Una misteriosa modelo de mirada sugerente. Un cuadro desaparecido durante casi cien años. El expolio nazi. Todos esos elementos se unen en la subasta mañana de una obra maestra de Gustav Klimt, cuyo valor estimado de entre 30 y 50 millones de euros se puede quedar pequeño ante el interés internacional que ha generado.
“Se trata de un cuadro con el que puede haber sorpresas, siempre que han aparecido cuadros de Klimt en subastas, se han conseguido muy buenas subidas. Lo que podemos decir es que el precio de estimación está fijado moderadamente”, explica Claudia Mörth-Gasser, de im Kinsky, la casa de subastas vienesa que organiza la venta.
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El retrato de la señorita Lieser es una de las piezas en las que Klimt estaba trabajando cuando murió, en febrero de 1918, a los 55 años. Se sabe que el pintor recibió 10.000 coronas como adelanto y se estima que habría recibido otras tantas al entregar la pieza terminada. Hoy día, esas cantidades equivalen a unos 120.000 euros.

La historia del cuadro de Klimt
El cuadro fue encargado por los Lieser, una familia de empresarios judíos que sufrieron el expolio y la persecución de los nazis cuando Austria se unió al Reich alemán en 1938. A la obra se le pierde la pista en 1925, año del que es una foto en blanco y negro tomada para los preparativos de una retrospectiva de Klimt celebrada al año siguiente, y en la que ni se sabe si llegó a exponerse. Ahora se sabe que en un momento indeterminado fue vendido y que desde la década de 1960 estuvo en una mansión a las afueras de Viena.
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Varios miembros de la familia tuvieron que huir de Austria durante el nazismo y Lilly Lieser, una conocida mecenas, fue asesinada en el campo de exterminio de Auschwitz. Tras la II Guerra Mundial, sus hijas volvieron a Austria y reclamaron los bienes confiscados por los nazis, pero el cuadro no se menciona en esa petición.
Hace 18 meses, Ernst Ploil, uno de los gerentes de im Kinsky y perito experto en arte, recibió la llamada de alguien que contó haber heredado el cuadro y pidió ayuda para subastarlo. La casa de subastas inició una profunda investigación que ha concluido que no hay pruebas de si la obra fue expoliada o no entre 1938 y 1945, durante la dictadura nazi en Austria. Por eso, cuenta Ploil, la casa planteó al actual propietario la condición de llegar a un acuerdo con los herederos de los Lieser.
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Recaudación para repartir
“El acuerdo es que subastan juntos y distribuyen lo recaudado”, resume Ploil, quien afirma que de esa forma se supera cualquier posible injusticia y da seguridad jurídica. Este abogado describe este trato como un ejemplo de buenas prácticas, en un país que hasta hace relativamente poco tiempo puso muy difícil a los descendientes de víctimas del nazismo recuperar lo robado. Mörth-Gasser adelanta que la subasta ha despertado interés internacional y que es difícil saber cómo será la dinámica mañana, pero confía en el que el hecho de que el valor estimado sea tan “moderado” puede contribuir a que suban las pujas.
Algo que añade interés al retrato es que no se sabe quién es la modelo, pero se cree que puede ser la sobrina de Lilly Lieser o, más probablemente, una de sus hijas. Sea quien sea, dice Mörth-Gasser, “tiene una presencia increíblemente cautivadora, un atractivo y una belleza juvenil sencillamente encantadores”. Mörth-Gasser destaca cómo Klimt captura en los ojos, en el brillo de las pupilas, la esencia de la modelo, y cómo es capaz de transmitir que es alguien que “tiene aún el mundo por delante” y una mirada abierta sobre la vida.
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Además, el valor artístico de la obra es enorme.

Un salto estilístico
Se considera que es un cuadro inconcluso, aún sin firmar y con un fondo en rojo sobre el que se estima que el pintor iba aún a trabajar. Pero es justo eso lo que, según esta experta, eleva la modernidad y la expresividad de la pieza, y adelanta una nueva etapa creativa. “Me da la sensación de que si hubiera vivido otros cinco años se habría convertido en pintor abstracto y se habría orientado hacia Picasso”, coincide Ploil.
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Klimt sigue siendo uno de los artistas más cotizados. En junio de 2023 su Dama con Abanico se subastó por 99,2 millones de euros (107,5 millones de dólares), y se convirtió en la obra de arte más cara vendida nunca en Europa. Serpientes de agua II llegó a los 187 millones de dólares en una venta privada en 2013, y sigue estando entre los diez cuadros más caros de la historia.
Fuente: EFE
[Fotos: (REUTERS/Leonhard Foeger; AFP]
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