
Se observó que los primates jóvenes de un parque natural al sur de África interferían constantemente cuando su madre prestaba atención a un hermano o hermana menor.
¿Alguna vez has sentido celos de tu hermano o hermana por recibir demasiada atención de tu madre o tu padre? Los científicos creen que no eres la única criatura del reino animal que se siente así.
Un equipo de científicos pasó la mayor parte de 2021 en el Parque Natural de Tsaobis, en Namibia, siguiendo a pie a familias de babuinos chacma desde que atardecía hasta el amanecer. Todos los días veían a babuinos adolescentes en el intento de robar la atención de su madre mientras un hermano, a menudo más joven, era acicalado.
Algunos hacían berrinches, otros intentaban interponerse entre la madre y el hermano, y algunos babuinos especialmente astutos empleaban artimañas. En una ocasión, Axelle Delaunay, una ecóloga conductual que actualmente trabaja en la Universidad de Turku en Finlandia, describió el caso de una joven babuina que atrajo a su hermana con la promesa de jugar, y luego tomó su lugar en los brazos de su madre.
"Jugó con ella unos 10 segundos, lo suficiente para alejarla de mamá", dijo Delaunay, quien completó la investigación en la Universidad de Montpellier de Francia junto con colegas de instituciones namibias y británicas. "Se sintió realmente estratégico".
En un estudio publicado el miércoles en Proceedings of the Royal Society B, los científicos plantean una hipótesis sobre la motivación de este comportamiento discutiblemente molesto. Como pueden adivinar quienes tienen hermanos o hijos propios, la respuesta son los celos. Hace tiempo que se debate si los primates pueden experimentar emociones complejas como los celos, pero los científicos afirman que este nuevo estudio ofrece algunas de las pruebas más sólidas hasta la fecha.
"Me resulta totalmente familiar", dijo Joan Silk, primatóloga de la Universidad Estatal de Arizona, quien no participó en el estudio. "Tengo dos hermanas y dos hijos, así que me identifico, pero el hecho de que nos identifiquemos no siempre significa que sea cierto".
En este caso, dijo Silk, las pruebas hablan por sí solas.
"Este grupo de investigadores ha ampliado los límites de lo que sabemos sobre las relaciones entre individuos", dijo.
El estudio también suscita nuevas preguntas sobre el valor evolutivo de la envidia.
Los babuinos chacma, también conocidos como babuinos del Cabo, son una especie de mono muy sociable que habita en el sur de África. Estos monos, apenas del tamaño de un Doberman pinscher, viven en grupos multifamiliares muy unidos, que los machos abandonan al alcanzar la madurez sexual.
Las hembras permanecen en estos grupos toda la vida y dan a luz a una cría cada 1,5 o 2 años. Con tantos hermanos simios creciendo juntos, las rivalidades surgen con frecuencia. Pero hace tiempo que es un misterio si estas rivalidades se parecen a las de los humanos.
Los celos se han estudiado bien entre los humanos, pero solo se han realizado unos pocos estudios para determinar si los primates sienten celos, todos ellos realizados en un pequeño número de animales cautivos.
Durante su trabajo de campo, los investigadores observaron cientos de veces a hermanos compitiendo por la atención materna. Gran parte del comportamiento se producía en el contexto del acicalamiento, que consiste en eliminar los insectos y la suciedad del pelaje de otro individuo. Esto refuerza los lazos sociales, como los abrazos en los humanos.
En un giro muy humano, los babuinos jóvenes molestaban a sus madres mucho más a menudo cuando ella estaba acicalando a un hermano que cuando estaba libre. Es más, los babuinos eran dos veces más propensos a interferir cuando el hermano que se acicalaba era más joven. También interferían más cuando el que se acicalaba era un hermano del mismo sexo.
Los investigadores también descubrieron que conforme más edad tiene un babuino, menos probable es que interrumpa el tiempo a solas de un hermano con su madre.
Delaunay y sus colegas propusieron varias teorías para explicar este comportamiento, como el deseo de interacción entre hermanos, pero después de hacer números, la única teoría que tenía sentido era la de los celos.
El descubrimiento de celos demostrables entre los babuinos Chacma es una de las pruebas más sólidas de que los primates pueden sentir emociones complejas. También lleva a preguntarse por qué los primates no humanos pueden sentir estas emociones.
Aunque los investigadores observaron a los babuinos mostrando celos cientos de veces, este comportamiento solo fue recompensado en un puñado de ocasiones. Menos del 10 por ciento de las interrupciones dieron lugar a que se acicalara al que interrumpía. La inmensa mayoría de las veces se ignoraba al que interrumpía y se seguía acicalando al hermano.
"La mayoría de las veces, la interferencia no funciona", dijo Delaunay. "Entonces, ¿cuáles son los beneficios?". Ella y sus colegas esperan que futuras investigaciones respondan a esta pregunta. También esperan que más científicos se tomen el tiempo de estudiar la diversa gama de emociones que poseen los primates.
"Aunque no podemos preguntarles cómo se sienten, sabemos que las emociones provocan cambios fisiológicos, conductuales y cognitivos, y esto se puede medir", dijo.
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