La gente suele fruncir el ceño cuando Luke Thompson compara Bridgerton con Shakespeare.
Pero el actor británico, que protagoniza la temporada más reciente de la exitosa serie de romance de Netflix y lleva más de una década interpretando obras del Bardo de Avon, se mostró resuelto en una entrevista en un hotel de Londres: "En su esencia, Bridgerton tiene una sensibilidad muy shakespeariana", dijo.
Ambos abordan la realidad exacerbada y ambos han utilizado escenarios históricos --en la pantalla, la época de la Regencia británica; en obras como Sueño de una noche de verano, la antigua Atenas-- para explorar preocupaciones contemporáneas, dijo el actor, de 37 años.
Al igual que el cuarteto de cuerda que interpreta éxitos de música pop en Bridgerton, la escritura de Shakespeare, en su época, era "mucho más populista, además de accesible" de lo que el público actual, que intenta adaptarse al pentámetro yámbico, suele darse cuenta, dijo Thompson.
La próxima temporada de Bridgerton parece reforzar su argumento. En esta cuarta entrega, que llega a Netflix el 29 de enero, el personaje de Thompson, Benedict Bridgerton, se enamora de una sirvienta que finge ser una dama en un onírico baile de máscaras. "Esa comedia del encuentro bajo disfraces", dijo Thompson, también es "muy Shakespeare".
Encontrar puntos en común entre textos literarios consagrados y uno de los programas de emisión en continuo más de moda de nuestro tiempo es característico de la curiosidad que Thompson aporta a su trabajo. Eso incluye interpretar a Benedict, que, cuando lo eligieron en 2019, fue uno de sus "primeros papeles propiamente dichos en la pantalla", dijo. Su personaje ha sido durante mucho tiempo uno de los favoritos de los seguidores de la serie: el encantador segundo hijo que sirve de complemento a su serio hermano mayor Anthony, interpretado por Jonathan Bailey, y de apoyo moral a su hermana pequeña Eloise, de mentalidad feminista.
Fuera del hogar de la familia, a Benedict le gustan las fiestas, las actividades artísticas y la fluidez sexual. Al principio de la cuarta temporada, se ha entregado tanto a estos placeres que su madre lo acusa de convertirse en un libertino.
Para la ambiciosa sociedad de madres e hijas debutantes, esto no disminuye su atractivo en el mercado matrimonial. "Lo que de verdad importa es su apellido", dice una madre insistente a sus hijas, y añade que, de todos modos, "todo el mundo sabe que los libertinos reformados son los mejores maridos".
Pero los hermanos Bridgerton buscan el amor verdadero (que, en la serie, también conduce inevitablemente al matrimonio). En la cuarta temporada, vemos a Benedict contemplando la posibilidad de comprometerse finalmente a casarse tras su encuentro en el baile de máscaras. "La difícil situación de Benedict es como la de mucha gente hoy en día", dijo Thompson, "tienes que tomar una decisión".
La misteriosa mujer del baile, Sophie (Yerin Ha), era hija de un conde, pero se ha ganado la vida por sí misma tras la muerte de su padre, a diferencia de muchas de las mujeres que claman por la mano de Benedict. Es lo suficientemente independiente como para pedir cuentas a Benedict por su comportamiento libertino, algo que aterroriza a su personaje, dijo Thompson.
Cuando no está revoloteando por la ciudad, los espectadores pueden conocer las emociones de Benedict durante sus conversaciones íntimas con Eloise, interpretada por Claudia Jessie, en los columpios del jardín familiar. Desde la primera vez que rodaron una de esas escenas en los columpios, Jessie dijo que actuar junto a Thompson "no se sentía como trabajar".
El dúo lleva siete años interpretando a los Bridgerton, de forma intermitente, y en ese tiempo los actores han crecido con sus personajes, dijo Jessie. Thompson "se preocupa de verdad por el oficio de actor, más de lo que yo puedo decir que lo hago", dijo, lo cual "siempre me parece bastante romántico".
La historia de amor de un hermano Bridgerton diferente es el centro de cada temporada, basadas en las novelas románticas de la autora estadounidense Julia Quinn. De acuerdo con los libros, la tercera temporada debería haberse enfocado en la historia de Benedict, pero en lo que podría considerarse típico de un segundo hijo, se retrasó para que el romance entre Penélope (Nicola Coughlan) y el tercer hermano Bridgerton, Colin (Luke Newton), pudiera ocupar primero el centro del escenario.
Por fin le ha llegado el turno a Benedict. "A todos nos hacía mucha ilusión hacer su temporada", dijo Tom Verica, productor y director de Bridgerton, "porque durante mucho tiempo ha sido el alivio cómico juguetón mientras la atención iba hacia otras personas".
Cuando Newton se preparaba para protagonizar la tercera temporada como Colin, pidió orientación a los anteriores protagonistas masculinos, pero ese no era el estilo de Thompson. "Luke siempre estuvo listo para hacerlo", dijo Newton. "Yo sabía que él no necesitaba ningún consejo".
Newton añadió que, en el set, miraba a Thompson como modelo mucho antes de que su personaje fuera protagonista. Desde la primera temporada, "Luke era increíble incorporando una fisicidad moderna a esta interpretación del estilo de la Regencia", dijo Newton, "lo que allanó el camino para la forma en que yo iba a utilizar la fisicidad en mi interpretación".
Los únicos consejos que Newton dijo que tenía para Thompson se referían a los nuevos compromisos que conlleva ser coprotagonista de Bridgerton. Entre ellos, la campaña promocional de la serie, notoriamente extensa.
"Odio hablar de mí mismo", dijo Thompson mientras tomábamos un café en su segundo día de promoción de la cuarta temporada. "Así que hacer esto es un reto, pero un buen reto".
En la conversación, Thompson se mostró cálido y especialmente expansivo al hablar del oficio de actor. Con la nueva atención que iba a atraer la cuarta temporada, había estado pensando en cómo proteger tanto su vida personal, dijo Thompson, como "el verdadero trabajo que quiero hacer, que es ser otras personas".
Si este tipo de giro hacia el protagonismo hubiera llegado cuando tenía 20 años, "probablemente no estaría vivo", dijo Thompson con una risa irónica. Esa edad fue una "época desestabilizadora", añadió: acababa de volver al Reino Unido tras una infancia y adolescencia pasadas en las afueras de París.
Thompson tomó clases de piano desde los 6 años, y como sus padres --un ingeniero y una profesora-- son británicos, "hablaba inglés, pero era una especie de inglés que hablaba en casa a medias, y a medias no", dijo el actor. "Era muy francés".
En el Reino Unido, la gente esperaba que supiera referencias culturales que él no conocía, así que Thompson tuvo que "rellenar un idioma que no era el mío y hacerlo mío".
"Supongo que eso es actuar, ¿no?", dijo: "Tomar palabras que no son tuyas y hacerlas tuyas".
Thompson pasó un año en un curso de teatro en Stratford-upon-Avon, la ciudad natal de Shakespeare, antes de estudiar inglés y arte dramático en la Universidad de Bristol. "Desde que era muy joven, creo que estar en un escenario o delante de un grupo de personas, ocultando y revelando cosas simultáneamente, es perfecto", dijo Thompson.
Aun así, comprometerse con la actuación fue un "proceso lento", dijo. Había solicitado sin éxito una plaza en una escuela de arte dramático antes de ir a la universidad, pero en su último año decidió intentarlo una vez más, y lo aceptaron en un programa de tres años en la prestigiosa Royal Academy of Dramatic Art de Londres. (Al final, "estudié demasiado", dijo).
Su primer trabajo fue en el Shakespeare's Globe Theater de Londres. "Fue toda una revelación", dijo, "saber que estas obras pueden ser divertidas y graciosas".
Desde que lo eligieron para Bridgerton, Thompson ha alternado temporadas de rodaje con papeles teatrales de alto nivel, como el de Willem en Tan poca vida , dirigida por Ivo van Hove, en el West End, y el de Berowne en una reciente producción de la Royal Shakespeare Company de Trabajos de amor perdidos .
En los continuos debates sobre si modernizar, o no modernizar, a Shakespeare, Thompson está firmemente en el primer bando. "Son obras asombrosas", dijo, "pero hay que permitir que se recorten, se corten y se arreglen para que sigan hablando a la gente".
Esto coincide con el planteamiento de Robert Icke, el director británico cuyo Edipo se representa actualmente en Broadway con Mark Strong y Lesley Manville.
Thompson e Icke trabajaron juntos por primera vez en la Orestíada en 2015, y Thompson interpretó más tarde a Laertes en el Hamlet de Icke, con Andrew Scott en el papel principal. Icke dijo que la perspectiva matizada de Thompson sobre las motivaciones de Laertes hacia el final de la obra "llegó a ser muy importante, creo, para nuestra visión de todo el conjunto".
Thompson no es un actor a quien le motive ganar reconocimiento o convertirse en embajador de una marca, dijo Icke. Tanto si está entre las casas cubiertas de glicinas en Bridgerton, como si está en el escenario interpretando a Shakespeare, Thompson dijo que actuar era "una forma para yo mismo entender, y de entenderme a mí mismo". Era, añadió, "una prueba brillante y centelleante de que no somos simplemente presos de nuestra experiencia".
Le gustaría probar actuar en francés y encontrar un papel que le permita tocar el piano. Le encantaría interpretar a Hamlet, o a Yago. Pero hay tiempo.
"Estoy en esto a largo plazo", dijo Thompson. "Solo quiero seguir adelante y seguir explorando. Espero seguir actuando hasta los 80 años".
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