Sacerdote hallado muerto en un bar de Medellín: estas son las principales pistas que tienen las autoridades

Las versiones preliminares arrojaban que Javier Eduardo González presuntamente estaba en el local comercial viendo un partido de fútbol, pero las autoridades han indicado que el presbítero ingresó al lugar con un hombre sobre la madrugada

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El padre Javier Eduardo González
El padre Javier Eduardo González Pertuz fue encontrado sin vida en un establecimiento comercial ubicado en la carrera 70A con la calle 42, en el barrio Laureles de Medellín. Crédito: Javier Eduardo González Pertuz / Facebook

La muerte de un sacerdote el pasado viernes 3 de febrero en un bar del barrio Laureles en Medellín tiene a las autoridades investigando debido a las confusas situaciones que rodean el hecho. Lo primero extraño fue el hallazgo del cuerpo de Javier Eduardo González al interior del establecimiento comercial.

El sacerdote estaba en compañía de otro hombre departiendo y bebiendo, supuestamente debido al partido entre la selección Colombia y Paraguay en el Hexagonal final del Suramericano Sub-20, pero luego de varias horas y que el sujeto se fuera del establecimiento comercial, los dueños del local se percataron del cuerpo sin vida de Javier Eduardo.

En primera instancia pensaron que estaba borracho, pero cuando se le acercaron corroboraron que estaba el cuerpo sin vida por lo que llegaron las autoridades a realizar el respectivo levantamiento. El cadáver no tenía signos de violencia por lo que evalúa la posibilidad de una posible intoxicación con sustancias como escopolamina o una afectación cardiaca.

Los reflectores de la investigación están sobre el sujeto que estaba acompañando al sacerdote González debido a que sería pieza clave de su muerte. Empezando porque las autoridades señalaron que la primera hipótesis que se tenía respecto al motivo por el cual estaban en el bar, ver el partido debido a la gran pasión por el fútbol del presbítero, fue descartado debido a qué ambos sujetos llegaron a altas horas de la madrugada.

Otro de lo puntos confusos del caso es que el sacerdote fue hallado sin sus pertenencias personales, por lo que no es descartado que el sujeto que compartió con Javier Eduardo hubiese hurtado sus objetos. “Dentro de las primeras evidencias que tenemos, sabemos que si fue objeto de hurto. El robo fue dentro del bar. Le roban el celular, los documentos y un reloj”, comentó el coronel Miranda a la emisora radial.

Vida del sacerdote

El padre Javier Eduardo nació en Planeta Rica, Córdoba, sin embargo, desde su infancia residió en el sector La Matecaña, en el barrio La Esperanza, en la comuna 6 (Doce de Octubre), donde llegó con sus papás y sus otros dos hermanos.

Uno de los familiares del religioso aseguró para el periódico El Colombiano que se formó como sacerdote desde hace ocho años, luego de haber pasado por el seminario en dos etapas. “Desde muy joven tuvo la vocación religiosa porque siempre fue una persona muy amable, dispuesta a ayudar”, comentó su pariente.

Para los vecinos del barrio que lo vio crecer y convertirse de niño a sacerdote, como para los feligreses que lo conocieron, es una pérdida lamentable, ya que lo recuerdan como una persona muy noble.

El padre Javier estaba a cargo de la parroquia Jesús de la Buena Esperanza y en ocasiones daba misa en la iglesia Santo Evangelio del barrio Castilla, por lo que era reconocido por feligreses del sector. Sin embargo, esa no era la única labor que desarrollaba.

El cura también se desempeñó como formador en el Seminario Misionero San José, ubicado en el barrio Córdoba, en el noroccidente de la capital antioqueña.

Desde esa institución religiosa enviaron mensajes de condolencias por el fallecimiento de González y en las eucaristías de este domingo hicieron oraciones para honrar su obra y vida.

Además de su entrega a Dios, el padre Javier Eduardo era un apasionado por el fútbol, tanto que cada que tenía oportunidad iba a ver los partidos de Atlético Nacional o de la selección Colombia en el estadio. Sus familiares y amigos relataron que incluso llegó a ir a Barranquilla varias veces para ver los partidos de las eliminatorias.

También resaltaron que tenía muchas camisetas de la Tricolor y del club verdolaga, del cual era hincha. Por esta pasión futbolera fue que el pasado viernes salió del seminario.