Tânia Maria es el nuevo ícono del cine brasileño

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Incluso protegida por unas gafas de sol oscuras, Tânia Maria de Medeiros Filha no puede salir a la calle sin que sus admiradores la adulen.

"Donde sea que vaya, la gente me reconoce", dijo la actriz de 79 años. "Es maravilloso", añadió. "Pero no se me ha subido a la cabeza".

No, Medeiros no tiene una carrera de décadas como actriz principal del cine brasileño. De hecho, solo tiene unos pocos créditos a su nombre, algunos de ellos como extra. Antes de pisar por primera vez un plató hace unos años, se pasaba el día tejiendo alfombras en su tranquila ciudad natal, en el nordeste de Brasil.

Ahora, Tânia Maria, como se la conoce comúnmente, está causando un gran revuelo en el cine de su país y en el extranjero con una actuación espectacular en la película más sonada recientemente en Brasil, El agente secreto .

Con unos modestos pero cautivadores 11 minutos en pantalla, Tânia Maria ha suscitado elogios de la crítica cinematográfica internacional, ha acaparado los titulares de los periódicos y ha acumulado más de 100.000 seguidores en las redes sociales en solo unos meses. Y ahora la película que la ha catapultado a la fama de la noche a la mañana obtuvo cuatro nominaciones al Oscar el jueves.

Tânia Maria, por su parte, atribuye el frenesí a su autenticidad en un papel que no dista mucho de su persona en la vida real. "Creo que se debe a mi sencillez", dijo en una entrevista este mes, entre tomas para su próxima película. "Soy esa persona. Soy Sebastiana".

El agente secreto, un thriller político que se desarrolla a fuego lento ambientado a finales de la década de 1970, cuenta la historia de un exprofesor, interpretado por un melancólico Wagner Moura, que huye de la brutal dictadura militar de Brasil. Cuando busca refugio en una casa segura de la ciudad de Recife, es acogido por su anfitriona: Sebastiana, interpretada por Tânia Maria.

Vestida con trajes de flores y fumando un cigarro, Tânia Maria representa a la encargada de la casa de un grupo de refugiados políticos que desafían al régimen. Con autoridad y carisma, hace de casamentera entre sus huéspedes y trama sus huidas del país.

El jueves, Moura fue nominado al Óscar en la categoría de mejor actor y la película obtuvo otras tres nominaciones: mejor película, mejor película internacional y mejor casting.

El éxito internacional de la película, un año después de que Aún estoy aquí ganara el primer Oscar de la historia de Brasil a la mejor película internacional, ha provocado una nueva oleada de entusiasmo en el país más grande de América Latina. También está resaltando la cultura, el folclor y los dialectos del nordeste, donde se desarrolla la película, inspirando orgullo y aprecio por el rico patrimonio de una región durante mucho tiempo ignorada en gran parte del cine brasileño.

Tânia Maria, en su papel de abuela franca que ayuda a desconocidos en apuros, encarna una parte familiar y querida de la identidad cultural de Brasil, dijo Aline Diniz, comentarista de cine y presentadora de televisión.

"Todos hemos conocido a una Tânia Maria en nuestras vidas", dijo Diniz. "Ella es el Brasil de la vieja escuela en su esencia. Es como un abrazo".

Tânia Maria se inició en el cine por casualidad, cuando Kleber Mendonça Filho, director de El agente secreto y uno de los cineastas más renombrados de Brasil, vino a su ciudad natal para rodar otra película en 2018.

Se dio cuenta del alboroto que había en la ciudad y se acercó al plató, donde se enteró de que el equipo de rodaje buscaba talentos locales y pagaba el equivalente a 10 dólares al día. "Y eso fue todo", dijo.

Tânia Maria conquistó rápidamente a Mendonça Filho.

"Se suponía que iba a ser una extra en la película", dijo en una entrevista. "Pero me llamó tanto la atención que le propuse darle una línea". La única línea de Tânia Maria en aquella producción, Bacurau, llamó rápidamente la atención en internet.

Por eso, cuando Mendonça Filho empezó a escribir El agente secreto, dice que no pudo evitar pensar en Tânia Maria al concebir su personaje.

"Es alguien muy carismática", dijo. "Directa, dura y, al mismo tiempo, de buen humor", añadió. "Me recuerda a todas las señoras mayores que he conocido".

A pesar de no tener formación formal en interpretación, Tânia Maria es natural en el plató, según Mendonça Filho. "Es alguien que siempre da en el clavo", dijo. "Es una gran actriz".

Sus dotes interpretativas no han pasado desapercibidas. En un resumen previo a los Oscar del mes pasado, Variety destacó su actuación en una crítica elogiosa. Y, en una lista anual de apariciones cinematográficas memorables, The New York Times incluyó pícaramente los pocos minutos de Tânia Maria en pantalla como la "mejor actuación con cigarros" de 2025.

La actriz dijo que está trabajando para dejar ese hábito.

"Antes fumaba tres paquetes al día", declaró este mes al programa de noticias más importante de Brasil. "Si ahora quieren contratar a Tânia Maria, es sin cigarros. Puedo ponerme un cigarro en la mano, pero no me lo fumaré".

La atención cosechada por la película, y por la propia Tânia Maria, ha disparado las esperanzas de que Brasil pueda ganar el premio más prestigioso de Hollywood por segundo año consecutivo.

Un domingo por la noche de este mes, los cinéfilos acudieron a una sala de cine de Río de Janeiro para ver si El agente secreto ganaba un premio en los Globos de Oro, tras acumular galardones en festivales de cine de Europa, Estados Unidos y Latinoamérica.

Pero algunos también estaban allí para ganar su propio premio: ser coronados como los mejores imitadores de Tânia Maria.

La media decena de concursantes vestían en su mayoría trajes florales y gafas de gran tamaño. Todos daban caladas teatrales a cigarros de mentira, mientras se hacían fotos delante de un cartel de cartón a tamaño real de El agente secreto.

"Estoy aquí representando a nuestro nuevo ícono", dijo Marta Torres, de 44 años, mientras sostenía un enorme cigarro de cartulina. Se sintió especialmente conmovida por la actuación de Tânia Maria, añadió, porque ella misma es del nordeste de Brasil. "Me siento muy representada", dijo. "Hay algo muy brasileño en ella y en la película".

Para Francisca Oliveira, de 80 años, la actriz a la que imitaba le sirvió de inspiración. "Es brillante", dijo. "Tiene tanta presencia; es tan auténtica y real".

Justo antes de que comenzara el concurso en uno de los auditorios, Tânia Maria apareció en una pantalla gigante. "Solo pasaba por aquí para desearles lo mejor", dijo en un video a sus fanáticos, que la vitoreaban y grababan su mensaje con sus celulares. "¡Que la pasen genial!".

A continuación, cada concursante se pavoneó por un pequeño escenario, pronunciando una frase favorita de Sebastiana, el personaje que interpreta Tânia Maria. El ganador fue anunciado: un niño de 9 años con estampado floral y gafas oscuras extrañamente parecidas a las que lleva la actriz en la película.

"No pudo comer en todo el día, estaba tan emocionado", dijo su madre, Carolina Machado, de 48 años. "La adora".

Tras el concurso, las luces se atenuaron y comenzó la ceremonia de los Globos de Oro. Alrededor de una hora después, cuando el programa pasó a una pausa publicitaria, la cara sonriente de Tânia Maria volvió a aparecer en la pantalla, brindando con una cerveza helada en un comercial de la bebida. Siguieron más aplausos atronadores.

Cuando El agente secreto fue anunciada como ganadora en dos categorías --mejor película en lengua extranjera y mejor actor en una película dramática--, la sala estalló en vítores que podrían haber rivalizado con los de cualquier final del mundial de fútbol. Algunos saltaron de sus asientos, se abrazaron y se secaron las lágrimas.

Para Tânia Maria, el frenesí en torno a El agente secreto ha marcado el clímax de su corta carrera como actriz. Pero desde luego no piensa retirarse pronto.

"No soy vieja, ¿sabes?", dijo. "Solo estoy empezando".

Ana Ionova es una colaboradora del Times que vive en Río de Janeiro y cubre Brasil y países vecinos.