La desocupación bajó a niveles mínimos en tres décadas, pero avanza la precarización del empleo

Según estimaciones privadas, poco más de la mitad de la fuerza laboral está compuesta por trabajadores informales o por cuentapropistas. Cayó el empleo asalariado en el último año

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Cada año hay más trabajadores formales que son considerados pobres y se crean puestos en sus formas más precarizadas (EFE)
Cada año hay más trabajadores formales que son considerados pobres y se crean puestos en sus formas más precarizadas (EFE)

Los últimos datos de empleo que dio a conocer el Indec dan un pantallazo sobre el panorama del mercado laboral, con cifras de desocupación que se mantienen en niveles mínimos en las últimas tres décadas pero con otros dos fenómenos en expansión: el de los trabajadores formales que son considerados pobres y el de la creación de trabajo pero en sus formas más precarizadas.

Esa imagen que refleja el estado del empleo da cuenta del deterioro de su poder adquisitivo que sufrió una porción muy relevante del universo laboral. Principalmente entre los trabajadores que no tienen ingresos formales. Los empleados registrados, de todas formas, tampoco pueden festejar: las comparaciones entre 2019 y la actualidad dan como resultado un “empate” en sus remuneraciones y la de inflación acumulada.

Un informe de la consultora Ecolatina consideró que “en el tercer trimestre se incrementó casi 3% interanual la cantidad de personas que trabajan o lo buscan -el promedio del año el avance es de 3,2% interanual-, bien por encima del crecimiento poblacional (en torno a 1%)”, mencionaron.

En ese sentido, planteó el estudio privado que “los dos principales destinos para estos nuevos ‘participantes’ fueron el cuentapropismo y el empleo asalariado informal. Para el primer caso, el crecimiento de 2,6% interanual en el trimestre -levemente superior al promedio anual- implica que el 12,2% de la población pertenece a esta categoría, alcanzando el máximo desde al menos 2016. Respecto a lo segundo, aumentaron casi 20% interanual”.

Por otro lado, apuntó Ecolatina a que “puesto en el contexto de la situación económica general”, el efecto “trabajador adicional sigue siendo importante para explicar la dinámica de las principales variables del mercado de trabajo, producto de la necesidad de sumar ingresos en familias cuyo poder adquisitivo tambalea”.

Trabajadores informales y cuentapropistas explican más de la mitad de la fuerza laboral. EFE/Juan Ignacio Roncoroni/Archivo
Trabajadores informales y cuentapropistas explican más de la mitad de la fuerza laboral. EFE/Juan Ignacio Roncoroni/Archivo

“Más aún, la imperiosa voluntad de obtener estos ingresos y el lugar de la pirámide social donde la crisis se siente más vuelca a las personas a autoemplearse o bien aceptar empleos de baja calidad, reduciendo la probabilidad que esto se traduzca en un mayor desempleo”, consideraron.

En ese plano, el director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), Hernán Letcher aseguró en diálogo con Infobae que los datos oficiales muestran “un buen desempeño en términos de puestos de trabajo, pero que el problema es el salario y el salario no registrado”, abundó.

Letcher aseguró que existe un fenómeno de “fragmentación de la clase trabajadora” y que “tiene algunas postales claras”. “Primero llama la atención que crezca el empleo y el salario no, suelen ir de la mano. Puede ser engañoso en términos de salario mirar el promedio. Una es que el salario no registrado perdió desde finales de 2019 y hoy entre 10 y 13 puntos. El registrado salió ‘hecho’”, mencionó.

El lugar de la pirámide social donde la crisis se siente más vuelca a las personas a autoemplearse o bien aceptar empleos de baja calidad

Aunque de todas formas considera que hay universos diferenciados de cobertura de las negociaciones salariales. “Si mirás los trabajadores registrados se ven esquemas en que hay trabajadores que tienen paritarias de 60 o 70% y otros de 110%. Algunos probablemente logren recuperar algunos puntos (de poder de compra), pero el promedio te da igual al 2019″, dijo Letcher.

El desempleo bajó en el último año pero los salarios no logran recuperar terreno (EFE)
El desempleo bajó en el último año pero los salarios no logran recuperar terreno (EFE)

Por su parte, el director del Observatorio del Derecho Social de la CTA Autónoma, Luis Campos, consideró que el desempleo “bajó más de un punto en comparación con un año atrás y ya lleva un año en estos niveles, los más bajos desde principios de los ‘90″.

“La subocupación está en el 11%, también en descenso respecto al año anterior. Esta disminución de la tasa de desocupación se da en paralelo a un aumento de la tasa de actividad. Es decir, no baja el desempleo porque las personas no buscan por desaliento sino que baja a pesar de que aumenta la participación de la población en el mercado formal de trabajo”, expresó en su cuenta de Twitter.

El retroceso del desempleo se explica por un aumento de las formas más precarias de inserción en la estructura ocupacional (Campos)

“Sin embargo, el retroceso del desempleo se explica por un aumento de las formas más precarias de inserción en la estructura ocupacional. Ya van dos trimestres donde los asalariados no registrados superan el 37% (si excluyéramos el sector público sería mucho más alto incluso). El empleo no registrado ya está en los valores más altos desde 2007 y a eso se suma el crecimiento del cuentapropismo”, estimó Luis Campos. “Estas dos categorías sumadas al empleo familiar sin remuneración explican el 51% del total de ocupados”, midió

Además, Campos consideró que “con una desocupación inferior a la del 2017 tenemos 10 puntos más de pobreza y un aumento también importante en la indigencia”, lo que marca la dificultad de una situación en que trabajadores con ingresos formales aún así no logran cubrir el costo de la canasta básica total.

Un estudio de la consultora LCG calculó que “en la comparación trimestral la tasa de ocupación se redujo de 44,6% a 44,2% de la población. Esto equivale a la destrucción de 2.000 empleos en el trimestre. Pero este número agregado esconde una dinámica poco virtuosa: el empleo asalariado cae significativamente (107.000 puestos), mientras que el independiente crece (105.000 puestos)”, midió.

Hay cada vez más trabajadores formales que no logran cubrir el costo de la canasta básica. EFE/Juan Ignacio Roncoroni
Hay cada vez más trabajadores formales que no logran cubrir el costo de la canasta básica. EFE/Juan Ignacio Roncoroni

“La dinámica es poco virtuosa porque la informalidad entre los independientes más que duplica a la de los asalariados, por la elevada participación de cuentapropistas no registrados que incluye este segmento del mercado laboral”, consideró, en tanto.

Como balance de 2022, LCG postuló que “el mercado de trabajo mostró una recuperación durante 2022. La tasa de desempleo del tercer trimestre descendió a 7,1%. Esto se dio aun cuando la población activa llegó a niveles máximos y a raíz del crecimiento del nivel de ocupación. No obstante, entendemos que el desplome de los salarios en los últimos 4 años viene poniendo un techo al desempleo”.

Hacia el 2023, para los analistas, no hay mucho espacio para mejorar las cifras de desocupación y posiblemente la situación de precarización se sostenga. “No esperamos que la tendencia observada en la calidad del empleo se modifique, en donde el informal y el cuentapropismo traccionaran el crecimiento. Asimismo, la magnitud de esta expansión dependerá de la evolución de la PEA, que si bien ya se ubica en máximos, podría seguir creciendo si el efecto trabajador adicional deja de ser un fenómeno que afecta a las familias de menores ingresos y se extiende a sectores medios”, mencionó Ecolatina.

No esperamos que la tendencia observada en la calidad del empleo se modifique, en donde el informal y el cuentapropismo traccionaran el crecimiento (Ecolatina)

“Creemos como más probable que el resultado será un sostenimiento de los valores actuales del desempleo: los nuevos participantes del mercado de trabajo tenderán a seguir insertándose en trabajos de no tanta calidad. Un eventual avance del desempleo estará atado a una profundización de la crisis, que reduzca la demanda de trabajo y al mismo tiempo deprima los salarios reales, alimentando el efecto trabajador adicional”, concluyeron en la consultora.

Por su parte, LCG proyectó que “para 2023 sin un crecimiento económico que traccione no esperamos mejoras en este mercado”. Y agregó: “El escenario de continuidad con administración de las restricciones atenta directamente contra la inversión y por ende contra la creación genuina de empleo. En este contexto, no esperamos grandes cambios, salvo que el mero crecimiento vegetativo sin una creación de empleo paralela impondrá una suba de la tasa de desempleo, que estimamos volverá a ubicarse por encima del 8% de la oferta laboral”.

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