La intimidad de la “semana de despedida” de Rafael Nadal en Roland Garros: del acompañamiento de su esposa e hijo a los guiños sobre su futuro

El español no quiso confirmar que la derrota contra Alexander Zverev fue su último partido en el torneo, pero así lo vivió su entorno

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Rafael Nadal, en conferencia de
Rafael Nadal, en conferencia de prensa tras perder con Alexander Zverev (REUTERS/Gonzalo Fuentes)

El ex N°1 del mundo se preparó durante una semana en territorio francés para regresar con ritmo competitivo, como a él le gusta decir. Las prácticas habían sido intensas y los rivales se cambiaban diariamente, entre ellos, el argentino Mariano Navone, a quien le pidió mudarse de estadio e ir al Chatrier, cuando el de 9 de Julio se había adelantado en el marcador del match de entrenamiento que estaban sosteniendo. Lo que terminó modificando no sólo la cancha, sino también el resultado final. El mallorquín estaba disfrutando el día a día.

Sin embargo, el sorteo del cuadro del Abierto francés le deparó una sorpresa que empezó a conspirar con las expectativas que se habían planteado. Sascha Zverev, el N°4 del mundo, que llegaba de ganar Roma, se había convertido en uno de los candidatos a quedarse con el trofeo de Los Mosqueteros y era su rival en primera ronda. Dos años antes había sido una de las semifinales en el mismo escenario.

Por eso no extrañó cuando, a la hora del debut, en el box del jugador español comenzaron a aparecer las caras, para él, más conocidas y apreciadas. Y eso olía a despedida, parecía que todos querían acompañarlo, o bien, la Leyenda quería estar rodeado de todos ellos. Es que, por lo general y en menor cantidad, este ambiente se daba cuando el manacorí llegaba a una final.

Además, nunca antes se habían juntado las dos abuelas de Rafa Junior, el hijo del tenista, en un mismo torneo y menos con Sebastián Nadal, hoy muy pendiente de su nieto.

 Rafael Nadal durante su
Rafael Nadal durante su partido con Alexander Zverev en el segundo día de Roland Garros en el Stade Roland Garros (Susan Mullane-USA TODAY Sports/ File Photo)

Como siempre, en el palco del jugador estaba su cuerpo técnico encabezado por Carlos Moyá, el argentino Gustavo Marcaccio, Marc López y Rafa Maymó (fisioterapeuta); su manager Carlos Costa y su agente de Prensa Benito Pérez Barbadillo. La lista de familiares fue ampliada y llegaron todos: sus padres Sebastián y su mamá Ana María Parera, su hermana Maria Bel Nadal, su esposa Xisca Perelló junto a su mamá, sus tíos Tony (ex formador y entrenador de Rafa), Miguel Angel (ex futbolista del Barcelona) y Rafael, a quienes se agregaron como invitados su médico personal Ángel Ruiz Cotorro y los amigos.

Recién sobre el final apareció la figura del hijo de Rafa, a quien se turnaron en el cuidado fuera de la cancha, para evitar que molestara o distrajera a su padre dentro de la cancha.

El Philippe Chatrier estuvo repleto, la gente llegó desde diferentes puntos del planeta, incluso de Argentina, atraídos por la posibilidad de que Nadal diera su último baile en París, más precisamente, en el Grand Slam parisino. La gente se emocionó con cada golpe del español, hasta algunos saltaban de su asiento y gritaban como un gol cada punto conseguido por Rafa. Si hasta hubo una pequeña banda con tres instrumentos de viento y un bombo, cubiertos con las remeras de “We are Tennis”, para que, desde lo alto de la cabecera a la derecha del umpire, inspirara diferentes ritmos para alentar a Rafa. Un jovencito español dejó su garganta en cada grito; otro, escalones más abajo, dejó la piel de las palmas de sus manos en cada aplauso. Lágrimas, ovaciones y un aplauso extendido que acompañó el tránsito de Rafael Nadal desde el fondo de la cancha hasta que Zverev reconoció en el micrófono: “Éste no es mi momento, es el de Rafa”.

Una vez culminado el match y consumada la despedida de Nadal de Roland Garros, aparecieron algunos rostros acongojados en el box del manacorí y lágrimas en los ojos de María Bel y Xisca. Después de las palabras del máximo ganador en el Abierto francés, todo el grupo se reunió en la zona del Player Lounge, en donde llegarían los saludos, en un clima que acompañaba la derrota de un partido que había generado expectativas de victoria. “Es que vinimos a ganar y una derrota siempre duele”, decían en el seno de quienes estaban presentes.

Pero, por el entorno que acompañó a Rafa, sonaba a despedida, incluso la acción del torneo pidiéndole unas palabras, por si son las últimas, también sonó a despedida. Seguro que no es la que quería Rafa, pero es la que tocó.

El tenista español Rafael Nadal
El tenista español Rafael Nadal tras ser derrotado por el alemán Alexander Zverev, en la primera ronda del Abierto de Francia, en Roland Garros, París, Francia - Mayo 27, 2024. REUTERS/Stephanie Lecocq

Como ha sido habitual, y tal la costumbre de los mallorquines, todo culminó en una gran cena a la que concurrieron todos los que estuvieron aquí presentes. Si hasta en una oportunidad el rey emérito de España Juan Carlos I fue invitado y participó de una de ellas. Pero esta vez no hubo fotos ni comentarios en redes sociales.

Pasada la noche, el martes por la mañana, el primero en partir fue Maymo, quien no sólo tiene sus trabajos particulares, sino también un hijo al cual atender. El clima parisino pareció darle marco a la partida del resto del grupo, por la tarde, rumbo a Mallorca en vuelo charter o en las diferentes compañías que llegan a la isla balear y Madrid. París quedó fría y con lágrimas de lluvia por la ausencia del Emperador. “No queremos que se incomode el niño -por Rafa Jr- y es mejor regresar rápido a casa”, habría sugerido la familia. Los únicos que se quedaron en la Ciudad Luz fueron Pérez Barbadillo -con compromisos laborales que atender- y Carlos Moyá, para pasar unos días junto a sus hijos y su mujer, la actriz y cantante Carolina Cerezuela, quien decidió frenar su actividad en 2024 para acompañar a su marido, en lo que podría ser su último año como entrenador en el tour.

A punto de cumplir 38 años (el 3 de junio), la cabeza de Nadal pretende más y quiere seguir intentándolo aunque “el cuerpo, a veces, dice otra cosa”, como reconoció. Sus gestos durante la conferencia de prensa muchas veces no coincidieron con lo que su boca repetía, consintiendo lo que sus deseos expresaban. Habló de la selva en la que se había convertido su cuerpo, con ataques de tigre, serpientes y otros animales que lo castigaban duramente, del tiempo que quiere pasar disfrutando de su mujer y su hijo, por lo que viaja con ellos constantemente. Y si bien no reconoció a este match como el de su despedida, tiene claro que el almanaque y su cuerpo le están acortando los plazos. En el peor momento de su lesión, Nadal había dicho que no quería retirarse detrás de un escritorio. “Por eso le pregunté si valió la pena todo este esfuerzo y él me dijo que sí, que se va en paz a su casa y yo creo que hay que quedarse con eso”, contaba el periodista Pau Ferragut, de EsRadio, de Mallorca, luego de una breve charla sostenida con Rafa en malloquín.

María Francisca Perello con Rafa
María Francisca Perello con Rafa Jr (REUTERS/Yves Herman)

“De verdad os digo que no lo sé”, haciendo referencia a su continuidad tenística en 2025. “Las cosas en esta vida no son blanco o negro, hay grises y colores. He disfrutado de esta semana de entrenamiento, pero para mí es duro llegar a los torneos y sentir que no tenga ninguna opción de ganar. En un año puede pasar cualquier cosa y mi cuerpo, en estos últimos tiempos, no me ha dado muchas alegrías. La lógica es que parece muy difícil llegar al año que viene”, comentaba con sinceridad pura la Leyenda del tenis.

Para Angel García, de Radio Cope, otro de los periodistas españoles que ha acompañado cada raquetazo que ha dado el Rey del polvo de ladrillo, en el mundo, la presentación de Nadal tuvo dos partes. “En un momento me pareció que era una despedida, pero luego me ilusioné, porque de ver a un Rafa que perdía con los Juniors de la Academia, pasaba a verlo competir de tú a tú con uno de los mejores jugadores de la actualidad y eso me ha reconciliado. Hemos vuelto a ver a un Nadal competitivo y con su mente que quiere seguir jugando al tenis. Lo único que hay que esperar es que su físico lo deje”, comentó con un dejo de satisfacción por la actuación de su compatriota.

Ahora, será tiempo de descanso, no habrá temporada de césped, por lo que no irá a Wimbledon, y comenzará a prepararse para los Juegos Olímpicos en los que espera el guiño del Comité Olímpico para que le permitan participar, también, en el cuadro de dobles junto a Carlos Alcaraz. Ya ambos han hecho público su interés en ese sentido. “Después de eso, veremos”, cerró el Emperador de París.

Las claves respecto hasta dónde llegará la participación de Rafa no estarán dadas por sus ganas ni su mentalidad, sino por su cuerpo, que le permita poder entrenarse, disfrutar el día a día y sentirse con alguna chance de conseguir algunas victorias e inclusive algún título, en el tránsito de los últimos peldaños de una escalera de éxitos que lo llevó al Olimpo de las Leyendas del tenis.