Carlos Melconian: “Hay un déficit fiscal estructural y no hay más deuda para financiarlo”

El titular del Ieral se refirió a las últimas medidas del Gobierno en forma crítica y dijo que hay que rediscutir el sentido del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses para mejorar el ingreso de los jubilados

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Carlos Melconian: “Hay un déficit fiscal estructural y que no hay más deuda para financiarlo”
Carlos Melconian: “Hay un déficit fiscal estructural y que no hay más deuda para financiarlo”

El economista Carlos Melconian criticó la decisión del gobierno de canjear bonos de organismos públicos en dólares para bajar la cotización de los dólares financieros.

“Esta medida es one shot (un tiro); cuando se tomó la medida en contrario, comprar bonos para bajar el riesgo país, no sirvió. Y esto tampoco”, indicó al programa “Alguien tiene que decirlo” de Eduardo Feinmann en Radio Mitre.

“Pensando a futuro lo más importante vuelve a ser la respuesta estructural porque el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) siempre fue un invento, siempre fue una ficción; nunca garantizó nada ni fue sustentable. El verdadero manotazo fue quedarse con la plata de las AFJP. El FGS tiene bonos de un estado quebrado”, expresó.

“Acá en esta situación se blanquea el tema de los planes sociales, de las tarifas que están atrasadas, se blanquea que este manotazo se da porque hay un déficit estructural y que no hay más deuda para financiarlo, no existe el mercado local de capitales”, apuntó.

“Se pueden seguir tirando toneladas de piedras, pero la fórmula de actualización de los jubilados, que este gobierno apenas asumió, termina con esta inflación desactualizado a los jubilados”, afirmó.

“Se blanquea con el conflicto con la Corte Suprema por los fondos a la Ciudad, el envío de fondos discrecionales a la provincia de Buenos Aires”, indicó Melconian en referencia al juicio político a los miembros del alto Tribunal que se desarrolla en la cámara de Diputados.

“El debate de la ficción del FGS se agrega a la lista anterior”, sostuvo.

Foto de archivo - El presidente de Argentina, Alberto Fernández, y su ministro de Economía, Sergio Massa, durante un acto pública en la Casa Rosada de Buenos Aires. 
REUTERS/Matias Baglietto
Foto de archivo - El presidente de Argentina, Alberto Fernández, y su ministro de Economía, Sergio Massa, durante un acto pública en la Casa Rosada de Buenos Aires. REUTERS/Matias Baglietto

“El Estado se ve obligado para cumplir con las metas fiscales incluir las rentas del FGS y el FMI le dice: déjate de joder, con qué vas a financiar este déficit y el déficit se financia con emisión monetaria”, explicó Melconian.

“Se metieron solos acá adentro, porque el FMI o el gato (Macri) no lo trae el debate sobre el FGS”, indicó el titular del Ieral de la Fundación Mediterránea.

“Las personas que piensen institucionalmente son las que van a arreglar a la Argentina, mirando para la Argentina; por eso, esa pelotudez del helicóptero no va más”, indicó.

Además, el economista que presidió el Banco Nación afirmó: “la democracia sí tiene un desafío de la calidad de la vida de la gente”.

Los detalles del canje

El Gobierno publicó ayer el decreto que oficializa el canje de bonos en dólares en manos de organismos públicos. La iniciativa, que ordena a 131 entidades estatales a deshacerse de sus tenencias de bonos regidos por la Ley de Nueva York (Globales) y por la Ley Nacional (Bonares) se enmarca en las urgencias que enfrenta el Ministerio de Economía para una serie de objetivos que se dificultaron en un entorno de inflación encima del 100% anual, pérdida de reservas, sequía que afecta los montos de exportación, falta de financiamiento para el sector público y dólares financieros difíciles de contener.

Los desafíos son innumerables. Pero intentando resumir los puntos sobre los que puede influir la iniciativa, se pueden focalizar sus objetivos. En primer lugar, el Tesoro nunca pudo superar del todo el corte al financiamiento privado en pesos que tuvo lugar en junio del año pasado y que terminó con la salida de Martín Guzmán del Gobierno.

El Tesoro financia parte de su déficit con deuda en moneda local, que consigue a través de licitaciones periódicas que se celebran varias veces al mes. En ellas, Economía tiene que conseguir que bancos, aseguradoras, fondos comunes de inversión y otros inversores privados suscriban los bonos y letras que ofrece. Para empezar, necesita que le presten dinero suficiente como para pagar los vencimientos de otros bonos y letras similares que fueron emitidos en el pasado y que llegan a su vencimiento. Pero eso no es suficiente. Además, necesita dinero extra al necesario para cubrir los vencimientos, para financiar parte del déficit con esa deuda.

La cercanía de las elecciones dificulta esta tarea, ya que el sector privado muestra poca voluntad a invertir en letras y bonos que venzan más allá del llamado de las urnas y el cambio de Gobierno. Suba de tasas, bonos duales que cubren contra inflación y dólar, beneficios para bancos que suscriban e intentos de canje de deuda fueron intentos de conseguir financiamiento a esos plazos. Pero no consiguieron un éxito definitivo.

El jueves, Sergio Massa recibió a banqueros, titulares de fondos comunes y otros inversores.

Sin financiamiento en pesos ni acceso al mercado de deuda en dólares, fue el Banco Central el que cubrió el bache. Comprando bonos que los privados descartaban, tapó los huecos en el mercado que permitieron ir cerrando las licitaciones. Pero el resultado es mayor emisión monetaria, porque a los pesos que los privados no prestan, el Banco Central los crea para sostener los precios de los bonos. Massa necesitaba una solución para estos dos problemas de falta de financiamiento genuino y exceso de financiamiento monetario.

Otro problema, muy difícil de separar de los dos ya mencionados, aparecía en el termómetro habitual de las dificultades monetarias y financieras. El dólar. El contado con liquidación había superado los $400 en los últimos días. Una barrera psicológica, pero no muy significativa dado que mientras la inflación se mantenga en 100%, todas las barreras psicológicas serán eventualmente alcanzadas. El problema es la brecha con el dólar oficial, que desincentiva liquidaciones de divisas, vacía las reservas del Banco Central obliga a racionar las importaciones, mina la actividad económica y amenaza con sacudones financieros. Controlar a los dólares financieros, entonces, es otro de los objetivos que están en alguna medida al alcance de esta estrategia.

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