Timbúes, una ventaja que diferencia a esta localidad de otras zonas portuarias saturadas como Rosario o San Lorenzo.
Esta área estratégica alberga más de 20 terminales portuarias, siendo Timbúes y San Martín el sector con la mayor capacidad de molienda de soja del planeta, lo que refuerza la importancia logística y productiva del nuevo emprendimiento de la familia Perez Companc.
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La viabilidad definitiva de localización y los indicadores urbanísticos especiales permiten la construcción de infraestructura de hasta 65 metros de altura (silos). Sin embargo, la ejecución efectiva del proyecto está condicionada a la aprobación ambiental provincial y a la obtención de permisos de la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables y la Prefectura Naval Argentina, de acuerdo con la normativa vigente.
La infraestructura no solo incluye la planta de procesamiento y los silos, sino también una central de cogeneración eléctrica de 55 MW. El nuevo puerto privado, según el modelo dominante en la región, brindará a Molinos Agro una integración vertical que optimiza costos y agiliza la logística, ya que toda la cadena de valor —desde la recepción de materia prima hasta la exportación— se desarrollará en un solo emplazamiento ribereño.
La decisión de inversión, planificada desde hace poco más de un año tras la compra de los terrenos, aún no es definitiva, aunque cuenta con el marco legal y la aprobación comunal necesaria, informaron fuentes con conocimiento del proyecto a este medio. De concretarse en su totalidad, la empresa estima la creación inicial de 350 puestos de trabajo directos y un impacto multiplicador en el empleo local y regional asociado a servicios, transporte y obras complementarias.
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La ordenanza 051/2026 que emitió el municipio santafesino establece plazos máximos para la ejecución: la obra debe comenzar en un periodo de 24 meses tras los permisos estatales y la primera etapa deberá estar operativa dentro de los tres años siguientes.