El Gobierno apuesta a un shock de oferta de dólares para pasar el verano sin tensión cambiaria

La ingeniería financiera dispuesta por Luis Caputo apuesta a acelerar las exportaciones en el corto plazo, mientras se habilita el pago de importaciones a 120 días. Además, hay conversaciones con el FMI, China y bancos para conseguir más divisas

El ministro de Economía incluso cree que para fines del segundo trimestre sería factible unificar el mercado cambiario y liberar todas las restricciones (Franco Fafasuli)

La brecha cambiaria será el gran termómetro de la aceptación que logre entre los inversores el plan de emergencia anunciado por el Gobierno. A juzgar por el comportamiento en la primera jornada la respuesta fue óptima, pero quedan varios meses por delante que serán arduos, marcados por el elevado nivel de inflación y las negociaciones para llevar adelante las medidas fiscales anunciadas.

Ahora no se trata de “pasar el invierno”, expresión inmortalizada por Álvaro Alsogaray, sino de “pasar el verano”. El objetivo principal de las medidas anunciadas por Luis “Toto” Caputo es ganar tiempo hasta la cosecha gruesa, cuando se espera un aluvión de divisas por parte de las cerealeras. Pero para eso faltan todavía cuatro largos meses. El ministro de Economía incluso cree que para fines del segundo trimestre sería factible unificar el mercado cambiario y liberar todas las restricciones que seguirán vigentes en los próximos meses.

Pero para eso es clave que el efecto del ajuste cambiario no se diluya rápido. El economista y director de la consultora Econviews, Andrés Borenstein, advertía que la situación es muy diferente a la devaluación de agosto: “Sergio Massa ajustó el dólar oficial un 22% y en tres meses el efecto de la mejora cambiaria se había perdido totalmente. Pero ahora el ajuste fue del 120%, hay mucho más colchón que en esa oportunidad aún con subas de precios tan altas como las que se esperan en diciembre y seguramente en enero”.

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Foto de archivo: imagen de la fachada del edificio del Banco Central de la República Argentina en el centro financiero de Buenos Aires, Argentina. 16 sept, 2020. REUTERS/Agustin Marcarian/

La brecha ajustó a niveles inferiores incluso al 30%, de acuerdo al cierre de los distintos dólares financieros de ayer, contra más de 150% previo al ajuste. Brokers y analistas creen que podría agrandarse un poco, aunque sería contraproducente que supere el 50% ó 60%. El nuevo dólar tarjeta, fijado a $ 1.300, aparece como un nuevo techo al menos desde lo psicológico.

Pero para contener el tipo de cambio en un contexto de falta de reservas, Caputo preparó una serie de medidas que buscan asegurar un “shock de oferta” de dólares de corto plazo. El más relevante es claramente la suba del tipo de cambio y la posibilidad de liquidar un 20% por el Contado con Liquidación. De esta forma, busca incentivar a los exportadores, que ahora cuentan con un tipo de cambio sustancialmente mayor al previo a las medidas, aún cuando se contabiliza el 15% de retenciones. Por ejemplo en el caso de economías regionales o productos industriales, que no pagaban este gravamen, el sato de tipo de cambio fue desde $ 631 a $ 720.

Pero no es solo la señal del tipo de cambio. Al estipular un ajuste mensual de solo 2%, incentiva a los exportadores a liquidar rápido para aprovechar esa ventaja, antes que comience a atrasarse.

El paquete se complementa con tasas de interés cercanas al 11%, muy por encima del ritmo de devaluación oficial, por lo que resultaría mucho más negocio pasarse a pesos que quedarse en divisas sin liquidar.

Al mismo tiempo, la demanda de dólares de importadores seguirá atenuada. Más allá de los anuncios sobre la liberación para comprar en el exterior, el Central dispuso que los pagos a proveedores del exterior deberán hacerse en un plazo total de cuatro meses. El ritmo será de 25% por mes, arrancando a los 30 días del registro del ingreso aduanero de los bienes.

La consecuencia de esto es que el saldo de divisas a favor será sustancial en esta etapa. No es casual que ayer el Central haya comprado USD 300 millones.

Junto a los dólares de los exportadores y las restricciones que se mantendrán por un tiempo a los importadores, el flamante gobierno también negocia otras fuentes de divisas. Por lo pronto, la idea es levantar el acuerdo con el FMI para recuperar el desembolso de USD 3.300 millones no efectivizado en noviembre. Serviría al menos para pagar vencimientos de los primeros meses del año con el organismo. Asimismo, ya se solicitó al gobierno chino la posibilidad de disponer de otro tamo del swap de monedas para pagar importaciones de ese origen.

Algo más difuso, desde el Central aseguraron que están en etapas de conversación en bancos internacionales para conseguir financiamiento y mejorar las condiciones de liquidez de corto plazo.

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