Murió Eugenio Mandrini, poeta, narrador y guionista

Autor de libros de microficción como “Criaturas de los bosques de papel” y de poemas como “Antes que el viento se apague”, tenía 85 años y era titular de la Academia Nacional del Tango

Eugenio Mandrini
Eugenio Mandrini

A los 85 años, murió el poeta, narrador y guionista de historietas Eugenio Mandrini, autor de libros de microficción como Criaturas de los bosques de papel, Las otras criaturas y La vida repentina, y titular de la Academia Nacional del Tango. Sus piezas fueron incluidas en numerosas antologías y entre sus libros de poemas están Antes que el viento se apague, Parpadeos del ojo que sale de mí y Campo de apariciones.

En 2008, fue ganador por unanimidad del Premio de Poesía Olga Orozco, organizado por la Universidad Nacional de San Martín (Unsam) a través de su revista Nómada y la Cátedra Abierta de Poesía Latinoamericana, con su libro Conejos en la nieve. En esa oportunidad contó con un jurado compuesto por el poeta español Francisco Gamoneda, el argentino Juan Gelman, el chileno Gonzalo Rojas —los tres premio Cervantes— y Jorge Boccanera.

Sus libros reunían personajes que transmutan, sueñan, caminan por la cornisa de una pregunta, todo condensado en un clima fantástico y paradójico, y en tonos no exentos de ironía.

Eugenio Mandrini
Eugenio Mandrini

”Creo en que en mis textos surge con claridad mi rechazo a todo tipo de inmediatismo social, científico o tecnológico. Trato entonces de suplir esos vacíos con bestiarios, con símbolos personales, bíblicos o artísticos y, además, con fraseos de causticidad sobre el huraño y azaroso mundo actual”, reflexionaba en una entrevista en 2013.

En esa oportunidad reconocía “influencias y vecindades” en escritores como Augusto Monterroso, Juan José Arreola, Eugenio Montale y Dylan Thomas; también en los pintores Rembrandt y Mondrian y en los compositores Debussy y Shostakovich. Mandrini era también académico titular de la Academia Nacional del Tango, había escrito una antología titulada Los poetas del Tango y un ensayo sobre Enrique Santos Discépolo.

Fuente: Télam


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