Matías Scarvaci es actor, director y guionista. En su función multifacética, acaba de estrenar su papel en Los Puentes de Madison en Paseo La Plaza, y a la vez está próximo a debutar en la pantalla de Telefe con la telenovela Fanny La Fan, con producción de Underground. Dirigió junto con Diego Gachasín Los Cuerpos Dóciles, documental que se encuentra nominado para los premios Cóndor de Plata y los premios Platino 2017 a lo mejor del cine, y hacia atrás, ya obtuvo varias estatuillas y menciones. La película tiene como eje una temática social en la que sigue los pasos de Alfredo García Kalb, un abogado penalista que asiste a "pibes chorros" del Gran Buenos Aires y pone en tela de juicio el entramado del sistema judicial y punitivo que deja claro el valor de la Justicia para pocos, en especial para los sectores más vulnerables.
-¿Por qué decís que el derecho penal trata de reprimir y controlar la marginalidad?
-Porque el Código Penal es muy amplio y la sensación es que el Estado decide, recorta, qué delitos se van a perseguir y cuáles no. Por lo general recorta por la marginalidad. "A este sector de la población vamos a reprimir y vamos a perseguir y vamos a instruir a la policía para perseguir este tipo de delito". Por ahí hay otros delitos que no se persiguen y que no se condenan. Si pertenecés a un sector social y no tenés recursos económicos probablemente estés condenado de antemano o te caiga todo el peso de la ley, a contraposición de lo que muchas veces se cree y lo que dicen los medios de comunicación, de que entran por una puerta y salen por otra. Yo no estoy de acuerdo con eso. Yo lo que creo es que si sos pobre y sos negro en este país probablemente te la den y estés muchos años preso. Eso es lo que yo pienso.
-¿Cómo abogado lo pensás o como ciudadano?
-Lo pienso como ciudadano. Sí, como abogado uno tiene que tener mayor cuidado a la hora de opinar. Uno como abogado tiene que ser más sobrio quizás pero como ciudadano yo tengo esa opinión. Yo creo que los medios de comunicación generan una conciencia en la sociedad para que la clase media pida mano dura o crea realmente que entran por una puerta y salen por la otra. Son frases que muchas veces se repiten y no tienen que ver con la realidad, con lo que pasa en las cárceles ni con lo que pasa en el sistema judicial.
-¿Qué debería pasar entonces con esta idea de que las cárceles lo único que hacen es generar más delincuencia? ¿Cómo solucionamos el problema?
-Mejorando el sistema penitenciario, el sistema de reincidencia, mejorando el sistema de las salidas transitorias, del patronato de liberados que no funciona y debería funcionar. Hay un patronato de liberados en donde debería haber un control sobre esas salidas pero evidentemente no se puede solucionar y, cada vez, en lugar de solucionarse la situación, la sensación es que empeora. Debería haber sistemas intermedios de la aplicación de la pena, deberían abrirse las cárceles a la sociedad. El nivel de violencia y el nivel de delito que hay en las cárceles es muy alto, entonces habría que ver una revisión de todo eso.
-¿Qué es lo que más rescatás del personaje del abogado?
-La multiplicidad y la contradicción que tiene. La abogacía es un mundo muy formal y muy solemne y él es informal dentro de ese mundo, entonces esa contradicción me parece interesante. Me parece que como gran actor trabaja en varios planos a la vez; él trabaja con el otro, trabaja con la cámara, con el detrás de cámara, y entonces hace que en términos cinematográficos uno quiera seguir viéndolo, esté interesado en ver lo que le pasa a ese personaje, que tenga ritmo y hasta humor.
-Me imagino que lleva mucho tiempo filmar un documental así…
-Dos años.
–¿Por una cuestión de que se prendían las cámaras y la gente quizás se inhibía?
-No. Porque otra de las características del protagonista era esa, que él podía englobar y podía trabajar sobre la totalidad.
–¿Alguna vez te preguntaste por qué sos actor?
-Sí.
–¿Y qué descubriste?
-Yo creo que tiene que ver con encontrarse mucho. Me pasó eso de empezar a actuar y a estudiar teatro y encontrarme ahí: ahí me va bien de alguna manera. En los otros lugares no me iba bien, incluso a nivel social, bueno acá me siento cómodo y puedo ser yo.
–¿Crees que es una carrera difícil particularmente en la Argentina?
-Es difícil, por supuesto que debe haber países que son más fáciles y otros más difíciles todavía, porque acá en Argentina hay mucho teatro, hay mucha actuación, hay muchos grandes actores. Hay una tradición enorme y una tradición muy buena de actuación. La tele es un medio bastante conservador en ese sentido porque se entiende que lo popular necesita de determinadas caras para repetir, reproducirlas, caras familiares y entonces hace eso de que estén de alguna manera las caras conocidas. Es difícil filtrarse dentro del universo de la televisión que es un medio bastante conservador.
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