Luego de marcar 2,8% en diciembre, la inflación de enero podría volver a verse presionada por la suba de alimentos, en un contexto en que distintos analistas proyectan mayores dificultades para perforar el 2% mensual en el corto plazo.
El mes pasado el rubro alimentos y bebidas se incrementó 3,1%, traccionado en gran medida por los aumentos de la carne. Si bien se espera que los precios de ese producto se moderen por la baja demanda durante el verano, aparecen otros que muestran señales de aceleración.
El relevamiento de la consultora LCG arrojó que durante la segunda semana de enero la inflación en alimentos fue de 0,5%, en contraste con la caída de la misma magnitud de los primeros 7 días del mes.
Verduras encabezó la suba con 2,1%, seguido de aceites (1,9%), productos lácteos y huevos (0,9%) y carnes (0,5%).
En contraposición, se observaron bajas en azúcar, miel, dulces y cacao (-0,9%) y frutas (-0,7%).
Analytica registró en la segunda semana de enero un aumento semanal del 0,8% en los precios de alimentos y bebidas en el Gran Buenos Aires, lo que llevó el promedio de las últimas cuatro semanas al 2,6%. En este contexto, la consultora proyecta para enero una suba del 2,5% en el nivel general de precios.
El mayor aumento en el promedio de las últimas cuatro semanas se dio en verduras (+7,5%), frutas (+4,8%) y carnes y derivados (+2,9%). Entre las categorías con menores aumentos se encuentran lácteos (+1,1%) y otros alimentos (+0,9%) que incluye snacks, salsas y condimentos.
Por su parte, los registros de EcoGo también mostraron una variación semanal de 0,8%. Las verduras frescas y congeladas aumentaron 7%, seguidas por aceites y grasas con 3,75%, la papa con 3% y las carnes con 0,5%. Así, la consultora proyecta que enero cerrará con una inflación de 2,3%.
Vale destacar que la medición del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Indec será distinta este mes ya que se actualizarán las canastas utilizadas a fin de reflejar con mayor precisión los consumos actuales de los argentinos.
Puntualmente, Alimentos y bebidas no alcohólicas, que actualmente explican cerca del 26,9% del índice, verán su ponderación caer al 22,7%. Por este motivo, la presión de esta categoría sobre el nivel general disminuirá levemente. Aun así, sigue siendo el rubro de mayor peso.
Ganará relevancia, por ejemplo, “Vivienda, electricidad, gas y otros”, hasta el momento subrepresentado en el indicador. No obstante, el Gobierno decidió postergar la implementación del nuevo esquema de subsidios focalizados para febrero, lo cual quitará presión al IPC de este mes.
Desinflación más lenta
Respecto a las proyecciones para este año, LCG precisó: “Expectativas de depreciación estabilizadas, actividad moviéndose muy débilmente y una marcada apertura comercial restan presión sobre los precios”.
“Aun así, seguimos pensando que es difícil que el nivel de inflación converja rápidamente a tasas por debajo del 1% en el corto plazo. La inercia sigue siendo relevante y un mayor dinamismo podría alentar pujas distributivas ausentes hasta el momento (salarios, recomposición de márgenes)”, sostuvieron.
“Por otro lado, volverán a impactar los ajustes de las tarifas de servicios públicos frenados en los meses previos a las elecciones y una nueva cuota de desarme de subsidios prevista en el Presupuesto 2026″, agregaron.
Para el arranque de 2026, la consultora prevé que la inflación se mantenga aún en torno al 2% mensual y calcula que el año cerrará con una suba del 22% interanual medida a diciembre, equivalente a un 27% anual promedio.
A su turno, GMA Capital evaluó: “Todas las métricas evidenciaron mayores presiones en el margen en diciembre y profundizaron aquella ‘pausa en la desinflación’. La coexistencia de correcciones aún pendientes en precios regulados, una inflación de servicios que se mantiene elevada y el reacomodamiento de algunos precios relativos imprimió una dinámica más lenta en el plano desagregado y fue, frente a este escenario, la consistencia del ancla macro la que ayudó a preservar parte del rumbo a lo largo del año”.
“La combinación de los últimos dos datos de inflación y el reciente cambio en el esquema cambiario actuaron como un despertador para las expectativas del mercado, impulsando la inflación breakeven al alza. Hoy, los precios de los activos descuentan un promedio mensual del 2,1% hasta mayo, para luego descender a la zona del 1,5% hasta octubre”, precisó la consultora.
En la vereda opuesta, el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA ofrece un panorama sensiblemente más optimista. Según los economistas de la city, en los próximos meses la inflación se movería en un rango de entre 1,8% y 2%, para luego dar paso a un proceso de desinflación más pronunciado que se profundizaría entre abril y julio.