
Decidir tener y criar a un hijo puede ser gratificante y cambia la vida de quien gesta. Dos nuevos estudios sugieren que el embarazo puede acelerar el proceso de envejecimiento de las personas gestantes. Son investigaciones realizadas por dos grupos de científicos por separado sobre los marcadores genéticos de las células sanguíneas de las embarazadas.
En base a los resultados, se encontró que las células envejecen a un ritmo exagerado, añadiendo meses o incluso años a la llamada “edad biológica” de la mujer a medida que avanza el embarazo.
Pero uno de los estudios también aporta un hallazgo optimista. Dice que el proceso de envejecimiento puede invertirse una vez que la mujer da a luz. Eso es posible rebobinando el tiempo de modo que las células de algunas madres parecen ser biológicamente más jóvenes después que durante la gestación, especialmente si la madre amamanta a su bebé.

Uno de los estudios fue publicado en la revista PNAS de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, y advirtió que el embarazo “tiene un gran impacto en el cuerpo de la mujer” y en su edad biológica. Fue liderado por el doctor Calen Ryan, investigador científico asociado del Columbia Aging Center de la Universidad de Columbia, en Nueva York, con colaboradores en Canadá y Filipinas.
En ese caso, los científicos utilizaron distintos “relojes” de edad biológica y otras medidas para analizar marcadores de ADN en muestras de sangre. No se trata de relojes, sino de algoritmos desarrollados con programas de inteligencia artificial que examinan los patrones de marcadores químicos especializados. Estos marcadores se acumulan y cambian en respuesta a nuestra edad, salud y estilo de vida, un proceso conocido como epigenética, según contó el diario The Washington Post.
Los algoritmos pueden utilizar estos marcadores epigenéticos para estimar la edad relativa de las células. Esta medida, es decir la “edad biológica” puede diferir de la edad cronológica de una persona, que sólo significa el tiempo que lleva viva.
Los investigadores analizaron muestras de sangre de 825 mujeres jóvenes de Filipinas. Todas habían nacido en el mismo año. Algunas habían estado o estaban embarazadas, y otras no habían concebido. Al analizar estas muestras, los relojes epigenéticos coincidieron ampliamente en que la edad biológica de las jóvenes que habían estado o estaban embarazadas tendía a ser superior a la de las demás, al menos en varios meses, incluso después de que los investigadores controlaran las disparidades económicas y otros factores sociales y sanitarios.

En tanto, el otro estudio sobre el tema fue publicado en la revista Cell Metabolism, utilizó varios relojes epigenéticos diferentes para estimar la edad interna cambiante de las mujeres embarazadas en varios momentos de sus embarazos.
Kieran O’Donnell, profesor adjunto del Centro de Estudios Infantiles de Yale y de la Facultad de Medicina de Yale y coautor, contó que buscaron analizar los efectos del embarazo como una prueba de estrés natural. También participaron científicos de Alemania.
Con muestras de sangre de 119 mujeres estadounidenses embarazadas y cinco relojes diferentes, los investigadores rastrearon los cambios epigenéticos relacionados con la edad biológica de las mujeres. Lo tuvieron en cuenta desde el principio de la gestación y terminando tres meses después de haber dado a luz.
Los relojes volvieron a coincidir en que el embarazo parecía envejecer a las madres incipientes a medida que se acercaban a término, haciendo que el ADN de sus células sanguíneas pareciera tener hasta dos años más que al principio del embarazo.
Lo más alentador, sin embargo, según O’Donnell, es que este envejecimiento pareció invertirse en la mayoría de las mujeres en los tres meses siguientes al parto.

En general, sus patrones de marcadores de ADN pronto volvieron a un estado anterior, más juvenil, y en el caso de algunas madres recientes que habían amamantado exclusivamente en los tres primeros meses posparto, superaron la marca. Es decir, las dejaron aparentemente “más jóvenes” biológicamente que antes, hasta en ocho años. Escribieron en el trabajo: “Lo que indica una pronunciada inversión del envejecimiento biológico”.
Algunos investigadores que estudian el envejecimiento, la longevidad y la epigenética se muestran escépticos ante los resultados. “Me parece improbable que el embarazo induzca una aceleración del envejecimiento biológico de todo el cuerpo que se invierta poco después del embarazo”, afirma Matt Kaeberlein, investigador de la longevidad desde hace mucho tiempo y director general de Optispan, una empresa que promueve la longevidad.

Charles Brenner, que estudia el metabolismo, el cáncer y el envejecimiento en el Instituto de Investigación Beckman del Centro Médico Nacional City of Hope de California, fue más directo en un correo electrónico. “Al 100%, es un mal uso de los biomarcadores del envejecimiento”, escribió.
Los investigadores afirman que los resultados de los dos estudios no serían pruebas de que las mujeres embarazadas envejezcan y rejuvenezcan de repente, ni de que experimenten efectos duraderos que puedan acortar o alargar directamente su esperanza de vida. Pero los cambios celulares captados y analizados por los relojes epigenéticos podrían ser algún día útiles indicadores de salud.
“Considero que los dos nuevos estudios publicados tienen limitaciones muy importantes ya que solo tienen en cuenta como medida del envejecimiento a un conjunto de indicadores biológicos, dijo a Infobae la doctora en ciencias químicas Claudia Pérez Leirós, investigadora principal del Conicet en el IQUIBICEN y de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires.
“Hay otros trabajos que también buscan estas asociaciones sobre embarazo y enfermedad cardiovascular. Pero en todos los casos se trata de trabajos con limitaciones porque se pretende responder una pregunta compleja estudiando poblaciones limitadas en número y características mediante una evaluación de un conjunto de biomarcadores”, agregó.
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