El costo de vida en la Ciudad de Buenos Aires experimentó un nuevo aumento durante marzo de 2026. Según el último relevamiento de la Dirección General de Estadística y Censos porteña (DGEC), una familia tipo necesita al menos $2.342.860,81 mensuales para situarse dentro de la clase media y hasta $7.497.154,59 para no pertenecer a los sectores de ingresos más altos.
El informe analiza los ingresos necesarios para distintos niveles sociales en un hogar compuesto por dos adultos de 35 años y dos hijos varones de 9 y 6 años, propietarios de la vivienda y sin personal doméstico.
Las cifras oficiales muestran que la línea de indigencia, establecida por la Canasta Básica Alimentaria (CBA), se ubicó en $814.709, mientras que la línea de pobreza, calculada en base a la Canasta Básica Total (CBT), alcanzó los $1.489.829 al mes.
Para superar la condición de pobreza, el hogar necesita ingresos que excedan los $1.440.147 mensuales. El umbral para dejar de ser vulnerable y pasar al segmento denominado “sector medio frágil” es de $1.874.288,64 y hasta 2.342.860,80 pesos. Según el organismo, el rango de ingresos correspondiente a la clase media se extiende desde $2.342.860,81 hasta 7.497.154,59 pesos. Cuando los ingresos familiares superan ese último monto, la familia es considerada parte de los sectores acomodados.
Los valores corresponden a marzo de 2026 y reflejan el efecto de la inflación sobre el poder adquisitivo en la ciudad. El análisis de la DGEC indica que tanto la canasta básica alimentaria como la total han mostrado incrementos sostenidos en los últimos meses, impulsados principalmente por subas en alimentos y servicios.
El cálculo de estos valores se realiza en base a pautas de consumo habituales en los hogares y se utiliza como referencia para el diseño de políticas públicas y la evaluación de la situación social local. El informe aclara que estos montos aplican solo a familias propietarias, ya que el costo de alquiler representa un gasto adicional importante para los inquilinos.
La segmentación de hogares según el nivel de ingresos permite identificar los distintos grupos socioeconómicos en la Ciudad de Buenos Aires. Son considerados indigentes quienes no logran reunir el monto necesario para cubrir la Canasta Básica Alimentaria. En tanto, los pobres no indigentes pueden afrontar la CBA, pero no alcanzan a cubrir la Canasta Básica Total.
La metodología empleada distingue dentro del sector medio a quienes integran el grupo “frágil” y a la “clase media” propiamente dicha. El sector medio frágil corresponde a hogares que logran costear la CBT, pero cuyos ingresos no superan en más de un 25% ese valor. Se considera clase media a quienes superan ese umbral, sin cuadruplicar el monto de la CBT. Esta diferenciación permite identificar niveles de estabilidad o vulnerabilidad entre los hogares que no se encuentran por debajo de la línea de pobreza.
Aceleró la inflación en CABA
Durante marzo de 2026, el Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad de Buenos Aires (IPCBA) registró un aumento de 3%, acelerando respecto al mes previo y acumulando un alza de 8,9% en el primer trimestre del año. La comparación interanual mostró una suba de 32,1 por ciento. De acuerdo con el informe del Instituto de Estadística y Censos porteño, la variación se explicó principalmente por incrementos en servicios regulados, combustibles, el sector educativo y los gastos asociados a la vivienda. Este resultado anticipa un valor elevado para el índice nacional que difundirá el Indec en los próximos días.
El comportamiento de los precios mostró incrementos en la mayoría de los rubros del índice, aunque cinco divisiones concentraron cerca del 80% del aumento mensual. El capítulo vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles subió 3,2% y aportó 0,65 puntos porcentuales al total, impulsado por ajustes en expensas, alquileres y tarifas de servicios esenciales.
Transporte fue la división con mayor ajuste, con un aumento de 6% que también sumó 0,65 puntos porcentuales. En este caso, el alza se vinculó principalmente a la suba de los combustibles para automóviles particulares —potenciada por el conflicto en Irán— y la actualización en el valor del boleto de colectivo urbano. El precio promedio del litro de gasoil premium llegó a 2.097,30 pesos y la nafta premium a 2.037,33 pesos durante el mes.
El rubro alimentos y bebidas no alcohólicas mostró una suba de 2,6% e incidió con 0,45 puntos porcentuales en el índice general. El mayor impulso provino de carnes y derivados, que treparon 6,3%. También se registraron aumentos en pan y cereales (2,0%) y en leche, productos lácteos y huevos (2,1%). Por el contrario, los precios de verduras, tubérculos y legumbres disminuyeron 3,3%, y las frutas bajaron 1,8%, lo que atenuó la presión sobre la canasta básica.
La división educación avanzó 8,6% y sumó 0,42 puntos porcentuales, explicado por el aumento de las cuotas en los establecimientos educativos. Salud se incrementó 2,4%, impulsada por subas en las cuotas de medicina prepaga y otros servicios del sector.
Prendas de vestir y calzado registraron un alza de 3,8% en el mes. El índice de equipamiento y mantenimiento del hogar subió 3,9 por ciento. Información y comunicación ajustó 1,9%, recreación y cultura 0,7%. Restaurantes y hoteles, en tanto, aumentaron 0,4% por incrementos en consumos fuera del hogar, mientras que los servicios de alojamiento descendieron 12,7 por ciento.
El análisis detalla que los bienes aumentaron 2,8% y los servicios 3,1%. Entre los bienes, la suba estuvo liderada por alimentos —sobre todo carnes—, combustibles y prendas de vestir. En servicios, la mayor presión provino de la educación formal, seguida por transporte y alquileres.