Miles de manifestantes y huelguistas que reclamaban solidaridad con los palestinos en Gaza salieron este lunes a las calles de más de 70 ciudades italianas en el marco de una huelga general de 24 horas convocada por sindicatos de base.
La protesta, que afectó a los sectores público y privado —desde el transporte ferroviario y urbano hasta escuelas y puertos—, derivó en enfrentamientos violentos en algunas ciudades y en graves interrupciones a nivel nacional.
El episodio más tenso se vivió en la estación central de Milán, donde decenas de manifestantes vestidos de negro irrumpieron en el acceso principal rompiendo el cordón policial. Armados con palos, lanzaron bombas de humo, botellas y piedras contra los agentes, que respondieron con gas pimienta y porras para contener la embestida.
Según medios locales, una decena de personas fueron detenidas y alrededor de 60 agentes resultaron heridos, 23 de ellos hospitalizados.
En Bolonia, otra de las ciudades clave de la protesta, los manifestantes bloquearon la autopista A14 y lanzaron petardos y huevos contra vehículos blindados que custodiaban la estación central. La policía recurrió a cañones de agua y gases lacrimógenos para dispersarlos. Estos incidentes se saldaron con al menos ocho detenciones.
En Roma, más de 30.000 personas se congregaron frente a la estación Termini y después bloquearon el tráfico en distintas calles. La protesta contó con una participación masiva de jóvenes y estudiantes organizados en grupos y colegios enteros, lo que propició la presencia de numerosos menores.
El tránsito de mercancías también sufrió interrupciones en los principales puertos italianos, como Génova y Livorno, donde se realizaron bloqueos y sentadas. Manifestaciones multitudinarias tuvieron lugar además en Trieste, Turín, Nápoles y Venecia, con cortes en vías ferroviarias y carreteras.
Reacciones sindicales y políticas
Los sindicatos de base, que representan a cientos de miles de trabajadores —desde docentes hasta metalúrgicos—, justificaron la huelga como un acto de solidaridad con Palestina y una denuncia a la pasividad de los gobiernos europeos e italiano.
“Si no bloqueamos lo que está haciendo Israel, si no interrumpimos el comercio, la distribución de armas y todo lo demás con Israel, nunca lograremos nada”, declaró Walter Montagnoli, secretario nacional del sindicato CUB, en una de las marchas en Milán.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, condenó con dureza los disturbios: “La violencia y la destrucción no tienen nada que ver con la solidaridad y no cambiarán en nada la vida de la gente en Gaza, pero sí tendrán consecuencias concretas para los ciudadanos italianos, que acabarán sufriendo y pagando los daños provocados por estos vándalos”, escribió en X.
“Un pensamiento de cercanía a las Fuerzas del Orden, obligadas a soportar la prepotencia y la violencia gratuita de estos pseudo-manifestantes”, añadió.
El ministro del Interior, Matteo Piantedosi, calificó los hechos como “una acción violenta deliberada de ataque contra las fuerzas policiales”, y definió a los manifestantes como “alborotadores que intentan aprovechar la sensibilidad general sobre este tema como una oportunidad para llevar a cabo los habituales actos de violencia pura y simple”. Por su parte, Matteo Salvini, ministro de Transportes, minimizó el impacto de la huelga asegurando que tuvo “una participación muy baja”.
Contexto internacional
La ola de protestas en Italia se enmarca en el creciente rechazo europeo a la ofensiva israelí en Gaza, iniciada tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, en el que murieron unas 1.200 personas y 251 fueron secuestradas, de las cuales 48 permanecen aún retenidas.
Según el Ministerio de Salud de Gaza, controlado por Hamás, la respuesta militar israelí ha causado más de 65.100 muertos en 23 meses, además de desplazar a cerca del 90% de la población y generar una crisis humanitaria catastrófica que la ONU ya describe como situación de hambruna.
Italia, tradicional aliado de Israel en la Unión Europea bajo el gobierno de Meloni, ha adoptado recientemente un tono más crítico, aunque sin sumarse a países como Francia que reconocieron formalmente un Estado palestino en la ONU.
La creación de ese Estado —con Jerusalén Este, Cisjordania y Gaza como territorios— ha sido considerada durante décadas la única vía de solución al conflicto, que se remonta a más de un siglo antes de la actual guerra en Gaza.
(Con información de EFE/AP)
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