A 22 años de la Ley Mordaza, el régimen cubano mantiene la persecución contra periodistas y activistas independientes

Defensores de los derechos humanos, comunicadores y abogados disidentes disertaron durante una videoconferencia organizada por la ONG CADAL sobre “la criminalización de la libertad de asociación, expresión y reunión” en Cuba


El régimen cubano arresta a manifestantes en una protesta por los derechos de la comunidad LGBTI (YAMIL LAGE / AFP)
El régimen cubano arresta a manifestantes en una protesta por los derechos de la comunidad LGBTI (YAMIL LAGE / AFP)

Hace 22 años el régimen cubano impulsó la Ley 88/99 “Protección a la Independencia Nacional y la Economía de Cuba”, más conocida como “Ley Mordaza”. Con ella, la dictadura encarceló en 2003 a 75 disidentes, entre ellos 29 periodistas independientes, con penas que llegaron a los 28 años. Si bien en 2011 todos fueron liberados a raíz de la fuerte presión internacional, en los últimos meses el castrismo inició una fuerte persecución contra sus críticos; en particular periodistas y artistas.

Este martes el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL) realizó una videoconferencia bajo el título “¿Hasta cuándo la criminalización de la libertad de asociación, expresión y reunión en Cuba?”, de la que participó Infobae. La misma contó con la participación de María Salazar Ferro (Comité para la Protección de Periodistas), Inés Pousadela (CIVICUS), Abraham Jiménez Enoa (periodista independiente cubano), y Julio Ferrer Tamayo (abogado independiente cubano). La moderación, en tanto, estuvo a cargo de Gabriel Salvia, director general de CADAL.

Los expositores calificaron lo ocurrido en 2003 como la “primavera negra”. “En marzo de ese año el mundo estaba viendo lo que pasaba en Irak. Mientras tanto en Cuba las autoridades aprovecharon para arrestar a 75 disidentes, entre ellos 29 periodistas. Como evidencias en allanamientos recogieron libretas, libros y grabadores, que se usaron contra ellos en los juicios. Algunos de esos juicios se realizaron en medio de un día. Muchos no tuvieron abogados, ni acceso a sus familias. Todos fueron condenado a entre 14 y 28 años de prisión, simplemente por ejercer su función”, resumió Salazar Ferro.

Detalló, además, que varios fueron recluidos “con criminales comunes” en prisiones alejadas para evitar contactos con sus familias.

El régimen castrista recrudeció la persecución contra periodistas y artistas independientes en los últimos meses (Yamil Lage/Pool via Reuters)
El régimen castrista recrudeció la persecución contra periodistas y artistas independientes en los últimos meses (Yamil Lage/Pool via Reuters)

La directora de Emergencias del Comité para la Protección de los Periodistas recordó que esa ola de arrestos y condenas se dio en pleno auge del periodismo independiente en la isla. Por ese entonces, incluso “algunos venían de medios oficialistas para escribir de manera más crítica sobre lo que estaba ocurriendo en el país”.

En esos años surgieron nuevos medios críticos de la dictadura. Sin embargo, éstos no podían publicar dentro de la isla: “Había muy poco acceso a internet, por eso las notas las mandaban por fax, o por correo”.

Años después, gracias a la mediación de estados como el de España, el Vaticano, y la misma Unión Europea (UE), los periodistas fueron liberados. No obstante, la mayoría se vio forzado a exiliarse y los pocos que permanecen en Cuba se encuentran con “licencia extra-penal”.

Jiménez Enoa, quien pese a la persecución del régimen sigue en la isla, sostuvo que “lo ocurrido en 2003 es algo que está latente”. “La Ley 88 sigue vigente, y en cualquier momento a cualquiera de nosotros nos puede caer el peso de esa ley encima”.

El disidente, quien remarcó que pertenece a otra generación de periodistas, explicó que a partir de 2015, con el mayor acceso de internet en el país, y posteriormente con la llegada del teléfono a la isla, hubo “una metamorfosis, un cambio en la sociedad civil cubana”. “Por años la sociedad estaba obligada a subordinarse a la voz autoritaria del régimen”.

María Salazar Ferro (Patrick Lewis/Starpix/Shutterstock)
María Salazar Ferro (Patrick Lewis/Starpix/Shutterstock)
Abraham Jiménez Enoa (@JimenezEnoa)
Abraham Jiménez Enoa (@JimenezEnoa)

El autor de la revista online El Estornudo sostuvo que con la llegada de internet “nació un nuevo periodismo” en la isla. “Provocó que saliera a la luz mucho de lo que durante años ocultó el gobierno cubano”.

Sumado a estos medios críticos que irrumpieron en los últimos años, la aparición de las redes sociales también contribuyó a que los cubanos puedan exhibir lo que ocurre en el país. Pero puertas adentro, la realidad es otra. Como los medios internos “operan bajo mandato del Partido Comunista, la mayor parte de la población se sigue informando a través de los medios oficiales”.

De la misma forma que le ocurre a otros periodistas, Jiménez Enoa denunció las vejaciones a las que fue sometidos desde que ejerce la profesión: “He sido sometido a interrogatorios ilegales, me han desnudado, me han llevado en patrullas, en varias ocasiones me han impedido salir de mi casa, han acosado a mi familia, los han acosado en sus trabajos, me persiguen en la calle. Y ni siquiera soy el peor de los casos…”.

Pese a la creciente persecución de los últimos años, el periodista disidente cubano destacó el “empoderamiento” que han tenido las redes sociales. Según contó, hasta hace pocos años “era impensado” una marcha como la de marzo de 2019, cuando manifestantes cubanos se movilizaron a favor de los derechos de la comunidad LGBTI. De la misma forma, tampoco era factible que la gente saliera a las calles para pronunciarse por los derechos de los animales. “Siguen sin querer escuchar estos reclamos, siguen reprimiendo a toda la oposición, a los activistas. Si bien todo esto es poco todavía, hasta hace poco era impensado”.

Ante este contexto, el joven comunicador aseguró que “el Estado tiene secuestrada a la nación”. Con leyes como la 88, y otras tantas, “los que estamos dentro de Cuba estamos desarmados”, añadió. “No tenemos respaldo de la Constitución, de ningún derecho. Estamos prácticamente desnudos”.

Consultado sobre la creciente persecución contra artistas cubanos, el abogado independiente Julio Ferrer Tamayo dijo que, “a pesar de la campaña de descrédito que iniciaron las autoridades” contra los disidentes, aplicar nuevamente la Ley Mordaza como en 2003 “sería echar más leña al fuego”. En esa línea, consideró que “gran parte de la población y de los mismos oficialistas en cierta manera simpatizan con estos artistas”, y explicó que también influye el fuerte descontento que hay en la población por “el desastre económico y social que vive el país”.

Julio Ferrer Tamayo (Facebook)
Julio Ferrer Tamayo (Facebook)

Frente a este panorama, la dictadura cubana, señalada por constantes violaciones a los derechos humanos, sigue adelante con el diálogo con la Unión Europea (UE). Jiménez Enoa aclaró que, aunque la comunidad internacional redoble esfuerzos, el régimen “quiere seguir gobernando bajo este estado”. “En los últimos meses el gobierno dejó claro que es el principal saboteador del diálogo. Cuba nunca entrega nada. Es una relación totalmente desleal al propio diálogo”.

Por ese motivo, opinó, “la realidad del país es como un túnel sin salida”: “La Constitución sigue sin reconocer el ejercicio libre de la prensa. No hay salida. Yo puedo terminar esta conversación, y ustedes ver en las redes que estoy preso porque estoy violando las leyes cubanas. Entonces no hay salida”.

Inés Pousadela
Inés Pousadela

En esa línea, Ferrer Tamayo aseveró que “debe haber un cambio” en la isla: “Para que ese cambio sea lo más rápido posible, los cubanos debemos contribuir a divulgar qué son los derechos humanos, cómo se puede acceder, cómo se puede reclamar ante organismos de derechos humanos. Los gobiernos democráticos, como los de la UE, presionar con todo lo que esté a su alcance. Cuando se ven estrangulados económicamente ellos van cediendo”.

Inés Pousadela, especialista investigadora en CIVICUS habló sobre el reciente estudio que realizó esa ONG sobre el “espacio cívico”. El mismo ubicó a Cuba en la categoría de “cerrado”: “El único país en la región en esa condición”. “En un régimen de control total, no existe posibilidad de asociación independiente. Todos los impulsos asociativos son controlados por el estado. Los cubanos tienen la libertad de asociarse a un solo partido; la libertad de asociación está restringida a todos los sectores”.

En noviembre de 2020 decenas de jóvenes artistas e intelectuales se manifestaron frente al Ministerio de Cultura cubano en apoyo a 14 opositores desalojados (EFE/ Ernesto Mastrascusa)
En noviembre de 2020 decenas de jóvenes artistas e intelectuales se manifestaron frente al Ministerio de Cultura cubano en apoyo a 14 opositores desalojados (EFE/ Ernesto Mastrascusa)

La consejera académica criticó, además, que Cuba sea miembro del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

Durante su pronunciamiento, Salvia anunció el lanzamiento de “una coalición por la libertad de asociación”. Por ese motivo presentó a Erik Jennische (Defensores de los Derechos Civiles), Alessandra Pinna (Freedom House), María Teresa Blandón (activista feminista de Nicaragua), Raúl Silesky (IPLEX, Costa Rica), y Christina Fetterhoff.

“Esta coalición, el derecho a la libertad de asociación es crucial en todo trabajo, por el hecho de que no se puede trabajar por el derecho de los niños, o por el derecho de un salario digno, sin la posibilidad de asociarse con colegas, o con amigos”, explicó Jennische.

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