Naftas y gasoil: cómo quedaron los precios al público tras los aumentos frente a otros países

Los valores que pagan los consumidores locales quedaron desalineados de la cotización internacional del petróleo crudo

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El viernes pasado los combustibles tuvieron un aumento de 3,5% en promedio

Esta semana, hubo un nuevo aumento en los precios de los combustibles, luego de los ajustes realizados en agosto y septiembre. La última suba -del 3,5% en promedio- correspondió, en su mayor parte, a la actualización del impuesto a la transferencia que se dispuso cada tres meses de acuerdo a la tasa de inflación y que había sido postergada varias veces, desde el año anterior.

Otra parte del incremento se debió al encarecimiento de los biocombustibles, que también se venía postergando en los últimos meses. “La situación macroeconómica de la Argentina, con aumento en el tipo de cambio y con inflación hace que los precios se incrementen, más allá del contexto global. Si hace un mix de los precios de los productos de refinación, nafta y gasoil, toman un precio de barril de USD 50, lo que está USD 10 por arriba del precio internacional”, explicó Gerardo Rabinovich, especialista y vicepresidente 2º del Instituto Argentino de la Energía (IAE) General Mosconi.

En los países donde los precios de los combustibles se mantienen o bajan, tienen monedas estables y se ajustan a los precios internacionales. Acá hay muchas distorsiones. Pero la diferencia la termina pagando el consumidor”, contó el especialista.

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Luego de los aumentos de los combustibles, el precio para la Ciudad Autónoma de Buenos Aires quedó en $61,84 para el litro de nafta súper (unos USD 0,74 al valor del dólar oficial y USD 0,35 al dólar libre) y $71,34 para el litro de nafta premium (USD 0,85 y USD 0,40). El gasoil, en tanto, quedó en $57,75 por litro (USD 0,69 y USD 0,32) y $67,56 (USD 0,81 y USD 0,40) para la versión premium, según datos de YPF. Axion, Shell y Puma también aumentaron sus precios en todo el país en la misma línea, también entre 3,5 y 3,9 por ciento.

Con estos valores, los combustibles locales tienen un precio que los ubica en su equivalente al cambio oficial en dólares por debajo de países como Chile, Perú, México, Brasil y Paraguay. Pero aún están por encima de los valores que pagan los consumidores en los Estados Unidos, Colombia, Bolivia y Ecuador. El país de la región con los precios más altos es Uruguay, con USD 1,29 por litro para la nafta super y USD 0,94 para el diésel.

Pero por el contrario, al cambio libre de $178 por dólar que cerró el viernes, se ubica en los mínimos de la región, incluso por debajo de un país petrolero como Ecuador, a USD 0,347 la nafta super y USD 0,324 el gasoil.

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Determinación de los valores de mercado final

¿Cómo se compone el precio local de los combustibles líquidos? En su formación, se tiene en cuenta el valor de dólar, el precio internacional del barril de petróleo, los impuestos y el valor de los biocombustibles.

En otros países de la región, los refinadores o quienes compran los combustibles lo hacen a través de las cotizaciones internacionales, a diferencia de la Argentina. Las otras excepciones son Ecuador y Venezuela, donde todo el petróleo está en manos de la empresa estatal.

Hoy, el precio promedio global de la nafta súper (95 octanos) es de USD 1,01 por litro (unos 9 centavos más que a fines del año pasado). Mientras que el del diésel es de USD 0,89 (unos 13 centavos más que a fines de 2019), según la plataforma Global Petrol Prices que compara valores en unos 150 países.

Si se toma el valor del dólar libre, los precios locales rondan USD 0,35 para la nafta y USD 0,32 para el gasoil. Pero ese cálculo no se tiene en cuenta en el sector petrolero. “La brecha no tiene impacto en los precios de los combustibles. No tenés otra alternativa que tomar el dólar oficial. Pero la discusión sobre la devaluación afecta a todo porque genera incertidumbre. El sector está atrapado en la macro argentina”, destacó Rabinovich.

Los precios locales se ven impactados por la suba en el tipo de cambio

Otras fuentes del sector aseguran que los aumentos fueron mínimos comparados con el retraso que tienen los precios locales. “Los últimos incrementos se deben a los impuestos, que ajustan de acuerdo a la inflación, y las empresas no los pueden absorber. Fueron ajustes mínimos porque los precios están retrasados”, explicó en off un especialista que asesora a varias compañías. Según sus cálculos, los precios deberían haber subido 8% para el gasoil y 10% para las naftas, sobre todo por el efecto del aumento del tipo de cambio.

“A diferencia de otros países, los precios locales se mueven con la devaluación, a veces con retraso, y con los impuestos. Sin aumentos, es inviable la actividad y muy difícil la inversión. Si el dólar sigue subiendo, van a seguir subiendo los combustibles”, explicó a Infobae el analista de mercado.

La brecha cambiaria no tiene impacto, pero genera una expectativa de inflación enorme. En el caso de refinación, las inversiones ya están hechas, pero la situación afecta el nivel de producción. Se les reduce el margen a las empresas y disminuye la producción de combustible”, agregó el consultor privado.

La caída en la demanda, como consecuencia del menor movimiento de vehículos por las medidas de aislamiento social, también complica el negocio de las empresas refinadoras. “El margen de las refinadoras tiene que ver con el precio, pero también con el volumen”, advirtió.

Con los últimos aumentos, ¿los precios locales están cerca del equilibrio? “El porcentaje del que se hablaba hace tres meses era de un aumento del 12%. Ya tenemos un acumulado de 11,5% pero en el medio pasaron cosas, como el aumento de los biocombustibles. Estaríamos cerca de lo que habían anunciado, pero faltaría aproximadamente un 4% para llegar a ese 12%”, comentó a Infobae Gabriel Bornoroni, presidente de la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos (Cecha).

Los incrementos —impuestos directos y costo de biocombustibles— impactan en la ecuación económica de las compañías comercializadoras de combustibles, que los trasladaron al precio de surtidor. Si se toma el aumento en la ciudad de Buenos Aires y los valores promedio entre nafta súper y gasoil, los mayores impuestos implicarían un incremento estimado de 2,1% del precio en surtidor, mientras que la incidencia restante se reparte en porciones iguales entre los biocombustibles y una mejora del margen de refinación y comercialización, según un análisis de la consultora Energy Consilium, especializada en energía.

Los impuestos sobre los combustibles se actualizan cada trimestre, sobre la base del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Indec. La próxima -si no se prorroga- será en diciembre. Como es un gravamen, el aumento del precio final no se incorpora directamente a la caja de las petroleras, que según su situación pueden decidir absorberlos para generar mayor volumen de ventas, sino a las arcas fiscales.

De acuerdo con los cálculos realizados por la consultora, si se considera la inflación de septiembre pasado, la actualización del impuesto a los combustibles (ICL e IDC) correspondiente al segundo y tercer trimestre del corriente, tanto para naftas como para gasoil, implicaría un incremento de 13,4% a partir de diciembre.

A pesar de existir un valor internacional del crudo, no todos los países mueven sus precios al ritmo del precio global. “Existe una diferencia sustancial entre los países. Como regla general, los más ricos tienen precios más altos, mientras que en los más pobres y los que producen y exportan petróleo tienen valores significativamente más bajos. Una excepción es los Estados Unidos, un país económicamente avanzado pero con precios bajos”, destaca el relevamiento de Global Petrol Prices.

“Las diferencias de precios entre países se deben a los diversos impuestos y subsidios. Todos tienen acceso a la misma cotización del petróleo crudo en los mercados internacionales, pero luego deciden imponer diferentes impuestos”, explicaron las fuentes.

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