
Un equipo internacional de científicos logró identificar uno de los agentes responsables de un devastador fenómeno que transformó a miles de millones de estrellas de mar en materia viscosa a lo largo de la costa oeste de América del Norte.
Tras más de una década de incertidumbre y cuatro años de investigación sistemática, los expertos plantearon que una de las causas de la sea star wasting disease es la bacteria Vibrio pectenicida.
El hallazgo fue publicado en la revista Nature Ecology & Evolution y representa el desenlace de una serie de trabajos científicos coordinados por investigadores del Hakai Institute, la University of British Columbia (UBC), la University of Washington, y otras instituciones asociadas. Hasta ahora, de acuerdo con el trabajo, la hipótesis dominante sugería que la enfermedad que afectaba a más de 20 especies de estrellas de mar desde 2013 se debía a un virus, lo que guio los esfuerzos de detección y contención.

El esfuerzo de los expertos se centró en comparar organismos sanos y enfermos mediante técnicas de secuenciación de ADN, buscando organismos patógenos presentes en ejemplares afectados y ausentes en los saludables. El resultado, según el equipo de investigación, dejó una huella clara: “Cuando miramos el líquido celómico entre estrellas de mar expuestas y sanas, había básicamente una sola cosa diferente: Vibrio”, expresó Alyssa Gehman, ecóloga de enfermedades marinas y autora principal del estudio, en declaraciones difundidas por UBC y Hakai Institute. “Todos tuvimos escalofríos. Pensamos, eso es. Lo tenemos. Eso es lo que causa el desgaste”.
Según los autores, la bacteria Vibrio pectenicida pertenece al mismo género que incluye especies notorias como Vibrio cholerae, responsable del cólera, y otras que han destruido poblaciones de corales y moluscos. En este caso, la variante identificada como FHCF-3 se reveló persistente y letal en las estrellas de mar, iniciando la enfermedad con lesiones visibles en la superficie del animal y desencadenando un proceso de descomposición tisular que concluye en menos de 14 días.

Según informaron los expertos, el proceso incluyó el aislamiento y cultivo de la bacteria a partir del fluido celómico de ejemplares infectados, seguido de la inoculación experimental de individuos sanos en laboratorio: “Los investigadores entonces inyectaron el patógeno cultivado en estrellas de mar saludables, y la rápida mortalidad que siguió fue la prueba definitiva de que la cepa FHCF-3 de V. pectenicida causa el síndrome de desgaste de estrellas de mar”, detalló el comunicado institucional de Hakai Institute.
Entre las especies más afectadas se encuentra la sunflower sea star (Pycnopodia helianthoides), criatura emblemática capaz de alcanzar 1 metro de diámetro y desarrollar hasta 24 brazos. El brote bacteriano ha eliminado más del 90% de los ejemplares de esta especie en los últimos 10 años, colocando a la Pycnopodia helianthoides en la lista roja de especies en peligro crítico de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

El impacto sobre los ecosistemas donde habitan estas estrellas de mar ha sido profundo. La desaparición de sus poblaciones ha propiciado el crecimiento desmedido de erizos de mar, ya que las estrellas son sus principales depredadoras. Como resultado, la sobreabundancia de erizos ha reducido de manera drástica los bosques de kelp en áreas donde antes dominaban, modificando el equilibrio ecológico de la región.
“Cuando perdemos miles de millones de estrellas de mar, la dinámica ecológica se ve alterada. La pérdida de una estrella de mar va mucho más allá de la pérdida de esa especie”, precisó Melanie Prentice, primera autora del estudio y ecóloga evolutiva del Instituto Hakai y la UBC.

La identificación de la Vibrio pectenicida FHCF-3 habilita nuevas líneas de investigación para comprender cómo y por qué se desarrolla la enfermedad, y qué factores pueden promover su proliferación en ambientes costeros.
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