Un agente en la frontera entre EEUU y México (AFP PHOTO / JIM WATSON)
Un agente en la frontera entre EEUU y México (AFP PHOTO / JIM WATSON)

Una nueva política del gobierno del presidente Donald Trump, que obliga a algunos solicitantes de asilo a esperar en México mientras sus casos se procesan en Estados Unidos entró en vigor el 29 de enero. Ese día los funcionarios estadounidenses escoltaron al primer migrante en esta situación hasta una puerta en la frontera del sur de California para que cruzara al norte de México.

El migrante, un hombre de 55 años proveniente de Honduras, solicitó asilo en Estados Unidos tras cruzar la frontera desde México. Conforme a la nueva política, vivirá en México provisionalmente y solo regresará a Estados Unidos en las fechas en las que tenga que comparecer ante los tribunales en relación con su caso.

Vestido con una chaqueta café y una gorra negra, lucía aturdido la mañana del martes cuando apareció del lado mexicano de la frontera en Tijuana y lo abordaron un enjambre de reporteros, fotógrafos y camarógrafos.

"Estoy muy cansado", musitó antes de que los funcionarios migratorios mexicanos se lo llevaran en una camioneta minutos después.

La nueva política, que los funcionarios del gobierno de Trump dieron a conocer en diciembre, es un paso drástico en lo que consideran un esfuerzo para frenar el fraude del asilo y la inmigración ilegal. Además, representa un cambio importante en la práctica prevaleciente desde hacía mucho tiempo que había permitido a la mayoría de los migrantes que solicitaban asilo vivir en libertad en Estados Unidos mientras esperaban que sus casos se resolvieran.

Los funcionarios estadounidenses comentaron que, cuando estaba vigente esa política, muchos solicitantes de asilo nunca se presentaban en las fechas en las que tenían que comparecer ante el tribunal y simplemente desaparecían en el interior del país.

Si la política se aplica a la mayoría de los solicitantes de asilo en la frontera entre México y Estados Unidos, esto podría dar como resultado que miles de migrantes más inunden los estados fronterizos de México cada año.

Los funcionarios mexicanos dijeron que, aunque están en desacuerdo con la nueva política del gobierno de Trump, han aceptado que se queden en México ciertos solicitantes de asilo y prometido proteger los derechos humanos de los migrantes y permitirles trabajar en el país mientras sus casos se procesan en Estados Unidos.

Rodulfo Figueroa, del Instituto Nacional de Migración (INM) de México, comentó que el hombre de chaqueta marrón, cuyo nombre no se dio a conocer, fue el único migrante que regresó a México el martes conforme a la nueva política, pero que se espera que más migrantes lo hagan en breve.

"Solo estamos reaccionando a una decisión unilateral", comentó Figueroa, un alto funcionario federal de migración en el estado mexicano de Baja California.

Desde el anuncio del gobierno de Trump de la nueva política de asilo, los funcionarios mexicanos han negociado con sus homólogos en Washington para definir las condiciones bajo las cuales aceptarían a los migrantes.

La noche del 28 de enero, Tonatiuh Guillén López, comisionado del INM, declaró que México solo aceptaría migrantes de El Salvador, Guatemala y Honduras cuyas edades oscilan entre los 18 y los 60 años. También agregó que México solo recibiría a los solicitantes de asilo que regresaran por el cruce fronterizo que conecta a Tijuana con San Diego, California.

A los solicitantes de asilo que sean devueltos a México se les otorgarán visas especiales de cuatro meses con posibilidad de varios ingresos al país, pues este tipo de documento les permitirá viajar a Estados Unidos para acudir a los tribunales y luego volver de nuevo a México, según comentaron los funcionarios mexicanos. Algunos de los migrantes devueltos a México ya tienen visas humanitarias válidas por un año que les permiten trabajar y trasladarse libremente por el país. Los casos de asilo en Estados Unidos pueden tomar años en resolverse; aun así, no queda claro si las visas mexicanas se extenderán ni bajo qué términos.

El cambio en la política estadounidense aplica a algunos solicitantes de asilo que tratan de ingresar a Estados Unidos por los cruces oficiales en la frontera sur del país o que son arrestados en suelo estadounidense después de tratar de cruzar ilegalmente. Sin embargo, no aplicará en el caso de los mexicanos que soliciten asilo con base en el temor a ser perseguidos en México, en vista del riesgo que implicaría regresar a su país.

Los grupos que defienden y abogan por los derechos humanos de los migrantes han criticado enérgicamente el cambio en la política estadounidense, puesto que dicen que México, que padece niveles históricos de violencia, no es un lugar seguro para personas que ya temen por su vida. Además, Tijuana y otras ciudades fronterizas ya están inundadas de migrantes deportados de Estados Unidos, así como de migrantes centroamericanos y de otros países que buscan entrar a ese país.

En reuniones recientes, los funcionarios migratorios estadounidenses han asegurado a los activistas que los retornos se llevarán a cabo en estrecha coordinación con los funcionarios mexicanos, quienes aprobarán previamente a los migrantes que serán devueltos al país. Por ahora, dijeron los funcionarios, solo se regresará a México a los hombres adultos que viajen solos y que se encuentren en buen estado de salud.

Si bien el gobierno mexicano ha afirmado que la implementación de la política fue una estrategia unilateral estadounidense, los funcionarios migratorios de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos garantizaron a los activistas que habían estado trabajando durante meses con sus homólogos mexicanos en todos los niveles y que continuarían en contacto diario por lo menos los próximos treinta días en lo que el programa se agiliza.

Se espera que los grupos de activistas estadounidenses presenten impugnaciones jurídicas a la nueva política en los próximos días, una vez que recauden pruebas derivadas de su implementación.

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, había dicho que quería dar la bienvenida a los migrantes, así como fomentar oportunidades de empleo para ellos, y ha comenzado a dar seguimiento a sus promesas al animar a los migrantes a quedarse y trabajar en México facilitando la entrega de visas y a través de la promoción de estrategias de creación de empleos.

Algunas personas en busca de asilo que acababan de llegar a Tijuana se sorprendieron al enterarse el martes de la nueva política estadounidense para la solicitud de asilo.

Anabel España, de 39 años, una migrante hondureña que esperaba solicitar asilo en Estados Unidos, comentó que permanecer en México durante tantos meses nunca había sido parte de su plan.

"No sabemos qué pueda ocurrirnos aquí, si seremos secuestrados", comentó. "Digamos que Tijuana no es exactamente el lugar más seguro, ¿sabe?".

No obstante, Anabel España, quien relató que había huido debido a que recibió amenazas de extorsión en Honduras, comentó que al menos podía trabajar y no estaría en un centro de detención en Estados Unidos.

"Al menos aquí estamos en libertad", concluyó.

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