Las personas pasan dos tercios del día, sin contar el tiempo de sueño, consumiendo contenidos
Las personas pasan dos tercios del día, sin contar el tiempo de sueño, consumiendo contenidos

La empresa de medición de audiencias Nielsen descubrió que en 2016 las personas en los Estados Unidos pasaron un promedio de 10 horas y 36 minutos por día consumiendo medios de comunicación.

Si pensamos que 8 horas de cada día están destinadas a dormir, estamos conectados a los medios dos tercios del tiempo en que estamos despiertos. Ya no usamos los medios: vivimos en ellos.

Miramos los teléfonos celulares mientras cenamos en familia; tenemos prendida la radio o la televisión mientras hacemos tareas domésticas; estamos atentos a los "me gusta" y los comentarios a nuestros posteos en las redes mientras estamos en el aula, en el trabajo y hasta en reuniones sociales.

También, vemos temporadas enteras de nuestras series favoritas en Netflix en un par de días, incluso si eso nos lleva a irnos a dormir en la madrugada; nos enteramos de las noticias de último momento no solo leyendo el diario y mirando el noticiero sino también chequeando las redes en el transporte público y hasta caminando por la calle, esto último mientras escuchamos música en Spotify.

Constantemente estamos atentos a los “me gusta” y los comentarios de nuestras publicaciones
Constantemente estamos atentos a los “me gusta” y los comentarios de nuestras publicaciones

¿Pero cómo es la experiencia cotidiana de vivir en los medios? Cuatro libros de publicación reciente aportan claves fundamentales para responder esta pregunta y comprender en qué se diferencian los nuevos medios de sus antecesores, y cuáles son sus alcances y límites sociales. Los respectivos autores compartieron sus puntos de vista en diálogos exclusivos con Infobae.

En Viviendo en los medios, Mark Deuze sostiene que los medios se diferencian de otras tecnologías porque son "máquinas de experiencias". "Ponemos mucho de nosotros en los medios; nuestras emociones, nuestras relaciones, nuestras memorias, y aquello en lo que creemos, lo que pensamos que es verdadero, correcto e incorrecto", dice Deuze.

Y agrega que "nuestra existencia como seres humanos no puede ser separada de la tecnología, las máquinas y los medios. Ya no hay más un afuera. Esto no es ni bueno ni malo para nosotros, sino simplemente es nuestra realidad".

Esto es en parte el resultado de un proceso que Nick Couldry y Andreas Hepp llaman "mediatización profunda" en el libro La construcción mediatizada de la realidad.

Mark Deuze, autor de “Viviendo en los medios”. Es experto en estudios de medios y periodismo y da clases en la Universidad de Amsterdam, Holanda (Truus van Gog)
Mark Deuze, autor de “Viviendo en los medios”. Es experto en estudios de medios y periodismo y da clases en la Universidad de Amsterdam, Holanda (Truus van Gog)

"Los medios han jugado algún rol en la construcción de la realidad por lo menos desde la invención de la escritura, si no antes", señala Couldry. "Pero este rol se ha incrementado en los dos siglos recientes", agrega.

"En las últimas dos décadas cada elemento a través de los cuales construimos la realidad social tiene una base en los medios. Las redes sociales, que incorporan interacciones sociales ordinarias dentro de procesos mediáticos, han jugado un rol particularmente importante en estos cambios", explica.

Un ejemplo de esta tendencia hacia la mediatización profunda se ve en la transformación en la documentación de la vida cotidiana, desde las entradas en diarios personales hasta los posteos en las redes sociales.

Lee Humphreys, autora de El yo cualificado, sostiene que "una de las maneras en las que nos conectamos con los amigos y familiares es compartiendo nuestras experiencias, y lo hacemos a través de los medios". "Hace mucho solíamos hacerlo en diarios personales y álbumes de fotos. Hoy posteamos en redes sociales", agrega.

Nick Couldry escribió el libro “La construcción mediatizada de la realidad”. Es profesor en el departamento de Medios en la London School of Economics, en el Reino Unido
Nick Couldry escribió el libro “La construcción mediatizada de la realidad”. Es profesor en el departamento de Medios en la London School of Economics, en el Reino Unido

Este pasaje de lo impreso a lo digital está asociado a una serie de cambios. En las redes "la propiedad de la información no es exclusiva", señala Humphreys, y se registra una "expansión de las audiencias".

A diferencia de los álbumes de fotos, que circulaban entre un grupo selecto de familiares y amigos, el número de contactos de una persona en las redes suele ser mucho mayor, y puede multiplicarse con los compartidos y los retuits.

Otra diferencia es que plataformas como Facebook, Instagram y Twitter comercializan los posteos de sus usuarios a través de la venta de publicidad y no ofrecen compensación alguna por ese contenido.

Con los medios tradicionales entregamos nuestra atención, que las empresas de medios venden a los anunciantes, a cambio de recibir de manera gratuita el contenido noticioso y de entretenimiento. A las redes les damos no solo nuestra atención sino también les donamos nuestro contenido, y comercializan ambos a través de avisos publicitarios.

Lee Humphreys, autora de “El yo cualificado” y profesora en el departamento de Comunicación en la Universidad de Cornell, Estados Unidos (Chris Kitchen)
Lee Humphreys, autora de “El yo cualificado” y profesora en el departamento de Comunicación en la Universidad de Cornell, Estados Unidos (Chris Kitchen)

Zizi Papacharissi, autora de Los públicos afectivos, hace hincapié en el incremento del tono emocional que se registra en el pasaje de los medios tradicionales a los digitales. "Los medios siempre han amplificado la intensidad con la que sentimos, pero las redes sociales lo hacen aún más", comenta Papacharissi.

"Una plataforma como Twitter, o Reddit, combina una serie de características que hacen posible una mayor intensidad" emocional en el procesamiento de la información. "Y posiblemente", agrega Papacharissi, esto nos lleva "a apresurarnos en juzgar" el contenido de una noticia.

Es en parte en la aceleración del procesamiento de la información que se ve un efecto importante que la mayor intensidad afectiva tiene en la conexión entre qué sentimos y cómo interpretamos la información que encontramos en los medios.

Estos especialistas hacen hincapié en el valor de entender, explorar y escuchar frente a esta nueva experiencia de vivir en los medios.

Zizi Papacharissi escribió “Los públicos afectivos”. Dirige el departamento de Comunicación en la Universidad de Illinois en la ciudad de Chicago, Estados Unidos
Zizi Papacharissi escribió “Los públicos afectivos”. Dirige el departamento de Comunicación en la Universidad de Illinois en la ciudad de Chicago, Estados Unidos

Para Couldry es clave "entender que los límites del espacio social han cambiado". "Ya no podemos estar seguros de a quién le estamos hablando o cuándo será escuchado lo que decimos y por quién", sostiene.

A esto se le suma que "la confianza en los otros y en sus responsabilidades en el uso de los medios se ha vuelto más importante que nunca, pero recién estamos comenzando a generar los nuevos estándares éticos" para vivir en los medios.

Estos desafíos son claves en el contexto educativo. Deuze sugiere que es importante que los maestros transmitan conocimientos acerca de cómo los medios "están construidos y cómo realmente funcionan".

Como parte de esta propuesta de empoderamiento, este académico sostiene que es positivo que a esto se le sume "concientización de qué hace cada uno en los medios y entrenamiento para construir medios" para que los estudiantes no estén limitados a usar los recursos ya existentes.

La paradoja de un mundo cada vez más conectado parece ser que en cuanto más escasa se transforma la comunicación cara a cara, más la valoramos (Getty Images)
La paradoja de un mundo cada vez más conectado parece ser que en cuanto más escasa se transforma la comunicación cara a cara, más la valoramos (Getty Images)

Pasando de la educación a la política y el periodismo, Papacharissi piensa que políticos, funcionarios y periodistas deberían "usar las redes sociales para escuchar y entender cómo se siente la gente. Entonces, basado en lo que se escucha, ir a buscar a la gente directamente y hablarle en persona tanto como sea posible. Si alguien no está preparado para hacer eso, entonces debería tener una profesión diferente".

Couldry coincide, señalando que es importante "encontrar y resguardar lugares y momentos alejados de los medios y de la expectativa de interacción social constante que los medios imponen".

La gran paradoja de un mundo cada vez más mediatizado parece ser que en cuanto más escasa se transforma la comunicación cara a cara, más valoramos su rol en nuestra calidad de vida cotidiana.

Por Pablo J. Boczkowski y Eugenia Mitchelstein – Centro de Estudios sobre Medios y Sociedad en Argentina (MESO)

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