
Los hermanos Alexander, dos de ellos considerados entre los agentes inmobiliarios más destacados de EE. UU., fueron declarados culpables tras semanas de testimonios emotivos y a menudo gráficos.
Tres hermanos, dos de los cuales figuraban entre los agentes inmobiliarios más destacados del país, fueron declarados culpables el lunes en Manhattan de participar durante años en una conspiración para traficar con mujeres y niñas con fines sexuales.
Los hermanos --Tal y Oren Alexander, quienes regularmente cerraban negocios inmobiliarios multimillonarios en Nueva York y otros lugares, y Alon Alexander, ejecutivo de seguridad-- fueron declarados culpables de todos los cargos que se les imputaron, y todos podrían ser condenados hasta a cadena perpetua cuando la jueza Valerie Caproni dicte sentencia el 6 de agosto.
El veredicto llega más de un mes después de que comenzara el juicio en el Tribunal Federal de Distrito, donde el jurado escuchó durante semanas testimonios emotivos y a menudo gráficos de 11 mujeres que habían acusado a los hermanos de violación o agresión sexual. Los miembros del jurado deliberaron durante unas 21 horas a lo largo de tres días.
"Fue un día duro", dijo un miembro del jurado, que prefirió no revelar su nombre, a un periodista a la salida del tribunal tras el veredicto. "Estoy aturdido, por no decir otra cosa".
Los miembros del jurado escucharon a más de 30 testigos y, en uno de los casos, vieron un video en el que uno de los hermanos Alexander agredía a una chica de 17 años. Caproni no reveló los nombres de los miembros del jurado debido a la naturaleza delicada del caso.
El gobierno había dicho al jurado que los acusados se hacían pasar por juerguistas cuando en realidad eran depredadores.
"Utilizaban una estrategia consistente para atraer, aislar y violar a sus víctimas", dijo un fiscal, Andrew Jones, en su alegato final, "y no solo cometían estos delitos sin remordimientos, sino que lo hacían con crueldad, con un perverso sentido del orgullo".
En algunos casos, los hermanos --Tal, de 39 años, y Oren y Alon, gemelos de 38-- utilizaron drogas para incapacitar y violar a sus víctimas, dijo el fiscal.
Durante las cinco semanas que duró el juicio, los abogados de los tres hermanos Alexander trataron de socavar la credibilidad de las víctimas al plantear preguntas sobre sus antecedentes sexuales y el consumo de drogas.
Los abogados defensores argumentaron que los hermanos eran vividores y mujeriegos, pero no delincuentes. Presentaron a las víctimas como un bloque de mujeres despechadas, todas motivadas por la vergüenza, el arrepentimiento y la codicia. Sus recuerdos incompletos, dijeron los abogados, no se debían a las drogas que les habían suministrado los hermanos, sino a su propio consumo voluntario de alcohol y estupefacientes. Según los abogados, sus relatos de las agresiones estaban influidos por las noticias de los medios de comunicación y por abogados civiles ávidos de dinero, quienes habían urdido una conspiración.
No consiguieron convencer al jurado.
Tras el veredicto, Jay Clayton, fiscal del distrito sur de Nueva York, elogió a las víctimas que se habían presentado y testificado en el juicio.
Clayton dijo que el jurado había visto la conducta de los Alexander "tal como lo que era: un abuso sexual calculado y brutal que, de forma inimaginable, los acusados celebraban".
El veredicto sella la espectacular caída en desgracia de los hermanos Alexander, que ha sido documentada por la prensa sensacionalista y las publicaciones inmobiliarias desde que surgieron las primeras acusaciones contra ellos, hace casi dos años.
Tal y Oren Alexander se contaban entre los agentes inmobiliarios mejor pagados del país, y anunciaban en las redes sociales una vida de tan altos vuelos como los penthouses que vendían. Alon Alexander, quien trabajaba como ejecutivo para la empresa de seguridad de su familia, era su cómplice fiel. Los tres eran conocidos mujeriegos que se deleitaban en los circuitos de las fiestas en Miami y Manhattan, pero los rumores de que habían agredido a mujeres los perseguían desde el bachillerato.
La familia Alexander se enfrentó a las acusaciones como un frente unido. Los padres israelíes de los hermanos, Orly y Shlomi Alexander, ofrecieron su casa de Miami, valorada en 40 millones de dólares, como garantía en las primeras audiencias sobre la fianza de los hermanos. Se les denegó la libertad bajo fianza, y desde entonces permanecen recluidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn.
Sus padres se trasladaron temporalmente a Nueva York mientras duró el juicio, y Orly Alexander se presentó algunas mañanas en el tribunal con un abrigo de piel, arropada contra el intenso frío. Familiares y amigos se sentaron con ellos todos los días del juicio, y a veces llenaban tres filas enteras del juzgado.
Permanecieron durante semanas de testimonios difíciles, como cuando los fiscales mostraron al jurado un video de Oren Alexander violando a una chica incapacitada de 17 años en 2009. Aunque los espectadores del juzgado no pudieron ver el video, Jones, el fiscal, lo describió en su resumen: cómo Oren Alexander preparó la cámara frontal de su ordenador portátil, ajustó el ángulo y luego se metió en la cama con la chica drogada.
"Cuando lo vieron levantar sus piernas inertes y subirse encima de su cuerpo exánime, sabían lo que estaban viendo", dijo Jones.
Esa víctima, que testificó bajo un seudónimo, dijo que no recordaba los hechos mostrados en el video ni haber conocido a Oren Alexander. Veintiún testigos más testificaron en representación de la fiscalía.
Ninguno de los tres hermanos declaró en el juicio.
Cuando se inició el juicio en enero, los hermanos se enfrentaban juntos a 12 cargos. Pero a finales del juicio, los fiscales retiraron dos cargos e informaron a Caproni que se habían visto obligados a hacerlo después de que una víctima se asustara tanto por las tácticas del equipo de defensa que se negó a declarar. Los fiscales dijeron en una nota a la jueza que un investigador privado contratado por la defensa se había hecho pasar por agente de seguros, había visitado el barrio de la mujer y le había hecho preguntas sobre sus hijos.
La conducta "traspasó los límites de la ética", dijeron los fiscales. También siguió una pauta de tácticas de vergüenza e intimidación empleadas por los hermanos desde que se hicieron públicas las primeras acusaciones contra ellos en el verano de 2024.
Al final, se enfrentaron a 10 cargos, y fueron declarados culpables de cada uno de ellos.
Las primeras acusaciones públicas --dos demandas civiles de las que informó por primera vez The Real Deal, una publicación del sector inmobiliario-- provocaron una avalancha de litigios contra los hermanos. Para cuando se presentaron los cargos federales en diciembre de 2024, y los tres hombres fueron detenidos en redadas nocturnas en Miami, los fiscales decían haber entrevistado a 60 mujeres mientras preparaban su caso.
El lunes, cuando los 12 miembros del jurado entraron en el juzgado para emitir el veredicto, ninguno de ellos miró a los acusados. Unos minutos más tarde, cuando los hermanos eran conducidos fuera de la sala tras emitirse el veredicto, Tal Alexander, el mayor de los tres, se volvió para mirar a sus padres y dijo: "Sean fuertes".
Marc Agnifilo, abogado de Oren Alexander, dijo que los abogados defensores de los tres hermanos estaban decepcionados con el veredicto y sugirió que planeaban recurrir.
"Creemos en la inocencia de nuestros clientes", dijo Agnifilo. "Vamos a seguir luchando".
El auto de procesamiento acusaba a los hombres de participar en una conspiración para traficar sexualmente con mujeres entre 2008 y 2021, aunque los fiscales habían dicho en documentos judiciales que las pruebas demostraban que habían violado y agredido sexualmente a decenas de víctimas durante más de dos décadas.
El lunes, tras conocer el veredicto, muchas de esas víctimas y sus abogados dijeron que lloraron de alivio.
Lindsey Acree, quien testificó durante el juicio sobre la violación que sufrió a manos de Tal Alexander en los Hamptons en 2011, dijo que el veredicto animaría a otras mujeres a denunciar las agresiones sexuales.
"Usen su voz", dijo. "Les creerán: hoy el jurado lo ha confirmado".
Olivia Bensimon y Nate Schweber colaboraron con reportería.
Debra Kamin es una periodista de investigación del Times. Cubre la riqueza y el poder en Nueva York.
Kate Christobek es una reportera que cubre noticias de última hora para el Times.
Benjamin Weiser es periodista del Times y cubre los tribunales federales y la fiscalía de Manhattan, así como el sistema judicial en general.
Olivia Bensimon y Nate Schweber colaboraron con reportería.
Últimas Noticias
La viuda del presidente de Haití ofrece un testimonio desgarrador sobre el magnicidio
Reportajes Especiales - News

La ruta de los loros en el antiguo Perú
Reportajes Especiales - Lifestyle

En TikTok ahora dicen que para estar bien hay que tomar agua caliente
Reportajes Especiales - Lifestyle

Lo que debes saber sobre las hernias inguinales
Reportajes Especiales - Lifestyle

Múnich no tiene mar, pero sí una ola artificial que los surfistas añoran
Reportajes Especiales - Lifestyle



