El encuentro se dio en la UADE, donde el director de la tecnicatura en periodismo deportivo, Enrique Wolff, le brindó un homenaje a Juan Carlos Cárdenas, el ídolo de Racing que convirtió al equipo de Avellaneda en El Primer Grande.

Por un día la universidad porteña se tiñó de celeste y blanco con el calor de los hinchas que participaron del evento y esperaron hasta el final para tener una foto con el Chango. Los recuerdos inmortalizados en las imágenes que reviven constantemente el gol del santiagueño en el Centenario de Montevideo, la música que representó el apoyo incondicional de las tribunas y las anécdotas del ex futbolista formaron parte de una jornada que se extendió más de lo programado.

A pesar de la falta de tiempo, el héroe del equipo de José repasó la historia para Infobae con una llamativa rigurosidad en los detalles. Como si no hubieran pasado 50 años de aquel partido. "Los uruguayos querían que perdiéramos porque habíamos eliminado a Nacional en la Libertadores", deslizó en referencia al encuentro definitorio que se disputó el 4 de noviembre de 1967.

Naturalmente, la hazaña comenzó el mes anterior, cuando los dirigidos por Pizzuti tuvieron que partir rumbo a Escocia para afrontar el primer compromiso ante el Celtic. "En el vuelo a Glasgow casi se cae el avión. Cuando vimos a la azafata colgada del techo nos asustamos mucho", confesó entre risas por el recuerdo de la travesía.

Las constantes escalas, la incomodidad de las instalaciones y la falta de comunicación con Buenos Aires hicieron que la incursión por el Hampden Park fuera un camino hacia una tierra desconocida. Sin embargo, cuando la delegación albiceleste arribó al país británico tuvo un apoyo inesperado. "En el aeropuerto nos cruzamos con Sean Connery y nos comentó que era hincha del Rangers, que es el clásico del Celtic. Nos dijo que nos iba a ver ganar a nosotros. El Panadero Díaz lo quiso llevar a la concentración, pero no pudo y perdimos. Hasta James Bond quería que seamos campeones", dijo en referencia al actor que por esos años caracterizaba al Agente 007.

Dos semanas más tarde la Academia recibió al elenco europeo para afrontar la revancha. "Todos recuerdan el tercer partido, pero ese fue el más difícil. Empezamos perdiendo y lo dimos vuelta jugando con 4 delanteros", analizó Cárdenas sin desviar el foco de los detalles: "Como en el Cilindro se hacía el servicio militar, los que iban con su uniforme podían entrar gratis. Había tanta gente que los militares pudieron ver el juego sentados en el césped, y cuando hice el gol todos vinieron a abrazarme. No entendía de dónde salían tantos soldados".

El 1 a 0 adverso de visitante y el 2 a 1 a favor en Avellaneda llevaron a que la Copa Intercontinental se resuelva en un desempate del otro lado del Río de la Plata. La escena que inmortalizó el Chango Cárdenas a los 11 minutos del segundo tiempo con el mítico grito que dejó sin posibilidades a John Fallon todavía se festeja por los alrededores del estadio. "El gol marcó una época y nuestro juego era una manera de vivir el fútbol con una visión adelantada", dijo el protagonista de aquella gesta manteniendo en su discurso la sonrisa permanente.

Más de 65.000 personas presenciaron el conmovedor encuentro que le dio al país el primer título mundial. "Ese equipo contagiaba un amor incondicional, que nos lo hacían sentir en las calles. Cuando dimos la vuelta olímpica había banderas de todos los equipos de primera y del ascenso", recordó el Chango con la nostalgia que le generan sus días de futbolista.

"En el primer clásico con Independiente después del título en Montevideo, los rivales nos recibieron con laureles. Artime, que era el 9 de ellos, me puso una banda celeste y blanca que decía felicitaciones campeones del mundo", continuó.

Probablemente la consagración se basó en el liderazgo de Juan José Pizzuti y la unión de un grupo que tenía grandes aspiraciones. "El vestuario era una familia, veníamos todos de distintas culturas y nos ayudábamos mutuamente. Maschio tenía una educación distinta, a veces nos hablaba en italiano y no le entendíamos nada", reflexionó con una clara muestra de admiración hacia el Bocha: "Su llegada fue fundamental, nos dio la pausa necesaria para ser campeones".

Su amor por los colores no le da lugar a la envidia que podría despertar una posible lucha de egos. En el mundo Racing hay una calle que lleva el nombre de Diego Milito, un pasaje que se denomina Oreste Corbatta, dos estatuas (de Pizzuti y Mostaza Merlo) que decoran el ingreso al estadio; pero no hay nada parecido que identifique al Chango Cárdenas. "Está el gol, que fue mi sueño del pibe. A lo largo de mi carrera jugué 18 años en primera y muchos creen que hice un solo golpero que golazo", aclaró con la humildad que lo caracteriza.

Medio siglo después parece una utopía que Racing repita un título similar. Si bien la Academia tiene garantizada su presencia en la próxima Copa Libertadores, los antecedentes de San Lorenzo ante el Real Madrid ó River frente al Barcelona marcan la distancia que existe entre los poderosos de Europa y los equipos de la región. Más allá del análisis, el Chango mantiene las esperanzas de observar una vez más al club en la cima del globo: "Ruego y rezo para que Racing vuelva a salir campeón del mundo. No lo veo imposible, tiene prestigio, historia y capacidad para lograrlo".

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