Bienal de Venecia: 4 relevantes artistas argentinos participarán con sus obras digitales

Julio Le Parc, Gyula Kosice, Miguel Ángel Vidal y Alberto Echegaray Guevara, junto a otros 17 creadores del mundo, integrarán la muestra del Pabellón de Camerún. Allí se exhibirá arte digital con inteligencia artificial, hologramas, realidad aumentada y mapping llevadas a NFTs

Bienal de Venecia: 4 artistas argentinos participarán con obras digitales
Bienal de Venecia: 4 artistas argentinos participarán con obras digitales

La Bienal de Arte Venecia está cada vez más cerca y para su largada, el próximo 23 de abril, suma la participación de los artistas argentinos Julio Le Parc, Gyula Kosice, Miguel Ángel Vidal y Alberto Echegaray Guevara, quienes serán parte del Pabellón de Camerún. Allí serán exhibidas sus obras digitales, seleccionadas entre más de 500 de todo el mundo, por GCA DAO, (Global Crypto Art Descentralized Autonomous Organization/Organización Autónoma Descentralizada de Cripto Arte Global).

GCA DAO es una organización que se propone consolidar una comunidad cultural cripto global y que está formada por artistas, curadores, empresarios, coleccionistas, poetas, científicos y varios de los primeros inversores en blockchain. Así, fue fue la encargada de seleccionar 22 obras de artistas de los cinco continentes, agrupadas en una expocisión que se llamará The Times of the Chimeras.

La muestra incluirá obras de arte digital con inteligencia artificial, hologramas de alta definición, realidad aumentada y mapping llevadas a NFTs ó Tokens No Fungibles (archivos encriptados en la blockchain que garantizan su titularidad y autenticidad, y que son piezas únicas e irreproducibles).

 Mónica Heller, representante argentina en el pabellón nacional
Mónica Heller, representante argentina en el pabellón nacional

De esta manera, Le Parc, Kosice, Vidal y Echegaray Guevara se suman a Mónica Heller, la artista elegida para el pabellón argentino. Allí presentará El origen de la substancia importará la importancia del origen, una muestra que estará compuesta por 15 piezas, “casi todos videos en loop”, de bucles infinitos, “excepto uno que es un poquito más extenso y que trabaja con una narrativa distinta y que tiene que ver con un soliloquio de una paloma que habla a través de la inteligencia artificial”, explicó la artista.

También asistirá Gabriel Chaile, el único artista argentino convocado para participar de la muestra central de la edición 59 de la meca del arte contemporáneo, donde presentará cinco esculturas monumentales de adobe.

Alberto Echegaray Guevara
Alberto Echegaray Guevara

En su obra, Echegaray Guevara hace eje en el vínculo entre arte y dinero. En la edición anterior de la Bienal, presentó una instalación formada por tres esferas de cristal transparente: la primera de ellas contenía 1 millón de dólares reales triturados; la segunda, 1 millón de euros en la misma condición, y la tercera 250 bitcoins en una especie de pendrive.

Su próximo paso fue convertir una obra física en un holograma: “Este holograma está conectado a Internet y consigna en tiempo real la cantidad de criptomonedas que el comprador dispone en su billetera virtual en cualquier sitio del mundo: es el primer NFT inteligente del mundo”, dijo el artista. Echegaray Guevara fue uno de los fundadores de la DAO y, además, convocó a Felipe Durán -desarrollador del laboratorio digital Superorange.io.

De Vidal y de Kosice se presentarán cajas con hologramas en madera y vidrio, inspiradas en las que crearon en los años 60 y 70 con refracción y electricidad. “Ahora las llevamos al formato digital con holografías”, señala Durá. Y agrega: “Con Vidal, trabajamos el concepto de lo generativo. Hoy, en el mundo crypto, se habla muchísimo del arte generativo, vinculándolo a la inteligencia artificial. Sin embargo, Vidal y Eduardo Mac Entyre, ya en los años sesenta, se referían a la pintura generativa como aquello que tiene capacidad de engendrar y procrear la especie: líneas y figuras que por su movimiento crean nuevos cuerpos y figuras geométricas”.

Gyula Kosice
Gyula Kosice

Con Kosice, autor del manifiesto Madi y de las ciudades hidroespaciales donde propone diversas formas de habitar el espacio, se trabajó el hidrocinetismo a través de su Gota negra, de 1968, esta vez llevado a un formato digital.

Ambas piezas de Kosice y Vidal también pueden descargarse de manera gratuita desde cualquier dispositivo celular en el museo virtual de realidad aumentada de UXART, dentro de la app en el canal de arte cinético: que es un metaverso que busca dar una capa virtual a lo real. Allí además encontrarán obras de otros artistas cinéticos que fueron seleccionadas por la curadora María José Herrera.

Miguel Ángel Vidal
Miguel Ángel Vidal

De Le Parc, maestro de la luz y el movimiento, se podrá ver la intervención que se realizó en el Obelisco porteño, con la que se le rindió homenaje en nuestro país en 2019. El obelisco y estas obras también fueron exhibidos en formatos de mapping y hologramas durante 2021 en el Festival Xreal, creado en la Isla El Descanso en el Delta de Buenos Aires. Esta zona, conocida como la “Venecia Lationoamericana”, hoy vincula la naturaleza con nuevas formas de vida en el arte, y ahora además lo hace a través de este pabellón con su ciudad hermana europea, muy en sintonía con el lema de esta edición de la Bienal.

Titulada La leche de los sueños (nombre de un libro de la artista surrealista Leonora Carrington), la 59 de la Bienal de Venecia propone un viaje imaginario a través de la metamorfosis de los cuerpos y las redefiniciones de lo humano.

Julio Le Parc
Julio Le Parc

“En la década de 1950, mientras vivía en México, Carrington (quien luego se nacionalizó mexicana) soñó e ilustró cuentos misteriosos, primero directamente en las paredes de su casa, luego en un pequeño cuaderno llamado La leche de los sueños. Contadas con un estilo onírico que parecía aterrorizar a jóvenes y mayores por igual, las historias de Carrington describen un mundo en libertad, rebosante de posibilidades”, dijo Cecilia Alemani, curadora de la Bienal.

“Pero también -prosiguió- es la alegoría de un siglo que impuso una presión intolerable sobre el individuo, obligando a Carrington a una vida de exilio: encerrado en hospitales psiquiátricos, un eterno objeto de fascinación y deseo, pero también una figura de asombroso poder y misterio, siempre huyendo de las restricciones de una identidad fija y coherente”.

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