
Eran poco después de las 4:30 a. m. del sábado y 10 minutos después de que anunciara en las redes sociales que Estados Unidos había capturado a Nicolás Maduro, el líder de Venezuela. Yo había llamado al presidente para intentar comprender mejor lo sucedido y los siguientes pasos. Contestó al cabo de tres tonos y respondió a algunas preguntas.
Lo primero, Trump celebró el éxito de la misión.
"Mucha buena planificación y muchos grandes grandes soldados y grandes personas", me dijo. "En realidad, fue una operación brillante".
Entonces le pregunté si había solicitado la autorización del Congreso antes de que el ejército estadounidense, junto con personal de las fuerzas del orden, participara en un "ataque a gran escala", como dijo en las redes sociales.
"Lo discutiremos", dijo. "Vamos a dar una conferencia de prensa".
En su anuncio en las redes sociales, Trump dijo que hablaría a las 11 a. m. desde Mar-a-Lago, su club privado y residencia donde ha pasado las dos últimas semanas.
Intenté preguntarle qué es lo que prevé para Venezuela ahora y por qué merecía la pena esta misión de alto riesgo.
"Te vas a enterar de todo a las 11", dijo antes de colgar.
La llamada había durado 50 segundos.
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