Los efectos del alcohol en el cuerpo

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El reto de pasar un enero sin alcohol llegó y se fue, pero la relación de los estadounidenses con la bebida está experimentando un cambio más duradero. Según una encuesta reciente, solo el 54 por ciento de los adultos estadounidenses dijeron consumir alcohol, el porcentaje más bajo en casi 90 años de recopilación de datos. Esto puede deberse a que cada vez más gente se toma en serio las consecuencias negativas del alcohol para la salud.

Beber alcohol puede tener efectos profundos en el cerebro y el cuerpo. En el momento, algunos de esos efectos pueden ser placenteros. Pero con el tiempo, sobre todo cuando se consume en grandes cantidades, el alcohol puede causar graves daños a la salud.

He aquí una mirada desde adentro a lo que el alcohol hace al cuerpo, sea en el momento en que lo bebes o a largo plazo.

En el cerebro

El alcohol tiene un efecto rápido en el cerebro que hace que la gente se sienta más relajada y sociable.

A largo plazo, el consumo de alcohol se asocia a cambios en la estructura cerebral. Algunos estudios han encontrado que los adultos mayores y de mediana edad que toman un promedio de una copa al día tienden a tener un volumen cerebral ligeramente menor que las personas que no beben. Y cuanto más alcohol consume una persona, más se encoge el cerebro. Los expertos no saben exactamente a qué se debe, pero una teoría es que el alcohol altera el sistema inmunitario del cerebro y eso aumenta la inflamación, lo que a su vez puede dañar las neuronas.

En la boca y el cuello

Los tejidos que más riesgo corren por beber suelen ser los que entran en contacto directo con el alcohol, incluidos los de la boca y el cuello.

Beber alcohol aumenta el riesgo de cuatro tipos de cáncer en la boca y el tracto digestivo superior: oral, faríngeo (garganta), laríngeo (laringe) y esofágico. La boca, la garganta y el esófago son especialmente vulnerables, ya que esos tejidos son los más expuestos al acetaldehído. Según un análisis, con una sola copa al día el riesgo de cáncer de boca y garganta aumenta un 13 por ciento y el de cáncer de esófago un 26 por ciento. Para quien toma cinco o más copas al día, el riesgo de los tres cánceres es aproximadamente cuatro veces mayor.

En el corazón y el pecho

Hace unas décadas, los científicos pensaban que el alcohol podía ser beneficioso para la salud del corazón. Pero esta perspectiva ha cambiado entre algunos expertos en los últimos años, a medida que han salido a la luz más investigaciones.

La relación del alcohol con el infarto de miocardio y el ictus es más complicada. El consumo excesivo de alcohol (tres o más copas al día) se asocia a un mayor riesgo de ambos. Pero cuando se trata de un consumo de ligero a moderado (dos copas al día o menos), las investigaciones son desiguales. Unos pocos estudios sugieren un pequeño aumento del riesgo de infarto de miocardio e ictus a partir de una copa al día, pero otros informan que las personas que beben con moderación tienen en realidad un riesgo menor, en comparación con las personas que no beben en absoluto.

En el intestino

Al igual que la boca y la garganta, el estómago y los intestinos entran en contacto directo con el alcohol y el acetaldehído, lo que los hace especialmente susceptibles de sufrir daños.

Los tejidos del tracto gastrointestinal también son propensos al cáncer relacionado con el alcohol. Un estudio reciente descubrió que las personas que tomaban un promedio constante de dos o más copas al día tenían un riesgo 25 por ciento mayor de desarrollar cáncer colorrectal, en comparación con las personas que tomaban una media de menos de una copa a la semana.

En el hígado

El hígado puede ser el órgano más vulnerable a los daños causados por la bebida, y las enfermedades hepáticas relacionadas con el alcohol son la principal causa de muerte por consumo excesivo de alcohol.

Según una estimación, el 90 por ciento de las personas que consumen más de cuatro copas al día tienen depósitos de grasa en el hígado, y el 30 por ciento de las personas que toman regularmente tres o más copas al día desarrollarán cirrosis. Los depósitos de grasa, la inflamación y la fibrosis temprana pueden revertirse, pero la cirrosis hepática avanzada es permanente.

Al igual que en otras partes del cuerpo, el consumo excesivo de alcohol también aumenta el riesgo de cáncer en el hígado, debido al daño en el ADN causado por el acetaldehído.

Los datos son aleccionadores, pero toma nota: los expertos afirman que las probabilidades de experimentar daños para la salud por beber son relativamente bajas si tomas un promedio de una copa al día o menos.

Los riesgos aumentan a partir de ocho a catorce copas semanales, pero el hecho de que esos mayores riesgos den lugar a una enfermedad depende a menudo de la genética y los padecimientos preexistentes de las personas. Y si actualmente bebes mucho, las investigaciones demuestran que algunos de los daños pueden revertirse si dejas de beber o reduces la cantidad.

Fuentes

Krishna Aragam, director de genómica cardiovascular de la Clínica Cleveland; Veronika Fedirko, profesora de epidemiología del Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Texas; Thomas Kash, profesor de farmacología de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill; Frances Lee, profesora adjunta de la división de enfermedades hepáticas de la Facultad de Medicina Icahn de Monte Sinaí; Gregory Marcus, profesor de cardiología de la Universidad de California, campus San Francisco; Robert Messing, profesor de neurología de la Universidad de Texas en Austin; Anya Topiwala, investigadora clínica principal de psiquiatría de la Universidad de Oxford, y Vasilis Vasiliou, profesor de ciencias de la salud medioambiental de la Universidad de Yale.

Producido por Deanna Donegan, Claire Merchlinsky y Meghan Morris

Dana G. Smith es reportera del Times que cubre la salud personal, en particular el envejecimiento y la salud del cerebro.

Producido por Deanna Donegan, Claire Merchlinsky y Meghan Morris