
Las métricas de olas de frío marino (MCS), como la frecuencia y la intensidad, están disminuyendo a nivel mundial en consonancia con el aumento de las métricas de olas de calor marino (MHW). Este fenómeno está relacionado con el incremento de la temperatura de la superficie del mar (SST), según explican los expertos. Sin embargo estas relaciones parecen no estar del todo claras. .
Los períodos de frío marino son momentos donde aparecen aguas excepcionalmente frías que son tanto capaces de dañar los ecosistemas, como así también ayudarlos. Según un nuevo estudio publicado en Geophysical Research Letters de AGU, a medida que la atmósfera y los océanos se calientan los períodos de frío marino se vuelven menos intensos y menos frecuentes.
“Recientemente, los estudios se han centrado en las olas de calor y los eventos de temperatura cálida del océano, menos en los eventos fríos”, detalló Yuxin Wang, científico del océano y el clima de la Universidad de Tasmania y autor principal del estudio.
“Los períodos de frío marino tienen impactos positivos como negativos -explicó Wang-, comprender cuándo, dónde y por qué ocurren estos períodos es fundamental para predecir su presencia en el futuro”. En palabras del experto, poder predecir las olas de frío sería importante para la planificación a largo plazo de las pesquerías y garantizar que los límites de captura sean sostenibles.

Las distintas tendencias en la intensidad se explican, principalmente, por la variación de la temperatura de la superficie del mar (SST). Sin embargo, estas diferencias no son claras. En general, la disminución de los días e intensidades de las olas de frío marino (MCS) se debe, en gran medida, al calentamiento de la temperatura de la superficie del mar. Esto marca un cambio en las creencias establecidas, ya que se creía que radicaba en los cambios en la desviación de la SST. Por lo tanto, se espera que los días y la intensidad de MCS continúen disminuyendo de la mano del calentamiento global.
La oceanógrafa física de la Universidad Nacional y Kapodistríaca de Atenas, Sofia Darmaraki, advirtió que “los eventos extremos, sean cálidos o fríos, pueden llevar a un ecosistema al límite”. La especialista, que no participó del estudio, destacó la importancia de “establecer la climatología de referencia de los océanos y la sensibilidad de las olas de calor y los períodos de frío a los cambios de temperatura”, ya que “es una cuestión candente para la comunidad”.
En palabras de los expertos, gracias al cambio climático los fenómenos naturales son cada vez más intensos y frecuentes, como en el caso de las olas de calor tanto marinas como sobre la tierra. Vale destacar que, si bien los períodos de frío marino son naturales, su presencia en todo el mundo está cayendo. Durante la última década, los períodos de frío se han producido unos 10 días al año en todo el mundo, esto representa una caída si se lo compara con los 40 días relevados en 1985.
El equipo de investigadores analizó los datos de temperaturas de la superficie del mar durante el periodo de 1982 a 2020, buscando periodos de temperaturas extremadamente altas y bajas para comprender cuándo y dónde ocurren, además de cómo los patrones fueron cambiando con el tiempo. Gracias a esto, descubrieron que los océanos se están calentando como consecuencia del calentamiento global y que las temperaturas de la superficie del mar se están volviendo variables con el tiempo. Esa fluctuación hace que las intensidades de las olas de calor marinas y las olas de frío cambien a diferentes ritmos, lo que complica los intentos de los científicos de predecir cada una.

Según Wang, aún se necesitan más estudios para poder establecer los efectos regionales y locales, que incluyen impactos en la pesca tanto positivos como negativos, en los periodos de frío marino y su relación con el calentamiento global.
“Los períodos de frío marino juegan un papel dual al influir en los ecosistemas”, explicó. También detalló que esto causaría un impacto “devastador”, como el blanqueamiento de corales y eventos de mortalidad masiva”. Sin embargo aclaró que los periodos de frío podrían compensar los impactos de las olas de calor.
Por su parte, la oceanógrafa Darmaraki alertó sobre cómo los eventos extremos afectan a las comunidades y economías costeras. Incluso advirtió sobre cómo el desconocimiento sobre estos aspectos podría intensificar, aún más, estas problemáticas en el futuro. “Necesitamos hacer correr la voz”, recalcó.
La información sobre las causas de estos eventos extremos podría conducir al desarrollo de un sistema de alerta temprana, la cual, por ejemplo, podría notificar a la industria pesquera o las propias comunidades que habitan en la zona. “Cuanto mejor sepan qué esperar, mejor podrán prepararse”, señaló.
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