Cómo los bebés aprenden a hablar mucho antes de que los adultos lo noten

Una investigación revela cómo reaccionan los más pequeños ante diferentes asociaciones entre imágenes y sonidos

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Primer plano de un bebé con piel clara, ojos oscuros, mordiendo un mordedor verde con una mano. Viste ropa clara y está sobre una superficie con puntos
El desarrollo lingüístico infantil desafía las expectativas de padres y expertos (Freepik)

Cuando un bebé observa con atención el rostro de un adulto hablando pareciera que se trata de un simple juego de miradas. Sin embargo, detrás de esos gestos se esconde un proceso de aprendizaje lingüístico tan complejo como silencioso, que desafía las expectativas de padres y especialistas. Una reciente investigación reveló que, durante el primer año, los bebés absorben los patrones del lenguaje mucho antes de que su comportamiento lo delate.

Los padres suelen describir el desarrollo infantil como una sucesión de “estallidos” de progreso, seguidos de períodos sin novedades aparentes. El estudio de la Western Sydney University, publicado en la revista Language Learning and Development, confirmó que el aprendizaje del habla no avanza de forma lineal. “En una semana, un bebé parece comprender algo nuevo y a la siguiente esa respuesta puede desaparecer”, sintetizó el equipo liderado por Eylem Altuntas.

La investigación siguió a un grupo de bebés desde los cuatro hasta los diez meses de edad. La consigna era sencilla: asociar palabras inventadas, como “buviwa” (producida con los labios), con imágenes de animales, y luego observar si los niños podían identificar patrones en videos mudos de rostros parlantes. A los cuatro meses, los bebés demostraron preferencia por lo familiar, prestando más atención cuando lo que veían coincidía con lo que habían aprendido.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Un estudio australiano revela que el aprendizaje del habla no es lineal (Imagen Ilustrativa Infobae)

El cambio invisible: el desarrollo sigue aunque no se note

A los siete meses, la preferencia desapareció. Ni signos claros de interés por lo conocido ni por lo nuevo. El hallazgo desconcertó al equipo de Western Sydney University, pero la clave surgió al analizar la evolución hasta los diez meses. En esa etapa, los bebés comenzaron a dirigir su atención hacia lo inesperado: mostraron mayor interés cuando los rostros y sonidos presentados no coincidían con sus recuerdos previos.

Este cambio de foco indica una reorganización interna en la forma en que los bebés procesan el lenguaje. “Lo que observamos no es una pérdida de habilidad, sino una transición en la manera de responder a los estímulos”, explicó Altuntas. Así, el aprendizaje del lenguaje durante la primera infancia ocurre muchas veces de forma silenciosa, sin que los adultos puedan notarlo en la conducta cotidiana.

El cerebro infantil reorganiza y prioriza

Entre los siete y los diez meses, los bebés afinan su oído para distinguir los sonidos característicos del idioma que escuchan a diario. Comienzan a reconocer palabras frecuentes y a relacionarlas con significados concretos. En este proceso, el sistema lingüístico no solo crece, sino que se reestructura, lo que puede traducirse en fases de aparente estancamiento.

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Los bebés de cuatro meses muestran preferencia por lo familiar en rostros y sonidos- (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Estos momentos pueden ser motivo de preocupación para las familias, sobre todo cuando esperan avances constantes”, señalaron los autores. Sin embargo, la investigación sugiere que las pausas no son retrocesos, sino parte de un proceso adaptativo en el cerebro infantil. Según el equipo australiano, los resultados muestran que “el comportamiento no siempre cuenta toda la historia”.

La investigación advierte sobre los límites de evaluar el desarrollo infantil mediante pruebas o comportamientos puntuales. “El aprendizaje temprano del lenguaje es flexible y cambiante. Para comprenderlo, necesitamos observar cómo evolucionan los bebés a lo largo del tiempo”, planteó Altuntas.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El interés de los bebés cambia y se orienta hacia lo inesperado a los diez meses (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por eso, los especialistas recomiendan no alarmarse si un bebé deja de mostrar una reacción que antes era evidente. “Incluso cuando el progreso es difícil de ver, el aprendizaje puede estar sucediendo igual, preparando el terreno para lo que vendrá después”, concluyó el equipo de la Western Sydney University.