Aquella noche una bola de fuego cortó el cielo, atravesó el desierto Kalahari e iluminó todo a su paso por unos segundos antes de colisionar en Botswana. Luego volvió la penumbra. Tres años después, un grupo de astrónomos logró reconstruir el recorrido de 22 millones de años del asteroide que terminó en 2018 en tierras africana.
El asteroide 2018 LA, como fue bautizado, fue registrado por Catalina Sky Survey, operado por la Universidad de Arizona y patrocinado por la NASA como parte de su misión de Defensa Planetaria. Era la tercera vez en la historia que un asteroide que golpeaba la Tierra era detectado con antelación y la segunda vez que se recuperaron fragmentos: investigadores encontraron una pequeña roca negra en el suelo desértico tan solo ocho horas después del incidente.
Como detectives detrás de un pista, los científicos lograron por primera vez en la historia rastrear el recorrido del meteorito y saber cuál fue su lugar de origen. En este caso la roca espacial provino de Vesta, uno de los cinturones de asteroides más grandes de los que se tiene conocimiento que circula el Sol entre Jupiter y Marte.
Lo que se sabe es que el asteroide entró a la atmósfera a casi 60.000 kilómetros por hora, antes de caer en una reserva de caza en el desierto de Kalahari, en Botswana. La roca fue nombrada Motopi Pan.

“No nos hubiéramos dado cuenta de no haber sido por el aviso de los científicos estadounidenses”, dijo Christian Wolf, astrónomo de la Universidad Nacional de Australia a cargo de la investigación, al diario The Guardian.
Imágenes captadas por tres telescopios ubicados en distintas partes de la Tierra permitieron que los astrónomos reconstruyeran la trayectoria y el origen del asteroide. Gracias a que ya sabían el recorrido, los científicos pudieron pudieron encontrar otros restos de la roca en el área donde cayó.
Según los estudios realizados, los fragmentos encontrados provinieron de la superficie de Vesta, que se desprendió del cinturón del asteroide tras una colisión espacial que que le dejó un crater.
El asteroide estuvo recorriendo por millones de años el sistema solar, antes de ser atraído por la fuerza gravitacional de la Tierra y caer en África en 2018. Además, pruebas do mostraron que la roca encontrada tiene más de 4 billones de años, tiempo en el que el sistema solar era un de disco gas y polvo.

“Este es un estudio realmente emocionante”, dijo Ashley King, científica planetaria consultada por The Guardian. “Es solo la segunda vez que se detecta una roca en el espacio antes de ingresar a la atmósfera de la Tierra y eventualmente terminar como meteorito en el suelo”.
La roca encontrada es una mezcla de tipos de meteoritos ígneos conocidos como HED, un acrónimo de howarditas, eucritas y diogenitas. Gracias a esta información se cree que provino de Vesta.
“Debido a que el equipo rastreó la roca desde el espacio hasta el lugar del impacto, pudieron calcular una órbita muy precisa que es consistente con un origen cerca de Vesta, proporcionando uno de los mejores vínculos que tenemos entre un asteroide y meteoritos”, agregó King. “Saber de dónde provienen los meteoritos nos da un contexto de cómo se formaron y es realmente importante para comprender la historia de nuestro sistema solar”.
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